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Una estrategia para tener una comida más tranquila y relajada con niños

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Resultado de un estudio que comparo la conducta de los niños que comieron pollo con hueso a mordidas y comparado con la de niños a quienes se les sirvió el pollo cortado y listo para masticarse.

Acercamiento a niña sentada en la mesa sonriendo al fondo desenfocados nilo y adultos en la mesa comiendo

Los niños eran dos veces más propensos a desobedecer a los adultos y dos veces más agresivos hacia otros niños

El estudio publicado en Cornell Eating Behaviors, encontró que cuando los niños de 6-10 años de edad comían los alimentos que tenían que morder con sus dientes delanteros-tales como piernas de pollo, manzanas enteras, o maíz en la mazorca- eran más indisciplinados que cuando estos alimentos habían sido cortados, explica Brian Wansink, profesor y director del Cornell Food and Brand Lab.

En el estudio de dos días, realizado en un campamento de verano se observaron a doce niños de primaria.

En el primer día, la mitad de los niños estaban sentados en una mesa de picnic y se les dio el pollo con el hueso por lo que tenía que ser mordido con sus dientes delanteros; a la otra mitad los sentaron en una mesa de picnic cercan con pollo cortado en pedazos para ser masticados.

Para el segundo día, se revirtieron las condiciones. Cada día, dos consejeros de campamento instruyeron a los niños a permanecer en el interior de un círculo con un radio de 9 metros. Ambas sesiones de comidas fueron grabadas en vídeo y evaluados por codificadores entrenados que indican qué tan agresivo o complacientes eran los niños, y si mostraban algún comportamiento atípico, tales como saltar y ponerse de pie sobre las mesas de picnic.

Los resultados de los consejeros y observaciones de los codificadores indicaron que cuando a los niños se sirvieron pollo con hueso, actuaron más agresivamente, y eran dos veces más propensos a desobedecer a los adultos, que cuando se sirvió el pollo en pequeños trozos listos para masticar. Además, a los niños que les servían pollo con el hueso se salieron del círculo sin permiso con mayor frecuencia y tenían más probabilidades de saltar y pararse encima de las mesas de picnic.

En conclusión, los investigadores señalan que cuando los niños tienen que morder la comida con sus dientes delanteros, hace que sean más propensos a ser revoltosos. El resultado final para los padres es esta: “Si quieres tener una agradable, tranquila y relajada comida con tus hijos, corta sus alimentos“, según Wansink y agregó que tiene un consejo diferente para el personal de cafeterías en las escuelas “Si en el menú encuentras piernas de pollo, manzanas o mazorcas de maíz, agáchate“.

Referencias

Crédito de la imagen © Depositphotos.com/monkeybusiness


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