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El gran periodo

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Primer período

Ginny: “Empezar a menstruar fue incomodo pues tenía poca información y me sentía poco acompañada”.

Sara: “Desde que tuve mi primera menstruación (a los 12 años) cada mes era un suplicio: dolores, náuseas espantosas, cansancio, vómito…en muchas ocasiones incluso no podía ni levantarme de la cama de lo intensas que eran las molestias. Lo más frustrante fue que los médicos a los que acudí menospreciaron los síntomas y tuve que sufrirlos por años. Inclusive uno me dijo que ‘cuando me casara’ (es decir, cuando tuviera relaciones sexuales) se me iba a quitar. Así, después de 15 años de tormento y de consultar todo tipo de médicos y terapeutas, comencé con un tratamiento que me ha ayudado a controlar los síntomas; sin embargo, siempre temo que éstos regresen, sueño con el día en que no menstrúe nunca más”.

Isabel: “Yo sentí mi primera menstruación como algo extraño a mí, algo que yo no controlaba y, aunque sabía que me iba a pasar, me asusté; me costó un tiempo aceptar ese proceso de transformación como mujer. Ahora estoy en el cierre de esa etapa y cuando no menstruo, ni siquiera me doy cuenta de su ausencia. Estoy terminando ese ciclo y debo a esa experiencia mi capacidad reproductiva y la posibilidad maravillosa de ser madre”.

Valeria: “Yo comencé a menstruar a los 12 años, y para entonces, ya habíamos tenido en la escuela la plática obligada en la que nos regalaban toallas femeninas y nos contaban de qué se trataba, así que no fue inesperado. Sucedió sin ningún síntoma durante las vacaciones de verano y la verdadera sorpresa fue que mi mamá me abrazó muy fuerte y estuvo llorando largo rato”.

Carmen: “La llegada de mi menstruación no fue nada agradable. Yo tenía sólo 10 años; mi mamá asumió que en la escuela me tenían que dar toda la información, y cuando ella me dijo “hija ya eres toda una mujer” fue horrible. En realidad era una niña y ni siquiera sabía cómo usar una toalla femenina”.

La menstruación es una etapa esencial de la pubertad y es uno de los muchos indicios físicos que señalan que una niña se está convirtiendo en mujer. Y al igual que muchos de los otros cambios asociados con la pubertad, es posible que la menstruación genere confusión en las niñas. Algunas niñas anhelan tener su primera menstruación, mientras que a otras les genera temor o ansiedad. Una gran cantidad de niñas no comprenden con exactitud qué sucede realmente durante el ciclo menstrual y mucho menos con su cuerpo, lo que hace que este proceso parezca aún más misterioso.

El primer periodo

Cuando las niñas comienzan a transitar la pubertad (entre los 8 y 13 años), su cuerpo y su mente cambian de muchas maneras. Las hormonas de su organismo estimulan nuevos desarrollos físicos, como el crecimiento y el desarrollo de los senos. Una niña tiene su primera menstruación entre 2 y 2 años y medio después de que los senos han comenzado a desarrollarse.

Alrededor de 6 meses antes de tener su primer período, una niña puede notar la presencia de una cantidad mayor de flujo vaginal transparente. Este flujo es común. No hay motivo para que una niña se preocupe por el flujo, salvo que tenga un olor fuerte o cause picazón.

El primer período recibe el nombre de menarca. La menarca no aparece hasta tanto todas las partes del aparato reproductor de una niña hayan madurado y estén funcionando en conjunto.

¿Qué pasa en mí?

Las niñas nacen con ovarios, trompas de Falopio y útero. Los dos ovarios tienen forma ovalada y se ubican uno a cada lado del útero (matriz) en la pelvis, que es la parte más baja del abdomen. Los ovarios contienen miles de huevos u óvulos. Las dos trompas de Falopio son largas y delgadas. Cada trompa de Falopio se extiende desde el ovario hasta el útero, un órgano con forma de ‘pera’ que se ubica en medio de la pelvis. Los músculos del útero femenino son fuertes y capaces de expandirse para permitir que el útero aloje al feto en crecimiento y luego ayudan a pujar durante el parto.

