¿El escondite más costoso? El Silencio

Todos conocemos el silencio pero por lo general no estamos conscientes de sus
variantes y los orígenes de las diferentes clases de silencio que existen. Hoy voy a referirme a un silencio que es creado por las personas para protegerse a veces, para sentirse amado otras, para castigar en ocasiones y aún otras más para salvar la vida.

Niña le pide silencio a una fotografía de ella misma gritando
El Silencio, ¿escondite más costoso? xavigm99
Comenzaré diciendo que los humanos al nacer somos, tal vez, los menos maduros entre los seres vivos ya que si naciéramos con los niveles de funcionamiento que tienen la mayoría de los animales tendrían que pasar varios meses más y no habría vientre materno humano capaz de contenernos.

Así las cosas, durante el tiempo que pasamos siendo atendidos por nuestros padres aunque sabemos que son las mamás quienes están más equipadas por la naturaleza para hacerlo, transitamos desde la percepción del mundo a través de nuestro cuerpo y las sensaciones que en él se crean hasta que después de un tiempo que no es fijo, se comienzan a desarrollar de manera natural diversas conexiones en nuestros cerebros que nos permiten percibir, identificar y comunicarnos con “un otro”, definido éste al principio de nuestra vida en el mundo exterior, como los seres humanos que nos rodean y forman el círculo más cercano.

Después de tan solo unos meses los bebés sonríen sin ser conscientes de ello sino que poco a poco comienzan a percibir su existencia, entre otras cosas, por los gestos con los que mamá y papá responden a lo que ellos hacen, lo que se convierte en un estímulo para repetir ese comportamiento que parece ser agradable para esos “seres” que me cuidan y me alimentan. Así es como se inicia el proceso de relacionar sus actos con los resultados que obtienen.

Pero, ¿qué sucede cuando sus gestos y actos no son agradables para esos “seres” que probablemente ya identificaron como mamá y papá?. Ya han aprendido lo que les gusta y ahora tendrán que aprender lo que no les gusta aunque el sentido de omnipotencia que se tiene al nacer hará que se desarrolle una conducta temprana de manipulación que al irse desarrollando motiva, la mayoría de las veces, el establecimiento de límites por parte de los padres y éste es un momento crucial en el resto de la vida de las personas pues dependerá de la forma en que aquéllos le pongan un límite al pequeño, la manera de actuar que éste tendrá con los demás y consigo mismo.

Para un niño, resulta difícil comunicar a “los otros” lo que significan las sensaciones que experimenta en su cuerpo ante determinados estímulos y necesita del apoyo, la paciencia y el cariño de quienes lo cuidan para aprender a identificarlas. También es de suma importancia que esas sensaciones sean validadas y que le digan cuál es su nombre lo que las convertirá en sentimientos y aún falta lo más importante: Que sea permitida la expresión de lo que siente y modelada la manera adecuada de hacerlo.

Si los límites son puestos de manera amorosa y con respeto considerando la capacidad del pequeño, éste aprenderá que es bienvenido, aceptado y amado. Le será más fácil tener seguridad, adaptarse y establecer sus propios límites. Podrá discernir con mayor capacidad lo que es conveniente y provechoso. También podrá entender que cada quien es diferente y desarrollará la tolerancia y el respeto hacia los demás. Todas estas actitudes serán realizadas de una manera consciente.

Si los límites son colocados de manera agresiva e irrespetuosa se activará el instinto de conservación que, por definición y con la influencia de las características de la personalidad propia, desencadenará dos opciones inconscientes que aseguran la sobrevivencia del pequeño ser y con el tiempo se convierten en:

  1. La rebelión contra cualquier autoridad que se perciba abusadora. Que sin duda es arriesgada y peligrosa o…
  2. La imposibilidad de expresar sus verdaderos deseos y ocultar lo que es realmente, alternativa que aparenta ser menos arriesgada pero es muchísimo más peligrosa.

La segunda opción es mucho más dolorosa pues el pequeño aprende a ignorarse a sí mismo para sentirse aceptado y amado, pero el precio que paga es estar dividido y suprimir todo lo que es rechazado de su ser.

Una persona adulta puede utilizar un disfraz o una máscara para relacionarse con el mundo exterior de una determinada manera, lo que la mayoría de las veces es una decisión consciente y premeditada. Por ejemplo, si yo quiero ser reconocido como médico por personas que no saben quién soy, bastaría con utilizar una bata blanca y un estetoscopio colgado del cuello. Pero si quisiera ser reconocido como abogado, entonces tendría que vestir de traje y corbata además de llevar un portafolio.

Para los adultos existe un riesgo y es que lleguen a confundir su disfraz con quienes realmente son y les sea cada vez más difícil quitárselo cuando tendrían que hacerlo (amigos, parejas, familia, etc.). Para los niños el riesgo es mucho mayor pues, insisto, no es una decisión tomada conscientemente. Así que como sugiero en párrafos anteriores, esa “desaparición forzada” es la que obliga a utilizar el silencio para esconder todas las partes de ese ser que no son aceptadas.

Ese espacio estará habitado por infinidad de emociones, sentimientos e ideas que empezaron a reunirse ahí desde varios años atrás y como resulta lógico, cada vez costará más trabajo mantenerlas en el encierro porque su energía irá en aumento en la medida que ocurran situaciones similares a las que dieron lugar a que se escondieran por primera vez.

Al estar encerradas irán alejándose del control de la educación, las reglas sociales y la forma adecuada de relacionarse, es decir, se irán tornando más primitivas en tanto que se acercan más a lo instintivo y, por si fuera poco, son una de las causas principales de la depresión y el cansancio sin explicación aparente. Por si fuera poco también son el origen de muchos padecimientos físicos que expresan el daño de lo que no se puede hablar.

Esto ha venido sucediendo desde hace algunos miles de años y mucho de lo femenino y sus energías en el mundo fueron escondidas en el silencio tanto individual como colectivo, lo que solamente causa un sufrimiento intenso.

Tanto las mujeres como los hombres han visto y pagado las consecuencias de no estar completos. Tal vez esto ha sido más doloroso para las mujeres pero, sin duda, esas energías femeninas están de regreso a nuestro mundo emocional otorgándonos a los seres humanos más posibilidades[.]

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