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Testimonios de cáncer

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Tiempo estimado de lectura 7 minutos

Luz Ibarra
45 AÑOS
“Compartir lo que te pasa te levanta”

Fui a consulta con mi ginecóloga para tratarme un problema que tenía en el útero, una revisión de rutina. En mi chequeo, la doctora me detectó una bolita en el seno izquierdo.

Me mandó a hacer unos estudios. Me hice una mastografía en unos laboratorios cercanos a mi casa, pero el resultado salió negativo; me tranquilicé. Antes de llevarle los resultados a mi ginecóloga una amiga me sugirió hacerme otra mastografía en un laboratorio diferente, es decir, llevar dos resultados. Lo increíble es que en uno de ellos no apareció la bolita y en el otro sí.

Lo único que quería en ese momento era que interpretaran los resultados. Me hicieron otra mastografía y fue cuando finalmente me detectaron cáncer de mama.
Para sentirme más tranquila decidí pedir una tercera opinión y efectivamente me confirmaron la enfermedad.

Afortunadamente mi cáncer estaba en etapa inicial. La cirugía a la que fui sometida no tenía mucho riesgo, me quitaron el pezón para limpiar los conductos y evitar que el cáncer se extendiera, no hubo necesidad de retirar todo el seno. A finales de marzo terminé la primera etapa de mis quimioterapias; las retomaré en 6 meses aproximadamente.

Una de las cosas que me ayudó mucho fue el trabajo y mantenerme activa. Por algún tiempo no quería que nadie se enterara, pero ahora me gusta compartirlo. Mi motor eran mis hijos y mi familia y después descubrí que hay otros motores de vida: compartir lo que te pasa te levanta, sin esperar que un medicamento te ayude.

Ma. Gabriela Bermúdez Contreras
42 años
“Ya la libré”

Llevaba siete meses sintiéndome mal de salud. Constantemente me enfermaba de gripa, tos y bronquios y, además, me dolía la espalda. Fui con varios médicos, pero ninguno me daba un diagnóstico certero.

Me sentía tan mal de las vías respiratorias que acudí a un neumólogo, quien después de una serie de estudios me comentó que mi problema de salud podría tratarse de cáncer.

Mi primera reacción fue de alivio, “bueno, me dije, ya sé qué tengo, ahora hay que enfrentarlo, hay que ir con el médico adecuado”. Acudí al Instituto Nacional de Cancerología, donde me hicieron una biopsia de una bolita que tenía en el cuello y ahí me confirmaron el cáncer; se trataba de Linfoma Hosking (cáncer en el sistema linfático). Los médicos me dijeron que tenía 50% de probabilidades de sobrevivir y eso dependía de cómo funcionara la quimioterapia. Nunca me dio miedo, nunca pensé que fuera a morir; pensé que todo el proceso iba a ser duro porque había leído sobre quimioterapias; mi abuelo murió de cáncer en el colon, entonces tenía una idea de qué se trataba.

Mi tratamiento duró 9 meses de quimioterapia cada 15 días; después, las revisiones fueron más espaciadas. Los doctores me dijeron que si después de 5 años no aparecía el cáncer nuevamente sería muy difícil que reincidiera. Ya pasaron cinco años y, gracias a Dios, creo que ya la libré.

Nunca dejen de atender una gripa, un dolor de cuello, una manchita o una bolita, es mejor ser exagerado, porque si detectas las cosas a tiempo todo puede ser curable.

Ma. Elena Miller (Mane)
42 años
“En cinco días salve mi vida”

Tuve cáncer de mama y, desde que me lo detecté, mi proceso fue muy rápido. Habitualmente me palpaba y me hacía mi chequeo una vez al año porque mi mamá padeció de la misma enfermedad. El mes de febrero de cada año estaba destinado a hacerme mi mastografía.

Recuerdo perfectamente que el domingo 26 de marzo de 2006 estaba revisando mis correos electrónicos y recibí uno con información sobre “cáncer de mamá”, en ese momento recordé que todavía no me había hecho la mastografía, debí habérmela hecho en febrero. El lunes fui al club a hacer ejercicio; cuando me metí a bañar empecé revisar mis senos y me sentí una bolita como del tamaño de una perla. En ese momento exclamé ¡no puede ser! me empezó a entrar un susto tan grande, un miedo que no puedo describir.

