Cómo apoyar a niños con cardiopatías congénitas en México: Fundación LiLo y HIP

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En México, las cardiopatías congénitas se han convertido en la segunda causa de muerte en menores de 5 años, una realidad que refleja no solo la complejidad médica de estas afecciones, sino también una profunda brecha en el acceso oportuno a la atención especializada.

Cada año nacen en el país entre 18 mil y 20 mil niñas y niños con una malformación cardíaca. De ellos, alrededor del 25% requerirá cirugía o intervención durante su primer año de vida para sobrevivir, es decir, al menos 4 mil 500 menores anualmente.

cardiopatía congénita
El diagnóstico temprano cambió su historia. Gracias a una detección oportuna y atención quirúrgica especializada, hoy estos niños tienen una nueva oportunidad de vida. Familia Martínez Ramírez, paciente Dafne. Imagen: cortesía.

Sin embargo, el sistema público de salud tiene capacidad para atender aproximadamente 4 mil casos al año, lo que genera un rezago acumulado estimado en 1 millón 800 mil menores que viven con cardiopatía congénita en México.

“Estamos frente a una brecha real. Si cerramos esa brecha, podemos reducir de manera importante la mortalidad”, afirmó en entrevista para Plenilunia, Laura Mex García, fundadora y presidenta del Consejo de Administración de Fundación Live Longer México (LiLo México), en el marco de la conferencia conjunta con el Hospital Star Médica Infantil Privado.

El tiempo, clave para salvar vidas

Para el doctor Carlos Alcántara, referente nacional en cirugía cardiotorácica pediátrica y director médico de la Fundación LiLo, el factor más crítico es la oportunidad.

“El tiempo de atención es determinante. No es lo mismo operar a un niño en seis meses que mañana. Clínicamente es mucho mejor hacerlo ya”, explicó.

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Detrás de cada sonrisa hay un diagnóstico preciso y un equipo médico que actuó sin demora. La atención médica y quirúrgica temprana salva vidas y transforma futuros. Familia Reyes Cornejo, paciente Matías. Imagen: cortesía.

Cuando una cardiopatía congénita no se corrige a tiempo, las consecuencias pueden ser irreversibles. Además del riesgo de muerte, los menores pueden desarrollar hipertensión pulmonar, daño hepático o renal, trombosis e insuficiencia cardíaca crónica. En casos avanzados, incluso la cirugía deja de ser una opción viable.

“Hay un momento en el que la afectación sistémica es tan importante que ya no hay cirugía que pueda solucionar el problema”, advirtió el especialista.

La intervención temprana no solo salva vidas, también reduce costos. Operar a un niño en el primer año de vida implica menos complicaciones, menor estancia hospitalaria y menor uso de terapias intensivas de alto costo. En cambio, cuando la atención se retrasa hasta los 6, 8 o incluso 12 años, la recuperación es más compleja y costosa.

Brecha tecnológica y falta de centros especializados

Aunque en México existe tecnología suficiente para el diagnóstico, incluso en el sector público, el problema radica en los procesos, protocolos y, sobre todo, en la falta de centros especializados.

“No hay suficientes centros de atención especializada en la República Mexicana dentro del sistema público. Esa es una realidad”, reconoció Laura Mex.

La concentración de servicios obliga a muchas familias, muchas de ellas en situación de pobreza, a trasladarse a ciudades lejanas para recibir atención de tercer nivel. El costo del traslado y la estancia se convierte en una barrera que, en muchos casos, impide siquiera llegar al diagnóstico.

En hospitales públicos, ejemplificó el doctor Alcántara, pueden realizarse cinco cirugías a la semana, mientras que llegan siete u ocho nuevos casos en el mismo periodo. El rezago crece año con año.

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Cuando el diagnóstico llega a tiempo, el corazón también tiene tiempo. La atención médica y quirúrgica oportuna permitió que estos niños superaran su cardiopatía y hoy vivan con mejor calidad de vida. Familia Garza, paciente Alicia Victoria. Imagen cortesía.

Fundación LiLo y “Manos al Corazón”: 100 cirugías que cambian historias

Frente a este panorama, la Fundación LiLo México y el Hospital Star Médica Infantil Privado (HIP) alcanzaron recientemente la atención del paciente número 100 dentro del programa “Manos al Corazón”, que cubre la cirugía de niñas y niños con cardiopatías congénitas. Este hito no solo representa cien historias transformadas, sino también la consolidación de un modelo de colaboración que demuestra que la suma de esfuerzos puede cerrar brechas y salvar vidas.

Jaime Cervantes Covarrubias, presidente del patronato de Fundación Lilo refirió que actualmente, la fundación invierte entre 14 y 15 millones de pesos anuales para atender entre 70 y 80 pacientes. Su meta de largo plazo, dijo, es llegar al 10% de la población que requiere atención quirúrgica.

«Las jornadas quirúrgicas intensivas se realizan cada mes en instalaciones de tercer nivel, con quirófanos inteligentes y terapia intensiva pediátrica. La fundación gestiona la selección de pacientes, logística, equipo médico e insumos».

Tamiz cardiaco neonatal: una inversión costo-efectiva

Uno de los ejes centrales para reducir la mortalidad es el tamiz cardiaco neonatal, una prueba sencilla que mide la saturación de oxígeno en sangre durante las primeras 48 horas de vida.

“Es preciso que el tamiz cardiaco neonatal sea una realidad universal. La evidencia científica es irrefutable: una prueba sencilla de oximetría puede detectar problemas críticos antes de que el bebé salga del hospital”, enfatizó el doctor Alcántara.

Fundación LiLo ha realizado más de 21 mil tamizajes neonatales, principalmente en hospitales de zonas con altos índices de marginación.

La detección temprana es altamente costo-efectiva: el gasto de una cirugía oportuna es significativamente menor que el tratamiento de complicaciones tardías, que generan hospitalizaciones recurrentes, discapacidad y empobrecimiento familiar por gastos catastróficos.

Fundación Lilo
Un diagnóstico claro, una decisión a tiempo y un corazón que vuelve a latir con fuerza. La intervención médica y quirúrgica oportuna transformó un pronóstico incierto en una historia de vida y esperanza. Imagen: cortesía.

Una deuda pendiente en salud pública

Las cardiopatías congénitas no solo representan una emergencia médica, sino también un desafío estructural para el sistema de salud. Sin un registro nacional unificado, las cifras siguen siendo estimaciones, señalaron los especialistas. Lo que sí es claro, agregaron, es que cada año nacen más niñas y niños que requieren atención especializada y los centros disponibles no crecen al mismo ritmo.

«La ecuación es contundente: diagnóstico temprano más intervención oportuna = vidas salvadas y menores costos para el sistema de salud«.

Dato

Del total de 100 pacientes atendidos en Ciudad de México, el 19% proviene de Campeche, el 11% de la capital y el resto de distintas entidades del país. El programa también opera en Mérida y Monterrey.