A medida que una niña madura e ingresa en la pubertad, la glándula pituitaria libera hormonas que estimulan a los ovarios para que produzcan otras hormonas: estrógeno y progesterona. Estas hormonas influyen de varias maneras en el cuerpo de una niña, tanto en la maduración física como en el crecimiento y las emociones.

Alrededor de una vez por mes, un diminuto óvulo abandona uno de los ovarios -lo que se conoce como “ovulación”- y se desplaza a través de una de las trompas de Falopio hacia el útero. En los días previos a la ovulación, el estrógeno estimula al útero para que se recubra con sangre y tejidos adicionales, de modo que sus paredes se vuelven más gruesas y acolchadas. De esta manera, el útero se prepara para un embarazo. Si el óvulo llega al útero y es fertilizado por un espermatozoide, se adhiere a la pared acolchada del útero, para luego convertirse poco a poco en un bebé.

Por el contrario, si el óvulo no es fertilizado -lo que ocurre en la mayoría de los ciclos mensuales de una mujer joven-, no se adhiere a la pared del útero. Cuando esto sucede, el útero elimina el tejido adicional que recubre su interior. La sangre, el tejido y el óvulo sin fertilizar abandonan el útero y atraviesan la vagina para ser eliminados del cuerpo. En esto consiste el período menstrual. Este ciclo ocurre casi todos los meses durante varias décadas (a excepción cuando hay un embarazo) hasta que la mujer llega a la menopausia y sus ovarios ya no liberan óvulos.

Ciclo menstrual

Así como algunas niñas entran a la pubertad antes que otras, lo mismo ocurre con el período menstrual. Algunas chicas comienzan a menstruar a la edad de 9 ó 10 años, y otras quizá no tengan su primer período hasta que tengan 15 años.

La cantidad de tiempo entre un período y otro se denomina ciclo menstrual (el ciclo se cuenta desde el inicio de un período hasta el inicio del siguiente). Algunas jóvenes tienen ciclos menstruales de 28 días, mientras que otras tienen ciclos de 24, 30 días o más.

¿Regular o irregular?

Los períodos irregulares son comunes en las chicas que acaban de comenzar a menstruar. El organismo suele tardar algún tiempo en ordenar todos los cambios que están ocurriendo, por lo que una joven quizá tenga un ciclo de 28 días durante dos meses y luego no menstrúe un mes o tenga dos períodos con apenas unos días de diferencia entre uno y otro, por ejemplo. En general, después de algunos meses, el ciclo menstrual vuelve más regular. Sin embargo, muchas mujeres siguen teniendo períodos irregulares cuando ya son adultas.

A medida que una adolescente crece y sus períodos se acomodan -o ella se acostumbra a su propio ciclo menstrual-, podrá calcular cuándo tendrá su próxima menstruación. Mientras tanto, es una buena idea anotar sus ciclos menstruales en un calendario.

Duración y cantidad

La duración del período también varía. Algunas jóvenes tienen períodos que duran sólo 2 ó 3 días, mientras que otras tienen períodos de 7 días o más. El flujo menstrual -la cantidad de sangre que sale de la vagina- también puede variar mucho entre una mujer y otra.

Algunas chicas pueden preocuparse al considerar que perderán demasiada sangre, pero es improbable que pierda demasiada, a menos que tenga algún trastorno de salud. La cantidad media de sangre es sólo cerca de 30 mililitros por un período entero.

La mayoría de las mujeres cambian de toallas higiénicas de 3 a 6 veces un día, con cambios más frecuentes cuando su período está más pesado, generalmente en el comienzo de la menstruación. Sin embargo, existen algunas alteraciones en el periodo menstrual que deben atenderse en consulta médica. Si estás en alguno de estos casos acude con el especialista para que te examine:

  • Tu período dura más de una semana.
  • Tienes que cambiar de toalla muy a menudo (empapando más de una cada 1-2 horas).
  • Tienes sangrando en medio de tus períodos.
  • Presentas dolor severo antes o durante tu período.
  • Tus períodos fueron regulares y empiezas a ser irregular.

Cólicos

Algunas mujeres perciben cambios físicos o emocionales durante su período. Los cólicos menstruales son bastante comunes; de hecho, más de la mitad de las mujeres que menstrúan manifiestan tener cólicos durante los primeros días de su período. Los médicos consideran que los cólicos son causados por la prostaglandina, una sustancia química que produce la contracción de los músculos del útero.