Al día siguiente fui a hacerme la mastografía, que ya no fue necesaria, y sólo me hicieron un ultrasonido. Los médicos dijeron que no había un buen pronóstico.

El viernes 31 mi médico me citó para hacerme una biopsia, pensé que se duraría unos 40 minutos, sin embargo, estuve cerca de 6 horas. Primero me hizo un marcaje que consiste en enganchar el tumor para que el doctor se guíe. Me dolió muchísimo. Lloré. Ese mismo día me extrajeron todo el seno. También me retiraron la otra mama para que ya no hubiera problema. Me vaciaron toda. En una segunda cirugía tuve una reconstrucción. No tuve que pasar por la quimio ni tampoco por radioterapias. Tengo que tomar un medicamento por cinco años.

Ahora soy muy agradecida, veo la vida con más ganas. Definitivamente el cáncer es una de las maneras más horrorosas por la que descubres que no eres inmortal.

Fernando Cagigas de la Peña
(Esposo de Mane)
38 años
“La vida nos puso a prueba”

Mane ya estaba nerviosa porque su mamá ya había tenido dos cánceres de mama. Siempre vivía con ese fantasma, estaba preocupada y por eso mismo tenía mucha precaución.

Un día se detectó una bolita en uno de sus senos que resultó ser un tumor maligno. Afortunadamente, después de que le extrajeron ambos senos, ella está bien. Mane es una mujer estupenda que enfrentó al cáncer con mucha valentía. Fue una situación complicada que la vida nos puso y con la que hemos aprendido a vivir.

Definitivamente seguiremos juntos para superar todo lo que se nos presentó. Hace poco hizo una fiesta para celebrar el primer año de su cirugía. La acompañaron muchos amigos que festejaron a la vida.

Gabriela Roca Lance
31 años
“Disfruto la vida a cada momento”

Tenía 27 años de edad cuando me detectaron cáncer de mama. Mi tratamiento consistió inicialmente en 4 ciclos de quimioterapia, para después realizarme una cirugía y 25 radioterapias. Durante ese proceso utilicé medicina homeopática y sábila. Acudía constantemente a mis revisiones médicas, pero después de un año lamentablemente me regresó el cáncer; se me fue a ambos pulmones, hígado y colon. Todavía no estoy declarada sana.

Continúo con un tratamiento alternativo, decidí dejar la quimio y la radioterapia, porque te lastima mucho y realmente no te aseguran que te vaya a curar; en la mayoría de los casos son solamente paliativos.

Sigo con mi vida normal, trabajo, soy médico cirujano y homeópata. Pienso que la vida se debe disfrutar a cada momento, a pesar de vivir con alguna enfermedad.

Patricia Ornelas
42 años
“Gracias al cáncer me valoré a mi misma”

A los 35 años de edad me encontraba en una etapa muy feliz de mi vida, ya que tenía un precioso bebé al que estaba amamantando. Recuerdo que un día me sentí una bolita en mi seno izquierdo y en ese momento pensé: no puede ser cáncer porque se supone que la lactancia lo previene, además, no tengo ningún familiar que lo haya padecido. Era imposible.

Acudí inmediatamente con mi ginecólogo y me dijo que no era nada. Seis meses después regresé insistente y me dijo que me iba a hacer una “punción”, sólo para descartar cualquier posibilidad, pero que para nada podría ser cáncer. Sin embargo, el resultado fue positivo, tenía cáncer de mama.

Me quitaron la cuarta parte del seno izquierdo y todos los ganglios, para después recibir un mes de radiaciones diarias y quimioterapia, que es la cosa más espantosa, horrible, que te puedas imaginar. El procedimiento duro un año.

Tengo cinco años que pasé por la enfermedad y hoy soy una mujer como cualquier otra, pero con la diferencia de que gracias al cáncer me cuido mucho.

Afortunadamente conté con el apoyo de mi marido, quien desde un principio estuvo conmigo en todo momento. Fue un gran pilar para mí.

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