Cuando no hay síntomas: las ITS que pueden afectar la salud reproductiva

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La forma en que cuidamos la salud íntima está cambiando. Hoy, uno de los principales retos es hacer frente a infecciones de transmisión sexual (ITS) que, en muchos casos, avanzan silenciosamente.

Muchas infecciones de transmisión sexual pueden desarrollarse sin síntomas, retrasando el diagnóstico y aumentando el riesgo de complicaciones.

En los últimos años, la comunidad médica ha observado un aumento en los diagnósticos de infecciones de transmisión sexual (ITS), especialmente entre la población joven. La gonorrea, por ejemplo, ya registra más de 10 mil casos al año en México. Pero el desafío va más allá de las cifras: muchas de estas infecciones no presentan síntomas, lo que dificulta su detección temprana y permite que continúen propagándose sin que las personas sepan que están infectadas.

Sin embargo, la principal preocupación de los especialistas no es únicamente el incremento de estas infecciones, sino que muchas de ellas pueden desarrollarse sin causar síntomas. Esta característica dificulta su detección oportuna, favorece su transmisión y puede retrasar el acceso al tratamiento, incrementando el riesgo de complicaciones para la salud reproductiva.

Especialistas señalan que el diagnóstico molecular por PCR permite detectar virus y bacterias antes de que aparezcan síntomas o lesiones visibles.

Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que bacterias comunes como la clamidia (Chlamydia trachomatis) pasan desapercibidas en el 70% de las mujeres y en el 50% de los hombres.

En el caso de la Trichomonas vaginalis (tricomoniasis), el escenario se invierte, siendo asintomática para el 50% de las mujeres y hasta en el 80% de los varones. Esta ausencia de síntomas retrasa la búsqueda de atención médica, cronificando la infección e incrementando la posibilidad de secuelas irreversibles.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), entre el 10% y el 40% de las mujeres con infecciones bacterianas no tratadas pueden desarrollar Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EPI). Esta condición médica puede derivar en secuelas permanentes, causando que una de cada cuatro pacientes sufra de infertilidad debido a los daños y cicatrización en las trompas de Falopio.

La detección temprana de ITS contribuye a proteger la salud reproductiva y a reducir la transmisión comunitaria de estas infecciones.

«Detrás de estas estadísticas hay proyectos de vida que se ven afectados por la falta de información y el temor al entorno clínico tradicional», comentó la Dra. Patricia Ortega, jefa del laboratorio de citología en el Hospital General de León. «La biología molecular no solo nos da precisión científica, sino también la oportunidad de adelantarnos al daño. Nuestro objetivo es que ninguna persona ponga en riesgo su salud reproductiva o su tranquilidad por una infección que pudo haberse detectado a tiempo y sin dolor desde la privacidad de su hogar».

El valor de la precisión molecular ante el tabú clínico

El diagnóstico tardío de las infecciones de transmisión sexual no se debe únicamente a que muchas de ellas no presentan síntomas. También influyen factores sociales y culturales que dificultan la realización de pruebas preventivas. La vergüenza, la falta de tiempo, la incomodidad asociada a algunos métodos tradicionales de toma de muestras o el temor a sentirse juzgado durante la consulta médica pueden hacer que muchas personas pospongan o eviten acudir a revisiones periódicas.

Frente a este panorama, en el que los métodos tradicionales de detección suelen requerir citas presenciales, toma de muestras en laboratorio y tiempos de espera para recibir los resultados, la tecnología molecular por PCR surge como una alternativa más accesible y precisa para la detección temprana de infecciones.

A diferencia del Papanicolaou o los cultivos analógicos, que buscan cambios morfológicos en las células o requieren el crecimiento bacteriano, la PCR identifica directamente el ADN o ARN de los microorganismos. Estudios clínicos demuestran que esta metodología posee una sensibilidad diagnóstica del 94.8% y detecta la presencia de virus y bacterias antes de la aparición de manifestaciones clínicas o lesiones visibles.

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Ante el aumento de las infecciones de transmisión sexual que pueden pasar desapercibidas por no presentar síntomas, así como el riesgo de complicaciones reproductivas como la Enfermedad Pélvica Inflamatoria, los especialistas consideran que las pruebas de tamizaje molecular son una herramienta clave para fortalecer la detección temprana y la prevención en salud pública.

La viabilidad de implementar plataformas digitales y sistemas de recolección a domicilio, operados en el país a través de servicios de salud como Diagnosfera para la detección de 11 patógenos y 35 genotipos de VPH, radica en su capacidad para reducir las barreras de acceso al diagnóstico oportuno.

La combinación de pruebas de PCR y seguimiento médico mediante telemedicina permite detectar de manera temprana a personas que tienen una infección sin presentar síntomas, facilitando el acceso oportuno al tratamiento y ayudando a reducir la propagación de estas infecciones en la comunidad.