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Codependencia y adicciones

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Tiempo estimado de lectura 7 minutos, 1,533 palabras

¿Tiendes a sentirte ansioso (a) por la manera de comportarse de tu pareja o cualquier otro ser querido digamos en una reunión familiar?, ¿te causa angustia la manera de beber de un ser querido?, ¿ crees que haciendo tal cosa, tu ser querido dejara de drogarse?, ¿tiendes a relacionarte con personas que tienen algún tipo de adicción?, ¿giras alrededor de la conducta de alguien?, ¿piensas que con tu amor vas a cambiar la manera de otro ser humano? Si contestaste afirmativamente a una de estas preguntas, perteneces al mundo de la codependencia.

No existe un adicto sin un codependiente. éste necesita al adicto para sentirse vivo mientras que a su vez, el adicto necesita su adicción.

No existe un adicto sin un codependiente. éste necesita al adicto para sentirse vivo mientras que a su vez, el adicto necesita su adicción.

La palabra codependencia surgió en el ámbito de la piscología y psiquiatría a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980. Cuando estudiosos de los problemas de adicción, comenzaron también a fijarse en la manera de ser de las personas que estaban alrededor de un adicto, como padres, hermanos, parejas, familia y amigos…los empezaron a llamar codependientes. La codependencia es una conducta reforzada por la sociedad, la religión, la literatura y la televisión.

Todos los codependientes nacen y se hacen en familias disfuncionales. Una familia disfuncional se caracteriza porque algún miembro, generalmente, uno de los progenitores, es alcohólico, drogadicto, comedor compulsivo, neurótico…o tiene alguna otra adicción. También lo es una familia con reglas muy rígidas o con demasiada libertad.

Una película que muestra con gran claridad que es una familia disfuncional es “La oveja negra” (1949, con Fernando Soler, Pedro Infante, Andrés Soler, Dalia Íñiguez, Virginia Serret, Amelia Wilhelmy y Amanda del Llano), en ésta sus integrantes, giran alrededor de la conducta y reglas del padre, y son incapaces de verse a si mismos y pensar en lo que ellos quieren, sienten o piensan (características todas codependientes).

No existe un adicto sin un codependiente. éste necesita al adicto para sentirse vivo mientras que a su vez, el adicto necesita su adicción. Ambas, la adicción y la codependencia, son la misma enfermedad. Ambas, como cualquier proceso de adicción, (el codependiente es adicto al adicto y éste a su adicción), comparten las características de negación, obsesión, compulsión y pérdida de control.

El codependiente mantiene una ilusión de control, pero su vida es ingobernable. Muchos codependientes no beben ni se drogan, sin embargo, dadas sus actitudes, sus pensamientos y su manera de enfrentar la vida, que generalmente es con todas las emociones alteradas, pareciera que ellos fueran los adictos.

Generalmente, la codependencia se desarrolla, dada la educación recibida, en el género femenino (y en menor medida en los hombres). Las mujeres pueden manifestar su codependencia en las relaciones de pareja (cuidan a su pareja aunque él no lo necesite o se los pida, lo manipulan, lo controlan, lo chantajean, buscan hombres que las necesiten). Con sus hijos, especialmente los varones, harán algo parecido. Otra película que ejemplifica una relación de este tipo es “El hombre sin rostro” (1950, con Arturo de Córdova, Carmen Molina, Miguel Ángel Ferriz).

Tipos de codependencia

Huy muchas clases de codependencia (es una conducta tan sutil y tan común, que pareciera que todo fuera muy normal) entre las más conocidas se encuentran la víctima, el héroe, la oveja negra, el niño perdido, el payaso y el escapista. Los roles no se presentan puros, muchas veces, una persona codependiente puede interpretar varios papeles a la vez.

La víctima es la persona más cercana al adicto. Generalmente, este papel lo interpretan los cónyuges o los progenitores. Se caracteriza por creer que ellos no hicieron lo suficiente o dejaron de hacer algo para impedir que el adicto sea adicto. Controlan y manipulan su conducta. Son los típicos que afirman: si (el adicto) me amara lo suficiente dejaría su adicción. Esconden las botellas o tiran el alcohol, por ejemplo. En el fondo se sienten resentidos, enojados, aislados y frustrados.

