Resiliencia: cuando la fortaleza sortea la adversidad

Ella es la persona más joven en ganar el Premio Nobel de la Paz, es una reconocida defensora de los derechos y de la equidad para mujeres y niños, siendo apenas una adolescente, sufrió un atentado por el que tuvo que someterse a varias cirugías, sin embargo, este hecho, lejos de detenerla, le permitió seguir luchando.

Él, debido a una enfermedad degenerativa, desde hace más de 30 años, vive prisionero de su cuerpo, paralizado de pies a cabeza y sin poder hablar, viaja por el mundo dando conferencias y es uno de los científicos más reconocidos.

Ella es una escritora británica catalogada como una de las mujeres más ricas del Reino Unido, tan sólo un par de años antes de terminar el primero de los libros que la llevarían al éxito, esta mujer enfrentaba un divorcio teniendo una hija pequeña y atravesando por una profunda depresión.

¿Cómo explicar que existan personas que a pesar de la adversidad, de vivir situaciones de evidente maltrato, carencias y dolor, puedan tener un desempeño sobresaliente y se conecten con la vida? ¿Qué pasa para que a partir de una situación de adversidad uno pueda transformarse e incluso fortalecerse?

Tanto Malala Yousafzai como Stephen Hawking y Joanne Rowling, son ejemplos de personas resilientes. Personas que nos muestran que cuando algo se rompe no está del todo perdido, ya que existe la opción de transformarlo y volver a la vida con más fuerza.

En la actualidad, más en las grandes ciudades, vivimos sometidos a una gran cantidad de estímulos y exigencias que fácilmente nos rebasan. Las condiciones socioeconómicas no siempre son favorables para vivir felices o al menos tranquilos, los vínculos tienen que sortear un sinfín de dificultades para poder ser satisfactorios, los ideales pueden ser demasiado altos e incluso irreales, los desastres naturales nos recuerdan lo frágiles que somos. Lo que quiero decir es que nuestro estilo de vida y condiciones son terreno fértil para sentirnos desbordados e infelices. Sin embargo, en medio de este panorama que pudiera parecer totalmente desesperanzador, puede surgir una idea, una palabra, una acción, algo que nos llene de fuerza y nos permita reponernos frente a la adversidad. Generalmente lo que surge, le da un nuevo sentido a nuestras vidas y a nuestros proyectos.

Siendo los seres más indefensos de la naturaleza, como humanos, también tenemos una gran capacidad para crear, adaptarnos y reponernos. Esta fuerza interna está fundada en la valoración y amor que recibimos de nuestras figuras más importantes desde que somos muy pequeños; y es la que nos va a permitir, cuando creemos que todo está perdido, cuando nos sentimos indefensos y angustiados, poder salir adelante, continuar con la vida y sobretodo buscar opciones para superar la adversidad. Este proceso no es fácil ni rápido, exige compromiso, paciencia e insistencia, ya que implica una transformación, un replanteamiento de los objetivos, del deseo y del lugar que uno ocupa en la vida. Esta fortaleza está presente en la fe, en la ilusión y en la esperanza en momentos de catástrofe y es la que nos va a permitir no claudicar y saber que las cosas pueden ser siempre diferentes, incluso mejores.

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