¿Se nace con buena percepción para la música o se educa?

Un han revelado que, aunque la percepción musical es universal, el entrenamiento musical modifica la percepción. Para llegar a esta conclusión, los investigadores estudiaron mediante registros de encefalografía qué ocurría en los cerebros de 28 personas, con formación musical y sin formación, cuando escuchaban melodías con diferentes tipos de finales inesperados.

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El estudio sugiere que, aunque todos los oyentes detectan violaciones de las expectativas armónicas, el entrenamiento musical modula cómo se procesan las diferentes violaciones del contexto musical.
Desde una perspectiva general, la armonía en música es el equilibrio de las proporciones entre las distintas partes de un todo, a consecuencia de la cual se experimenta una sensación de placer. “Cuando escuchamos música, cada sonido que oímos nos ayuda a imaginar qué vendrá a continuación. Si se cumple lo que esperábamos, nos sentimos satisfechos. Pero si no se cumple, puede ser que nos sorprenda agradablemente o que nos parezca molesto“, comenta Carlota Pagès Portabella, investigadora del Grupo de Investigación en Lenguaje y Cognición Comparada (LCC) en el Centro de Cognición y Cerebro (CBC).

La investigación “Dissonant endings of chord progressions elicit a larger ERAN than ambiguous endings in musicians” [1] publicada en la revista Psychophysiology, ha estudiado la percepción musical humana comparando cómo reacciona el cerebro cuando las secuencias musicales percibidas no terminan como serían de esperar. El trabajo forma parte de un proyecto europeo internacional H2020 que el CBC está llevando a cabo con la Fundación BIAL con el objetivo de comprender las bases de la cognición musical.

Una respuesta específica ante cualquier irregularidad

Los investigadores han demostrado que, con independencia de la formación musical que tengan los sujetos en investigación, el cerebro produce ante cualquier irregularidad en las secuencias musicales una respuesta específica denominada negatividad anterior derecha temprana (ERAN, del inglés early right anterior negativity).

Además, los autores han observado que las personas sin formación musical no distinguen entre un final simplemente inesperado de uno musicalmente inaceptable. Sin embargo, los participantes con formación musical cuando oyeron un final completamente inaceptable desde el punto de vista armónico, su cerebro experimentó una respuesta más fuerte que cuando se les presentaron finales simplemente inesperados.

Los resultados demuestran que, mientras la percepción musical es una experiencia bastante universal, el entrenamiento musical modifica la manera en que los seres humanos percibimos la música. El cerebro de los músicos distingue entre diferentes tipos de irregularidades musicales que los oyentes sin entrenamiento no diferencian[.]

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