El héroe es por lo general, el papel que toma el primogénito. Se caracteriza por su exceso de responsabilidad y asume en ocasiones, papeles que no corresponden. Actúa como el segundo papá o la segunda mamá de sus hermanos. El héroe trata de lograr la aprobación de otros, especialmente de sus padres. Logran muchas cosas en diversas actividades. Pueden ser líderes. Son buenos estudiantes y buenos trabajadores. La psicología inconsciente del héroe es: si soy tan bueno, mi familia no puede ser tan mala. Piensa que con su conducta puede cambiar la conducta de otro. Aquí nace la codependencia.

El papel de segundo hijo es la oveja negra. Ha aprendido que la atención negativa es más fácil de lograr que la atención positiva. La oveja negra está metida en problemas. Es muy rebelde. Su conducta extrema distrae la atención de la familia y así “ya nadie” ve al adicto.

El niño perdido no causa molestia alguna y así evita muchos conflictos. El niño perdido vive aislado de la familia. Pasa mucho tiempo solo. No confía en las personas. Su codependencia se manifiesta inconscientemente en la negación: “no pasa nada…

El payaso usa su sentido del humor para llamar la atención hacia él y distraer las tensiones que hay en la familia. Es muy bromista y siempre se está riendo. Por dentro, no obstante, está destrozado. La codependencia de este niño es que se siente responsable del dolor de la familia y cree que debe aliviarlo con buen humor.

El escapista es el quinto papel que pueden interpretar los hijos de familias adictas. El escapista es aquel que evade sus sentimientos y responsabilidades. Trabaja ya entrada la juventud. Espera que otro venga a rescatarlo, ya sea que hable por él, que le diga qué hacer, que lo mantenga…Sus parejas son adictos.
Se caracteriza por querer ser diferente a todos los demás. Puede ser en apariencia muy rebelde, porque de esa manera evita hacerse responsable de su vida. En el fondo está lleno de miedo, inseguridad, resentimientos y tiene baja autoestima.

Características codependientes

  • No cuida ni le interesa su bienestar
  • Se autoabandona
  • Tiende a sentirse culpable de todo y nada
  • Se reprime
  • Niega lo que quiere, piensa, siente o necesita
  • Es obsesivo
  • Depende de la aprobación de los demás
  • No sabe poner límites
  • Necesita que los necesiten para sentirse digno
  • Piensa, siente y cree que no es digno de amor
  • Está atrapado en el pasado o el futuro
  • Evita, niega o desvía el dolor interno que lleva guardado dentro de sí desde años atrás
  • No confía, no se gusta, ni se ama a él mismos
  • Proviene de hogares disfuncionales
  • Tiende a relacionarse con adictos. Con personas que no pueden amarlo.

Sus parejas son inaccesibles

  • Piensa, siente y cree que es responsable de la conducta, acciones, pensamientos, sentimientos de los demás (especialmente del adicto)
  • Controla y justifica la conducta del adicto
  • Da constantemente más de lo que le corresponde y no satisface sus propias necesidades dentro de una relación
  • Se pasa la mayoría del tiempo reaccionando a la manera de ser de los otros, trata de controlarlo y se siente confundido por todo
  • Hace cosas que no quiere con tal de que no lo abandonen (inclusive en el área sexual)
  • Carece de intimidad y plenitud en sus relaciones

Recuperación

Generalmente, los miembros de cualquier familia (sea disfuncional o no), juegan cierto rol. En las familias funcionales estos papeles cambian y evolucionan según las necesidades e intereses de cada individuo. En las disfuncionales, no. Cuando uno de sus individuos inicia su recuperación, por lo general, el resto de los familiares tendría que cambiar de posición, pero casi nunca es así. Quien busca ayuda, es el más dañado de todos, pero, paradójicamente, el primero en iniciar su recuperación.

Un codependiente en recuperación:

• Piensa, siente, toma decisiones y vive su propia vida
• Cuida de sí mismo
• Confía en el proceso de su vida
• Tiene sentimientos propios, necesidades, deseos, metas, planes y vida con sentido y propósito
• Es responsable de aliviar su propio dolor, de enfrentar y manejar sus propios miedos, de poner límites, de darse lo que necesita, de elegir y tomar decisiones
• Se ama y se acepta como es, sin importar sus circunstancias presentes o pasadas
• Puede amar a otros porque se ama a sí mismo
• Está dispuesto a vivir de otra manera
• Se aleja de aquello que le hace daño
• Mantiene la distancia entre la persona y la situación

Libros de interés

  • Melody Beattie, Más allá de la codependencia
  • Melody Beattie, Los doce pasos de los codependientes
  • Melody Beattie, Ya no seas codependiente

Referencias

Crédito de la imagen © Depositphotos.com/jayfish


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