En cada mujer, los cólicos menstruales pueden producir un dolor leve y constante, o uno agudo e intenso, y en ocasiones se sienten en la espalda y los muslos, además de en el abdomen. En las mujeres jóvenes, a medida que crecen, estos calambres pueden volverse menos molestos y, en ocasiones, llegan a desaparecer por completo.

Algunos consejos para aliviar los cólicos

Muchas mujeres que consumen algún medicamento que no requiere receta médica, como ibuprofeno o acetaminofeno, alivian los cólicos menstruales. El ejercicio regular durante el ciclo menstrual ayuda a aliviarlos en otras. Te damos algunas recomendaciones que puedes llevar a cabo para aliviarlos.

  • El calor hace que los músculos se relajen y puedan disminuir el cólico.
  • Compresas: una botella o bolsa con agua caliente colocada en tu abdomen te puede funcionar. De preferencia, envuélvelas en una toalla para proteger tu piel y no te quemes.
  • Un baño calientito o beber líquidos calientes como té o chocolate te pueden ayudar a sentirte mejor.
  • Otra cosa que ayuda a disminuir el cólico es salir a dar caminatas, procurando caminar muy despacio.
  • Algunas veces con sólo sobar o masajear tu abdomen, te puedes sentir mejor. Puedes probar acostarte sobre tu espalda con las rodillas dobladas hacia arriba y moverlas en forma circular.
  • También puedes apoyar tus manos y rodillas sobre el piso, arqueando la espalda y permaneciendo unos minutos en esa posición. El útero queda colgando y eso puede ayudar a que se relaje.
  • También puedes comer ligero antes de menstruar. Si comes mucho o ingieres alimentos que te caen muy ‘pesados’ como pizzas o helados, tus intestinos se llenan y ocupan más espacio. Éstos, se encuentran junto al útero, el cual se inflama durante los primeros días de la menstruación ocupando más especio en tu cuerpo. Al comer menos o si utilizas menos cantidad de sal en tus alimentos, evitas la inflamación y dejas más lugar para el útero y quizás aminores los cólicos.

Algunas mujeres y niñas tienen cólicos tan severos que las compresas calientes o los medicamentos de venta libre no alivian el dolor. Si este es tu caso debes consultar a tu médico.

Muchas veces, las píldoras anticonceptivas son recetadas a niñas con cólicos severos, náuseas o que están vomitando. Estas píldoras evitan la ovulación haciendo que el flujo menstrual se disminuya.

Si estás tomando píldoras anticonceptivas y aún sigues teniendo dolor o cólicos severos, podrías tener alguna infección o, incluso, endometriosis.

Daniela: “Para mí fue difícil el inicio de la menstruación, pues si bien desde siempre me habían hablado de ella, cuando los cambios se comenzaron a sentir en mi cuerpo, no sabía ni qué hacer. La parte positiva fue que representó un símbolo de unión con las mujeres importantes en mi vida: mi madre y mi hermana; ya era más cercana a ellas”.

Aurora: “Es curioso que no logro acordarme exactamente del día en que empecé a reglar, pero sí el de mi hermana mayor. Para ella fue un poco traumático y yo sólo quería entender por qué hacía bolas tan grandes cuando tiraba el papel de baño y por qué cuando le preguntaba qué sucedía se molestaba conmigo. Entonces entendí que escondía un secreto y crecí con la idea de que algún día yo también sabría de qué se trataba. Así que me emocioné mucho cuando ‘el secreto se develó ante mí’ y pude ser cómplice de mi hermana mayor, una vez más”.

Pilar: “Yo tenía 6 ó 7 años. Recuerdo que había un cajón secreto en el closet y cada mes mi mamá y mi hermana mayor se ponían nerviosas para sacar ‘algo’ de ahí. Un día me las ingenié para conseguir la llave del cajón y saqué una cosa que parecía polvera; tomé una y me la guardé en la mochila para llevármela a la escuela. Al otro día en la parada del camión saqué mi maravilloso cosmético (que en realidad era una toalla higiénica) para comenzar a polvearme la cara; mi madre y mi hermana casi se desmayan del susto, me lo quitaron y tuvieron que explicarme con exactitud sobre el tema. Así que cuando a mí “me pasó” fue una gran fiesta. Hasta mis primas mayores fueron a celebrar a la casa y darme múltiples recomendaciones”.

