Salud prostática, bienestar sexual y pareja: una conversación pendiente

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Levantarse varias veces durante la noche para ir al baño, sentir que el flujo de orina es débil, experimentar urgencia urinaria o tener la sensación de no vaciar completamente la vejiga son síntomas que muchos hombres consideran una consecuencia inevitable del envejecimiento. Sin embargo, los especialistas advierten que estas molestias no son normales y podrían ser una señal de los Síntomas del Tracto Urinario Inferior (STUI), trastornos asociados principalmente con la hiperplasia prostática benigna (HPB) y la prostatitis.

La salud prostática
La salud prostática influye en la calidad de vida, la sexualidad y la comunicación con la pareja, por lo que el diagnóstico oportuno es fundamental.

Además de alterar el descanso y la calidad de vida, estas enfermedades tienen un impacto que pocas veces se menciona: afectan la intimidad, la comunicación y la relación de pareja, al estar relacionadas con alteraciones en la función sexual, ansiedad y una disminución de la autoestima masculina.

Con el propósito de fomentar el diagnóstico oportuno y aclarar los mitos que rodean la salud prostática, se presentó Hablemos de la Próstata, una plataforma digital dirigida a hombres mayores de 40 años que reúne información científica, herramientas de autoevaluación y orientación para reconocer los primeros síntomas y acudir al médico a tiempo.

Romper el silencio sobre la salud masculina

Para el doctor Gustavo Hernández Verde, director médico de Schwabe Pharma México, hablar de la próstata sigue siendo un tema rodeado de estigmas.

«Cuidar la próstata no disminuye la masculinidad; por el contrario, fortalece la salud integral, el bienestar sexual y la calidad de vida», señaló.

La plataforma busca precisamente que los hombres comprendan que atender los síntomas urinarios de manera temprana puede evitar complicaciones y mejorar su bienestar físico y emocional.

Una afección que aumenta con la edad

La hiperplasia prostática benigna es una enfermedad frecuente cuyo riesgo aumenta conforme pasan los años. Se estima que 14.8% de los hombres de 40 años presentan esta condición, porcentaje que asciende hasta 36.8% en mayores de 80 años.

Por su parte el doctor Adrián Gutiérrez González, director del Programa de Neurourología y Urodinamia de la Universidad Autónoma de Nuevo León, explicó que este crecimiento benigno de la próstata estrecha progresivamente la uretra, dificultando la salida de la orina.

Cuando no se trata oportunamente, la enfermedad puede provocar retención urinaria, infecciones, cálculos en la vejiga e incluso insuficiencia renal. Además, con frecuencia se acompaña de disfunción eréctil y alteraciones en la eyaculación.

La prostatitis, otra de las causas de los STUI, afecta entre el 2% y el 9.7% de los hombres y puede provocar dolor pélvico, molestias al orinar y alteraciones en la función sexual.

Hablar abiertamente sobre los cambios al orinar y acudir al especialista puede prevenir complicaciones y mejorar el bienestar físico, emocional y de pareja.

La próstata también influye en la relación de pareja

Más allá de las molestias físicas, los especialistas destacaron que los las alteraciones de la próstata pueden modificar profundamente la dinámica de pareja.

El doctor Luis Daniel Alviso de la Serna, neuropsiquiatra y miembro del Comité Científico del Consorcio Mexicano de Neurofarmacología, explicó que muchos hombres asocian las enfermedades de la próstata con una pérdida de masculinidad.

Esta percepción genera miedo, vergüenza y resistencia para hablar del tema, lo que puede traducirse en una disminución de la comunicación con la pareja y en un deterioro de la vida sexual.

La preocupación por desarrollar disfunción eréctil, los cambios en la autoestima y el impacto emocional del diagnóstico favorecen la aparición de ansiedad e incluso episodios depresivos, creando un círculo de silencio que retrasa la búsqueda de atención médica.

Los especialistas subrayaron que la salud prostática debe entenderse como un tema de salud familiar y de pareja, ya que el acompañamiento emocional y una comunicación abierta pueden favorecer tanto el diagnóstico oportuno como la adherencia al tratamiento.

Alternativas terapéuticas

Los especialistas explicaron que el tratamiento de los síntomas del tracto urinario inferior depende de la intensidad de los síntomas y de las características de cada paciente.

Detallaron que actualmente existen alternativas naturales con evidencia científica, como la combinación de extractos estandarizados de Serenoa repens y Urtica dioica, que han demostrado contribuir a disminuir la inflamación prostática, mejorar el flujo urinario y reducir la cantidad de orina residual.

De acuerdo con el doctor Gutiérrez González, estos extractos actúan de forma complementaria ofreciendo un perfil favorable de seguridad y buena tolerancia, lo que facilita la continuidad del tratamiento, especialmente en comparación con algunos medicamentos sintéticos que pueden asociarse con efectos secundarios como hipotensión postural o disfunción eréctil.

Asimismo, en los últimos años, el uso de tratamientos farmacológicos y fitomedicamentos ha contribuido a reducir la necesidad de intervenciones quirúrgicas en pacientes con hiperplasia prostática benigna.

Los síntomas urinarios persistentes no son una consecuencia normal del envejecimiento; pueden ser una señal temprana de hiperplasia prostática benigna o prostatitis.

Escuchar al cuerpo

Los especialistas coincidieron en que levantarse constantemente por la noche para orinar, presentar urgencia urinaria, disminución del flujo, dolor o dificultad para vaciar la vejiga no debe normalizarse.

Reconocer estos síntomas y acudir oportunamente al urólogo permite identificar la causa, iniciar el tratamiento más adecuado y prevenir complicaciones que afectan no solo la salud física, sino también la vida sexual, emocional y de pareja.

Para brindar información confiable y fomentar una cultura de prevención, la plataforma Hablemos de la Próstata ofrece recursos que ayudan a los hombres a reconocer los síntomas, resolver dudas y tomar decisiones informadas sobre su salud.