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El flujo vaginal es una parte natural del funcionamiento del cuerpo y cumple una función importante para mantener el equilibrio y la protección de la zona íntima. Sin embargo, cambios en su color, olor o consistencia pueden indicar la presencia de una infección o de un problema de salud que requiere atención médica.

Especialistas aclaran que un flujo saludable suele ser transparente o blanco lechoso, sin olor intenso y con variaciones normales a lo largo del ciclo menstrual. No obstante, cuando aparecen secreciones verdosas, grisáceas o con mal olor persistente, acompañadas de comezón, ardor o dolor, es fundamental acudir al o la ginecólog@.
“Un flujo considerado normal suele ser transparente o blanco lechoso, sin olor fuerte y con una consistencia que puede cambiar a lo largo del mes, dependiendo del ciclo menstrual, la edad y otros factores. Cumple una función natural de limpieza y protección. Lo importante es reconocer cuándo esos cambios vienen acompañados de síntomas que indiquen una infección o una alteración que necesita valoración médica”, explica el Dr. Eduardo Ceh, médico ginecólogo y asesor de salud sexual en M de Mujer, organización no gubernamental dedicada a promover la salud sexual.

Infecciones vaginales más comunes
Entre las infecciones vaginales más comunes y que modifican este flujo vaginal se encuentran:
- la candidiasis, caracterizada por un flujo blanco y espeso acompañado de picazón intensa;
- la vaginosis bacteriana, relacionada con olor fuerte y flujo grisáceo;
- Infecciones como tricomoniasis, clamidia o gonorrea pueden generar secreciones amarillas o verdes, acompañadas de dolor al orinar o durante las relaciones sexuales.
“El problema de este tipo de infecciones se agrava cuando las mujeres usan remedios caseros, se automedican o esperan demasiado tiempo antes de consultar a un especialista. Eso puede empeorar infecciones simples y afectar significativamente la salud sexual y reproductiva”, agrega el Dr. Eduardo Ceh.
Es importante entender que no todos los cambios en el flujo están relacionados con falta de higiene. Factores hormonales, el uso de antibióticos, ropa muy ajustada, productos perfumados e, incluso el estrés, pueden alterar el equilibrio natural de la flora vaginal.

Para Sharom Flores, psicoterapeuta, consejera en sexualidad y colaboradora en M de Mujer, la desinformación sigue siendo uno de los principales obstáculos para tener una salud sexual plena. “Muchas mujeres crecieron escuchando que estos temas son ‘vergonzosos’ o que deben ocultarse. Eso provoca que minimicen síntomas importantes o sientan culpa al hablar sobre su cuerpo. La educación sexual también implica aprender a reconocer señales de alerta y acudir a revisión”, señala.
Señales de alerta que requieren atención médica inmediata
El Dr. Ceh comparte algunas señales que no deben dejarse pasar:
- Flujo con olor fuerte o desagradable persistente.
- Secreción verde, gris o con presencia de sangre fuera del periodo menstrual.
- Comezón, ardor o inflamación vaginal.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Dolor pélvico acompañado de fiebre.
- Molestias que persisten después de usar tratamientos de libre venta.
- Cambios repentinos y constantes en la cantidad o consistencia del flujo.
Los especialistas recomiendan acudir al o la ginecólog@, pues también es importante realizar revisiones periódicas, incluso cuando no existan molestias visibles.