Ana: “A mí me bajó cerca de los 12 años, estaba en el despacho en el que trabajaba mi papá, es decir, ¡lleno de señores! Me pesó, sabía que llegaba para quedarse una bola de años. Una tarde me llamó una tía para felicitarme porque ‘ya era yo una señorita’; al colgar me sentí realmente extraña, no le veía ningún chiste a ser señorita, yo estaba muy a gusto siendo una simple chavita. En general no me puedo quejar, no tuve demasiados cólicos (excepto cuando tuve un dispositivo, ¡esos sí eran cólicos de concurso! Fui feliz sin ella en mis embarazos y parte de mis lactancias”.

Cristina: “Tuve mi primera menstruación a los 11 años, ni cuenta me di, no sentí dolor, no percibí nada extraño. Estaba a punto de meterme a bañar, mi mamá estaba haciendo algo en el baño mientras yo me desvestía y sólo la escuché: “¡ay Dios mío! ¡acércate!, déjame ver, ¡ya te bajó!”. Ante lo cual pensé algo como: “puta!, pues ni modo!”. Y me puse mi primera toalla, que en ese tiempo eran GORDAS, así que el trago más amargo fue aprender a tener una masa entre las piernas y tratar de caminar lo mejor posible. La verdad no recuerdo que haya sido ningún acontecimiento ni festivo, ni dramático, ni nada del más allá. Hacia los 15 años fue cuando lo comencé a sufrir, pues empecé a tener demasiados cólicos al grado de querer vomitar o tener la sensación de desmayo; comencé también a ser muy irregular y a tener un flujo demasiado abundante, pero DEMASIADO!, al punto tal que tenía que usar tampón y toallas nocturnas al mismo tiempo, y aún así podía mancharme la ropa frecuentemente; además me duraba por lo menos 8 días. Sentía que vivía constantemente menstruando. Después, cuando comenzó mi vida sexual (jijiji) pues me iba a igual o peor, porque me puse un DIU, lo que me provocaba más cólicos todavía. Hace 4 años comencé a ser más regular y a vivirlo más tranquilo porque empecé a tomar pastillas anticonceptivas, así que ya no me dan cólicos, ya no me salen granos, me baja justo cada 4 viernes y me dura entre 3 y 4 días. Digamos que gracias a las pastillas llevo un ciclo más normal, más llevadero y ya no representa ningún problema”.

Andrea: “Recuerdo mucho una presentación en la escuela en la que caían hielitos de la regadera y recomendaban no bañarse con agua muy fría o muy caliente. Creo que después te regalaban una toalla. Yo ya había sido ‘instruida’ por mi hermana un año mayor, que era la que me informaba de todo, la mayoría de veces no muy objetivamente. Nunca he tenido un cólico, menstruo litros y litros quizás porque tengo un dispositivo intrauterino y lo mejor es que siempre mi periodo llega con la luna lo que me hace sentir especial. La primera vez que menstruamos mis hermanas y yo mi papá festejaba con nosotras. Somos cuatro hermanas así que hubo cuatro festejos, y yo claro, festejé con mi hija también”.

Penélope: “Estaba a unos días de cumplir doce años cuando tuve mi primera menstruación. Tenía suficiente información como para estar esperando con ansia que sucediera. Así que el día que apenas comenzó a pintarse de un leve rosa mi ropa interior, fue uno de los más emocionantes de mi corta vida”.

Síndrome premenstrual

Algunas mujeres se sienten deprimidas o se irritan con facilidad durante los días previos al período. Otras quizá se enojen con mayor rapidez o lloren más de lo habitual. Algunas jóvenes tienen antojo de comer ciertos alimentos. Es posible que estos cambios emocionales se deban al síndrome premenstrual (SPM).

El SPM se asocia con cambios en las hormonas del organismo. Debido a que los niveles hormonales aumentan y disminuyen durante el ciclo menstrual de la mujer, pueden afectar el modo en que ella se siente, tanto en lo emocional como en lo físico. Algunas, además de experimentar sentimientos más intensos de lo habitual, perciben cambios físicos durante su período. Otras se sienten hinchadas a causa de la retención de líquidos o notan que sus senos están hinchados y doloridos, y hay quienes tienen dolor de cabeza.

