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La atrofia urogenital es uno de los padecimientos menos atendidos durante la menopausia y el climaterio, a pesar de su impacto directo en la calidad de vida de millones de mujeres. Frente a este panorama, los polinucleótidos surgen como una alternativa terapéutica no hormonal con efectos regenerativos en los tejidos de la vulva y la vagina.
Durante su participación en el Foro Plenilunia en mi Menopausia, la doctora Claudia Rampazzo, médico cirujano, sexóloga clínica y psicoterapeuta, explicó que el climaterio es una transición biológica marcada por la disminución de hormonas como los estrógenos, lo que puede derivar en sequedad vaginal, pérdida de elasticidad, irritación, infecciones recurrentes y dolor durante las relaciones sexuales. Estos cambios, subrayó, no solo afectan la función física, sino también la autoestima, la identidad de género y el bienestar emocional de las mujeres.
“Lejos de lo que se imagina, en el consultorio de un sexólogo hay muchas personas que sufren y no la pasan bien”, afirmó la especialista, al evidenciar que aún persisten estigmas y desinformación en torno a la salud sexual femenina.
Polinucleótidos: fragmentos de DNA de peces
En este contexto, los polinucleótidos —fragmentos de DNA obtenidos de las gónadas (ovarios y testículos) de peces— han sido desarrollados en formulaciones tópicas, como cremas y óvulos, con el objetivo de regenerar tejidos, estimular la actividad de los fibroblastos y mejorar la elasticidad y lubricación vaginal, además de tener efectos positivos en la piel.
Polinucleótidos restauran la funcionalidad de tejidos
De acuerdo con la especialista, su uso permite restaurar la funcionalidad de los tejidos afectados por la atrofia urogenital, favoreciendo la cicatrización y reduciendo síntomas como la sequedad y el dolor. “Su eficacia y seguridad están demostradas, y además presentan un alto apego al tratamiento por su facilidad de uso”, puntualizó.
Destacó que no todas las mujeres pueden o desean recurrir a terapias hormonales, por lo que estas alternativas no hormonales representan una opción relevante dentro del abordaje integral de la salud urogenital.
Mencionó como ejemplo el producto Turnover, del laboratorio Exeltis, el cual, aseguró, cuenta con respaldo científico que avala su eficacia y seguridad.
La Dra. Rampazzo hizo un llamado a evitar la automedicación y el uso de remedios sin sustento científico. “La salud sexual debe atenderse con base en evidencia médica y acompañamiento profesional”, advirtió.
La salud sexual es un derecho humano que no concluye con la menopausia
Recordó que la salud sexual es un derecho humano que no concluye con la menopausia. A pesar de los cambios físicos, el deseo, el placer y la posibilidad de vínculos afectivos permanecen. “La vida sexual no se termina, se transforma. Y debe vivirse sin culpa y con bienestar”, concluyó.



