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ABC de la hidratación a lo largo de la vida

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Para prevenir la deshidratación es muy importante saber cuáles son las necesidades de hidratación de las niñas, niños, las y los adolescentes, adultos y adultos mayores, considerando que en algunas ocasiones el agua no basta y se requiere suero oral rehidratante para reponer los electrolitos, la glucosa y el agua que perdemos cuando nos deshidratamos.

Agua suspendida en el aire con forma de un corazón

Niños, adolescentes, adultos y adultos mayores tienen necesidades específicas
de hidratación. ¡Conócelas!

Guadalupe Montes, experta en Nutriología Clínica y docente en la Facultad de Salud Pública y Nutrición de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL); y el doctor Jonathan Aguirre Valadez, miembro del Consejo de Medicina Interna y de la Junta Mexicana de Gastroenterología, nos comparten algunas reglas de la buena hidratación en las diferentes etapas de la vida.

En los primeros años de vida

Guadalupe Montes

Estar bien hidratados es fundamental para la supervivencia, la salud, el desempeño físico y el rendimiento intelectual en todas las etapas de la vida. Sin embargo, cuando se pierden más líquidos que los que se incorporan al organismo sobreviene la deshidratación, una condición que es peligrosa e incluso mortal”, nos explica Guadalupe Montes, experta en Nutriología Clínica y docente en la Facultad de Salud Pública y Nutrición de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

En comparación con los adultos, los bebés tienen un mayor nivel de agua en su
organismo. Se calcula que el contenido de agua corporal en los primeros meses de vida es de 75% durante el primer año y en la niñez,  hasta alcanzar 60% en la edad adulta.

A este respecto, se sabe que los recién nacidos y los lactantes tienen una mayor
superficie corporal respecto al peso, mayor proporción de agua en su organismo y menor capacidad de concentración de la orina en el recién nacido.
Además, producen menos sudor y tienen una menor capacidad para expresar la sed, por ello se deshidratan con mayor facilidad que los adultos, lo cual es un grave riesgo que puede poner en riesgo la vida.

La hidratación de los recién nacidos y los lactantes están cubiertos por la leche materna durante los primeros seis meses de vida; de hecho no se recomienda ningún líquido adicional en este periodo, pero a medida que el niño crece los requerimientos de líquido cambian”, explica el doctor Aguirre Valdez.

Por ejemplo, mientras los bebés de un mes a un año necesitan de 100 a 150 mililitros (ml) por kilogramo (kg) de peso, los de 1 a 3 años, requieren de 100 a 120 ml/kg; los de 4 a 8 años, 80 a 100 ml/kg.

¿Qué hay con las necesidades de hidratación de los adolescentes?… Dependen del género y de la edad, detalla el especialista. Así, mientras los adolescentes varones de 9 a 13 años necesitan de 50 a 70 ml/kg y las niñas de 50 a 60 ml/kg. Los jóvenes de ambos géneros, de 14 a 18 años, necesitan 50 ml/kg.

Lo ideal en estas etapas es hidratarse con agua y bebidas que no contengan azúcar añadido, pues además que de que no hidratan de manera óptima, favorece la ganancia de peso cuando se beben en exceso. Hay que beber líquido sin necesidad de tener sed. Los requerimientos de agua pueden aumentar en climas calurosos o ante mayor actividad física”, nos indica el médico.

Adultos saludables y bien hidratados

En los adultos, 60% del peso corporal está compuesto por agua. Pese a ello, nuestro organismo no tiene capacidad para almacenar agua y pierde alrededor de 2.5 litros de líquido por medio de la respiración (400 ml), el sudor (350 ml), la orina (1.500 ml) y las heces (150 ml).

Jonathan Aguirre Valadez

“Una persona deshidratada puede sentirse mareada, aturdida, tener boca seca o pegajosa y orinar menos o de un color más oscuro de lo habitual. Conforme avanza la deshidratación pueden afectarse diversos órganos y sistemas. Sin tratamiento inmediato, aproximadamente el 80% de las personas afectadas mueren. Las que sobreviven pueden presentar daños permanentes en riñón y otros órganos”, agrega el doctor Aguirre Valadez, especialista en gastroenterología.

Nos comentan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta total de agua entre 2 y 2,5 litros al día para las mujeres adultas y entre 2,5 y 3 litros al día para hombres adultos en condiciones normales de actividad física y temperatura, considerando que 80% de ese líquido debe provenir de la ingesta directa de agua y 20% de los alimentos.

¿Qué ocurre con los adultos mayores? También corren riesgo de deshidratación, sobre todo porque sienten menos sed y, en consecuencia, toman menos líquido.

En los adultos mayores la cantidad de agua en el organismo es de 60% en hombres y 50% en mujeres. Además, suelen tomar menos agua porque pierden la capacidad de detectar la sed. Si a esto se suma que en esta etapa muchos toman medicamentos, que la función renal comienza a disminuir y que se tienen ciertas enfermedades, aumenta el riesgo de deshidratación”, dice la nutrióloga Guadalupe Montes.

Para evitar este panorama, se recomienda que beban agua a lo largo del día.
Concretamente, deben ingerir de 30 a 50 mililitros por kilogramo de peso.

Los organismos de salud pública recomiendan tomar sueros de rehidratación oral de grado médico para prevenir la deshidratación. Estos sueros deben detallar en su etiqueta el contenido de glucosa, agua y electrolitos, tener registro sanitario y exhibir la autorización de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Si la solución no cumple con estos requisitos no es un suero de rehidratación oral, sino una bebida refrescante que no rehidrata de manera óptima”, nos dice la nutrióloga.

Nos señalan que hay ciertas condiciones en que no se deben tomar sueros de rehidratación oral, como en el caso de las personas con Enfermedad Renal Crónica. En todo caso, lo mejor es acudir al médico para recibir indicaciones de hidratación adecuadas al peso, edad, género y actividad.

Señales de alerta

Aunque la sed es un indicador de la deshidratación, para cuando se presenta este síntoma es probable que la persona ya esté deshidratada. Por ello, la población debe estar alerta. Por lo que el Dr. Jonathan Aguirre Valadez, nos presenta algunas señales de alerta que debemos conocer:

  • Una persona deshidratada puede sentirse mareada, aturdida, tener boca seca o pegajosa y orinar menos o de un color más oscuro de lo habitual.
  • Conforme avanza la deshidratación pueden afectarse diversos órganos y
    sistemas.
  • Puede haber mayor riesgo de infecciones del tracto urinario, cálculos renales, estreñimiento y dolor de cabeza. Incluso puede causar la muerte.

Conclusión

Ambos especialistas no invitan a juntos mantener la guardia y ser más consciente sobre la cantidad de líquido que ingerimos y la importancia de la rehidratarse de manera adecuada. Finalmente nos subrayan “¡Acude a tu médico y toma las mejores decisiones a favor de tu salud!“.

Créditos de las imágenes © Depositphotos.com/choreograph, Guadalupe Montes y Jonathan Aguirre Valadez,

Autor
Alejandro Arcos
Alejandro Arcos

Ser humano, desarrollador de software, escritor de temas de Ciencia y Tecnología ha sido columnista y colaborador en revistas nacionales de tecnología de información, en el periodico Excelsior asi como editor de software en esmas.com

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