El SPM suele desaparecer poco después del inicio del período, pero es probable que vuelva a aparecer mes tras mes. Los médicos recomiendan que las mujeres que padecen el SPM hagan ejercicio para sentirse mejor. Algunas mujeres notan que limitar el consumo de cafeína ayuda a aliviarlo.

Acné

Es común que las chicas jóvenes tengan un brote de acné durante algún momento de su ciclo. Esto también se debe a las hormonas. Por suerte, los granos asociados con el período suelen dejar de ser un problema a medida que las jóvenes crecen.

Toallas higiénicas, tampones y Copa menstrual

Cuando estás menstruando, necesitas usar algo que absorba la sangre. Puedes optar por toallas higiénicas, tampones o la novedosa copa menstrual recién llegada a México. Hay tantos productos a la venta que quizá debas probar varios antes de encontrar el que mejor se ajusta a tus necesidades. Algunas mujeres sólo usan toallas higiénicas (en especial, cuando comienzan a menstruar), otras sólo usan tampones y hay quienes alternan; por ejemplo, usan tampones para el día y toallas higiénicas durante la noche.

El período no debe convertirse en un obstáculo para hacer ejercicio, divertirse y disfrutar de la vida. Las mujeres que son muy activas -sobre todo, las que disfrutan nadar- prefieren usar tampones mientras practican deportes.

La copa menstrual Mooncup es una alternativa a los tampones o toallas higiénicas que existen en el mercado. En México se está introduciendo recientemente y por lo que dicen sus promotoras, a través de su página en Internet, suena interesante. Esta novedosa copa para el periodo menstrual está diseñada a base de una suave silicona que se adapta a tu cuerpo. Al igual que un tampón recoge la sangre de tu menstruación pero en lugar de absorberla la detiene. Después de tres o cuatro horas de uso, lo que hay que hacer es removerla, vaciarla, enjuagarla y volverla a colocar. Una de las grandes ventajas de este producto es que es totalmente natural, lo cual quiere decir que si alguna vez te has puesto a pensar en los químicos que contienen los tampones o las toallas higiénicas, con la Mooncup te olvidas de que puedas padecer algún síntoma secundario. Conócela en: http://periodoalnatural-copamenstrual-mexico.blogspot.com/p/que-es-mooncup.html o pide informes en: periodoalnatural [arroba] gmail [punto] com

Sangrado menstrual abundante

Si notas que tu sangrado menstrual es muy abundante, al grado de que empapas las toallas sanitarias o, de plano, tienes que retirarte el tampón cada hora consecutivamente, es probable que tengas un trastorno conocido como hemorragia uterina anormal o menorragia.

Es un trastorno caracterizado por la pérdida intensa de sangre durante el periodo menstrual, pero por desconocimiento o vergüenza, muchas mujeres lo dejan pasar sin recibir algún tratamiento que lo corrija.

Este padecimiento puede ser originado debido a cambios en los niveles hormonales, quistes ováricos, estrés, miomas, diabetes, cirrosis hepática y lupus eritematoso sistémico, entre otros.

El Dr. Víctor Marín, Gineco-Obstetra, integrante del Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia (COMEGO), señala que esta condición afecta al 30% de la población femenina, ocasionando anemia y otros males si no es atendida a tiempo.

Y no obstante que el 35% de las consultas ginecológicas se deben a esta causa, algunas mujeres desconocen que padecen este problema de salud, pues no suelen cuestionarse respecto a la cantidad de sangre que pierden cada mes, considerándolo como un hecho natural.

El especialista detalla que el flujo menstrual normal ocurre en promedio cada 28 días (la mayoría de las mujeres tienen ciclos entre 24 y 34 días) y dura cerca de 4 días, mientras la cantidad de sangre que una mujer sana pierde en su periodo es de alrededor de 40 ml. Pero ¿cómo saber si se pierde más sangre durante un periodo menstrual? El ginecólogo explica que “si la mujer requiere cambiar la protección sanitaria durante la noche, empapa una toalla sanitaria o un tampón cada hora durante dos a tres horas consecutivas, es posible que sufra Sangrado Menstrual Abundante”.

