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Matilde Montoya, primera mujer médica de México.

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Matilde Montoya, primera mujer médica de México.

Matilde Montoya, a pesar de un sinfín de obstáculos logró ser la primera mujer médica de México.

La tarde del 24 de agosto de 1887, por primera vez en la historia de México, una mujer presentó un examen profesional para optar por el título de médico cirujano partero. Su nombre, Matilde Petra Montoya Lafragua.

En aquel tiempo las mujeres que se desempeñaban en el área de la salud eran parteras o enfermeras; o se desarrollaban en el ámbito íntimo del sector indígena y popular, apoyadas en la medicina tradicional y en la herbolaria. Matilde fue la primera médica universitaria.

Nació en la ciudad de México el 14 de marzo de 1857. Concluyó la instrucción primaria a los 11 años, y recibió posteriormente clases particulares para complementar sus estudios. Intentó postular para ser profesora, pero por su corta edad fue rechazada.

A los 13 años ingresó a la Escuela  Nacional de Medicina para formarse como partera: se requerían estudios completos de educación primaria e implicaba dos años de estudios en la cátedra de obstetricia, exámenes anuales y práctica clínica.

Una enfermedad y la pérdida de su padre la llevaron a interrumpir sus lecciones  y mudarse a la ciudad de Cuernavaca donde, gracias a su oportuna intervención en un parto “harto” complicado, pudo poner en práctica sus conocimientos obstétricos.

Regresó a la ciudad de México, retomó sus estudios en la Escuela Nacional de Medicina y obtuvo el título de partera  el 12 de mayo de 1873.  A partir de 1875 ejerció en Puebla con éxito, sin embargo, por una campaña de descrédito fomentada por médicos celosos, la señorita Montoya se mudó a Veracruz. Regresó en 1880 a Puebla e ingresó a  la Escuela de Medicina, con el objetivo de titularse como médico. Esto no fue bien visto por el sector más conservador de la sociedad poblana lo que la orilló a inscribirse en la capital del país, en su  más prestigiada institución, la Escuela Nacional de Medicina.

La carrera no fue fácil. Para cumplir con todos los requisitos de formación, debió cursar simultáneamente materias adicionales en la Escuela Nacional Preparatoria. Encontró tanto obstáculos como facilidades de sus profesores y condiscípulos. La misma administración escolar muchas veces le fue adversa, sin embargo, logró su objetivo. Su tesis se tituló Técnicas de laboratorio en algunas investigaciones clínicas,  donde abordó un tema para entonces poco conocido: la bacteriología.

Su madre, Soledad Lafragua, fue un importante apoyo para la formación de Matilde: siempre la alentó a seguir adelante y a no cejar en el empeño. Cuando debió asistir a la Escuela Nacional Preparatoria, siendo la única mujer, doña Soledad la acompañaba, bien sentada en un pupitre cercano, bien fuera de las aulas o yendo por ella y esperando  afuera de las instalaciones escolares cuando la jornada concluía muy tarde.

Ya titulada Matilde se dedicó a la consulta de mujeres y niños, con buena cantidad de pacientes que confiaban en su buen diagnóstico. A lo largo de su ejercicio profesional siempre contó con dos consultorios, uno de paga y otro gratuito, pues consideraba a la profesión médica como un apostolado más que una actividad redituable.

Nunca se casó ni engendró hijos. Se dedicó a su profesión, a cuidar de su madre y adoptó a cuatro niños. Una de ella incluso fue concertista.  La doctora Montoya fue miembro de la Asociación de Médicas Mexicanas – fundada en 1925- , socia del Ateneo Mexicano de mujeres y colaboradora de Las Hijas del Anáhuac.  Dio consulta hasta los 73 años y se retiró debido a su estado de salud.  Falleció en la ciudad de México el 26 de enero de 1938.

La vida de Matilde Montoya, puede verse como una mujer  fuera de serie que se atrevió a romper con el status quo de su tiempo o como la primera de una generación  de mujeres que abrió brecha a las siguientes.

 

 

Bibliografía.

Carrillo, Ana María.  Matilde Montoya: primera médica mexicana. México, DEMAC, 2002. 60 p. Fotos. Ilus. (Premios DEMAC)

Speckman Guerra, Elisa, Mílada Bazant y Antonio Saborit. “Ideas,  educación y arte durante el porfiriato” en:  Gran Historia de México Ilustrada. México, Planeta- De Agostini, / CONACULTA – INAH,  2002. T. IV pp. 221-240.

Archivos Electrónicos

Alvarado, Ma. de Lourdes.  Mujeres y educación superior en el México del siglo XIX. Colaboración de Elizabeth Becerril Guzmán (CESU-UNAM). En: http://biblioweb.dgsca.unam.mx/diccionario/htm/articulos/sec_10.htm

 

 

Crédito de la imagen admin | Plenilunia Sociedad Civil

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Dr. José Alfredo Córdova Chárraga

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