¿El feminismo no te representa?

Por Karina Reynoso, psicoterapeuta, Vínculo Colectivo*. La presencia del feminismo en nuestras vidas dista de ser algo reciente. Ha estado activo por generaciones, y lo seguirá estando.

Mujer joven con preguntas
La presencia del feminismo en nuestras vidas dista de ser algo reciente. Ha estado presente por generaciones. ¿Por qué causa mucha confusión?

Sin embargo, parece que en momentos recientes ha dado mucho de qué hablar, con todo tipo de posturas: desde quienes están completamente en contra argumento que el movimiento carece de contexto, de objetivos y de relevancia, hasta las personas que se encuentran muy activas realizando cosas por el movimiento.

¿Es incomprendido? ¿Es incómodo? La respuesta a ambas preguntas es un rotundo, sí. En primera instancia es incomprendido porque, por lo general, no se tiene un conocimiento sobre sus orígenes, sobre sus motivos, sobre las famosas “formas” en las que se hace presente, que a muchas personas pudieran resultarles en todo menos congruentes.

En segunda instancia es incómodo porque las personas no están acostumbradas, en general, a ciertas formas de lucha específicas que giran alrededor de causas específicas; les resulta incómodo ver a la cara la dura realidad de la violencia, una cara que han decidido no ver porque eso significaría voltearse a ver, y genuinamente hacer algo al respecto.

También, en una tercera instancia, habrá quienes consideran que la lucha por derechos específicos de un sector deja de lado o se quiere colocar encima de los derechos de las personas que pertenecen a ese sector. De cualquiera de las maneras antes mencionadas, existe un punto común: falta de empatía, de estudio e introspección.

El feminismo no busca anteponerse a los derechos de los demás, si no exigir derechos humanos básicos como el derecho a la vida, que en primer lugar, resulta desconcertante que sea algo que se deba exigir, cuando por el simple hecho de ser humanos se debería de tener acceso, pero que de cualquier manera no son respetados, debido a que existe un constructo patriarcal en el que no se ha dejado de ver a la mujer como un objeto.

Un objeto ya sea de consumo, de cambio y de disposición en general, al que si no tengo acceso, me siento con el derecho de destituir de sus libertades.

Quizá los modos, pudieran resultar confusos para la gente. Los modos en los que se exige, como por ejemplo las pintas a monumentos, la destrucción de propiedad, o el simple hecho de vivirte abiertamente feminista y ser activa dentro del movimiento realizando cosas desde la trinchera desde la que se pueden hacer pequeños cambios. Habrá quienes digan ¿Y porque lo hacen? Pidan las cosas por favor.

Y hacen alusión a movimientos revolucionarios en los que a simple vista, pareció prevalecer la paz, haciendo burla a la propia historia al no saber reconocerla y ver que se repite. Podrían no creerlo, pero es algo que se intentó, y en repetidas oportunidades.

Y no llevó a nada, porque se sigue viendo a la mujer como ciudadana de segunda clase. Y entonces me permito citar a Assata Shakur “Nadie en el mundo, nadie en la historia ha conseguido nunca su libertad apelando al sentido moral de sus opresores”

Todavía nos falta un camino muy largo por recorrer, comenzando porque aún existen mujeres quienes consideran que las feministas nunca les representaran, y a ello me gustaría comentar, que si en verdad el feminismo no representa a todas las mujeres, no podrían siquiera comentar que el feminismo no las representa, ya que no podrían hablar en voz alta ni tener redes sociales sin autorización de sus esposos. Y para quienes dicen “feministas, las de antes”, les diré que las sufragistas de igual manera realizaban pintas, marchas, entre tantas cosas, de esas que en estos momentos les hace tanto ruido.

Algún día, podremos ver cambios mayores, que no es que no estén presentes ahora, pero algún día serán cambios institucionalizados que nos permitan sentir la diferencia sin la necesidad de manifestarnos, pero y citando a Simone de BeauvoirEl opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”.

*Karina Reynoso : Licenciada en psicología y psicoterapeuta. En proceso de especialización en sexología educativa y maestría en sexología clínica.

Imagen cortesía de KIRILL KEDRINSKI


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Redacción, Plenilunia Sociedad Civil Fundada en el año de 2004, Plenilunia es una Sociedad Civil cuyo objetivo es fomentar el bienestar y la salud integral de la mujer.

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