Hasta hace poco –afirma– la terapia utilizada con mayor frecuencia para tratar el sangrado menstrual excesivo era la extirpación del útero (histerectomía), con los riesgos que ésta implica, como hemorragias e infecciones. Revela que un estudio* publicado en el mes de septiembre (2010) en la revista Obstetrics & Gynecology, demostró que el uso del endoceptivo inteligente, un sistema intrauterino pequeño y flexible con forma de “T”, es altamente efectivo para controlar el Sangrado Menstrual Abundante, incluso frente a otras terapias, como el acetato de medroxiprogesterona (AMP) que anteriormente era uno de los tratamientos no quirúrgicos más utilizados, informa el experto.

Por su parte el Dr. José Fugarolas, especialista en ginecología y obstetricia del Hospital Ángeles Metropolitano, señala que para las mujeres quienes presentan Sangrado Menstrual Abundante, “el uso del endoceptivo inteligente puede ser una alternativa que les permita controlar este trastorno y disfrutar de una buena calidad de vida y salud”.

Además –agrega- “es un método que brinda una protección anticonceptiva del 99.8% de efectividad durante un lapso de hasta cinco años, comparable a la eficacia que ofrece la salpingoclasia, pero con la ventaja de que el efecto es totalmente reversible y mantiene intacta la fertilidad para un futuro embarazo”.

Sin embargo, el también especialista en ginecología oncológica destaca que antes de prescribir cualquier tratamiento para el Sangrado Menstrual Abundante, el médico debe llevar a cabo un diagnóstico certero del problema, el cual puede tener un origen diverso, incluyendo cambios en los niveles hormonales, engrosamiento del revestimiento de la cavidad uterina, cáncer del útero, quistes ováricos, estrés, miomas, trastornos tiroideos, diabetes, cirrosis hepática y lupus eritematoso sistémico, entre otros.

Ambos especialistas coincidieron en que el Sangrado Menstrual Abundante puede ser controlado si se lleva a cabo un diagnóstico oportuno del problema; por ello es fundamental que las mujeres estén alerta ante los síntomas que ocasiona la enfermedad y acudan al médico quien indicará la terapia más adecuada para cada una de ellas.

*El estudio clínico realizado a 165 mujeres en edad reproductiva con Sangrado Menstrual Abundante, revela que la pérdida sanguínea menstrual promedio por mes se redujo 128.8 ml con el endoceptivo inteligente (Mirena), en cambio, aquellas que recibieron como terapia AMP tuvieron una reducción en su sangrado de 17.8 ml. Así también, la proporción de mujeres tratadas exitosamente fue de 84.4% en el grupo que utilizó el endoceptivo inteligente, contra 22.2% en el grupo de AMP. El estudio clínico controlado, aleatorio y multicéntrico informa que 84.4% de quienes fueron tratadas con (Mirena) lograron reducir hasta 128.8 ml menos cantidad de sangre perdida por periodo; en cambio, aquellas que recibieron como terapia AMP tuvieron una reducción en su sangrado de 17.8 ml.

¿Es saludable tener sexo durante la menstruación?

Tener relaciones sexuales durante la menstruación es particularmente inquietante para la gran mayoría de hombres y mujeres por ser un tema tabú. El Dr. Mauricio Mendieta Albornoz, dice que si no te produce molestias ni incomodidad y tampoco a tu pareja, tener actividad sexual durante la menstruación no debe considerarse una práctica anormal.

Pero aclara, que es muy importante diferenciar el sangrado menstrual de un sangrado vaginal originado por alguna enfermedad, por ejemplo, una cervicitis, donde la actividad sexual puede incrementar el sangrado. Desde luego este tipo de sangrado no se considera menstruación y para detectar cualquier alteración es recomendable acudir a un médico especialista.

Sin embargo, explica, “podrían existir riesgos al tener relaciones durante la menstruación debido a que la sangre menstrual es el foco potencial de infección para VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y Hepatitis B. De allí la importancia de que siempre utilices un preservativo (condón) durante cada relación como complemento al método anticonceptivo que acostumbras; así te protegerás del contagio de las enfermedades de transmisión sexual, al tiempo que prevendrás un embarazo no planificado”, puntualiza.

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