Educación menstrual: la información que transforma vidas y rompe tabúes desde la infancia

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Hay conversaciones que cambian la forma en que una persona entiende su vida. El ciclo menstrual debería ser una de ellas. Sin embargo, para millones de mujeres, niñas y adolescentes, esa conversación llega tarde o, simplemente, nunca ocurre.

Durante décadas hemos asumido que hablar de este tema, corresponde únicamente a quienes la viven. Pero la realidad es otra: también involucra a niños, adolescentes, padres de familia, docentes, hermanos, parejas y a toda una sociedad que convive diariamente con un proceso biológico que sigue rodeado de silencios y tabúes.

Cuando la información falta, el desconocimiento ocupa su lugar. Y ese vacío no solo afecta a quien menstrua; también limita la capacidad de quienes la acompañan para comprender, apoyar y actuar con empatía.

La Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual (SEGM), desarrollada por Essity en colaboración con UNICEF México y Menstruación Digna México, confirma que el reto sigue siendo urgente. El estudio revela que 66% de las personas menstruantes en México no recibió información suficiente cuando tuvo su primera menstruación, una cifra que evidencia que la educación continúa llegando demasiado tarde.

De acuerdo con la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual (SEGM) El 66% de las personas menstruantes no recibió información suficiente durante su primer ciclo menstrual, destacando la importancia de fortalecer la educación menstrual desde edades tempranas.

Más allá del dato, la encuesta plantea una pregunta de fondo: ¿cómo queremos que vivan este proceso las próximas generaciones? Porque una educación menstrual efectiva no solo prepara a mujeres, niñas y adolescentes para comprender los cambios de su cuerpo; también brinda a niños y adolescentes las herramientas para crecer sin prejuicios, eliminar estigmas y construir relaciones más respetuosas e informadas.

Con representatividad nacional y un análisis específico en Baja California, Chihuahua, Jalisco y Michoacán, la encuesta muestra cómo estos estados del país ya han comenzado a desarrollar iniciativas que contribuyen a responder a estos desafíos desde diferentes enfoques, demostrando que la evidencia puede convertirse en una herramienta para impulsar políticas públicas y acciones con impacto en la vida cotidiana.

● En Jalisco, el programa estatal Menstruación Digna ha integrado la educación sobre el ciclo menstrual con la distribución gratuita de productos de gestión menstrual en escuelas públicas. Esta estrategia reconoce que el acceso al conocimiento y a los insumos son elementos complementarios para favorecer el bienestar y la permanencia escolar.

●En Michoacán, el fortalecimiento de la educación menstrual también ha ido acompañado de cambios normativos. La aprobación de una reforma que reconoce la salud menstrual como un derecho busca beneficiar a más de 170 mil estudiantes de bachillerato y universidades mediante medidas como la justificación de faltas por condiciones menstruales incapacitantes, la reprogramación de evaluaciones y el impulso de acciones permanentes de educación menstrual dentro de los centros educativos.

Especialistas destacan que hablar de menstruación desde edades tempranas contribuye a reducir estigmas, fortalecer la empatía y favorecer el bienestar de toda la comunidad.

●En Chihuahua, las acciones se han enfocado en consolidar la educación desde las aulas. El Congreso del Estado aprobó reformas que promueven la incorporación de contenidos sobre salud menstrual en los programas educativos y fomentan acciones de sensibilización dirigidas a la comunidad escolar, fortaleciendo así el acceso a información basada en evidencia.

●En Baja California, el programa Menstruación Digna combina estrategias de sensibilización y educación con la entrega gratuita de productos de gestión menstrual para estudiantes. Este enfoque busca que más niñas y adolescentes cuenten con información, recursos y condiciones que les permitan vivir su ciclo menstrual de manera informada, segura y con mayores oportunidades para continuar su trayectoria educativa.

Estos esfuerzos muestran que el cambio comienza a tomar forma, pero los resultados también recuerdan que aún queda camino por recorrer. La misma encuesta señala que 31% de las personas menstruantes experimentan malestares intensos durante su ciclo menstrual, una realidad que puede afectar su bienestar y su participación en actividades escolares, laborales y sociales.

Cuando una mujer, niña o adolescente falta a clases por miedo a mancharse, cuando evita participar en actividades por dolor o cuando vive su primera menstruación sin comprender lo que está sucediendo, el impacto trasciende el ámbito individual. También habla de los espacios educativos, familiares y comunitarios que todavía tienen una oportunidad para acompañar mejor este proceso.

Como parte de su compromiso con la salud y el bienestar, Essity impulsa iniciativas sustentadas en evidencia que contribuyen a fortalecer la educación menstrual y el acceso a información confiable. El objetivo es promover una conversación cada vez más abierta e incluyente, en la que mujeres, niñas, niños, adolescentes, familias, escuelas y comunidades participen activamente para avanzar hacia una sociedad con mayor conocimiento, empatía y bienestar.