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Día Internacional en contra de la explotación y tráfico de mujeres
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Día Mundial del Alzheimer
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CANSANCIO LABORAL
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La inmensa mayoría de las personas que trabajan han sufrido en algún momento de cansancio a causa del trabajo. Esto es, hasta cierto punto, una respuesta normal del cuerpo; sin embargo, cuando se convierte en una constante dentro y fuera del trabajo estamos ante un problema que puede desencadenar una enfermedad grave.
Al hablar sobre el cansancio laboral nos referimos al malestar físico, mental y/o emocional, originado en el ámbito laboral que se vuelve algo constante y duradero. No se trata sólo del cansancio que deja nuestra jornada laboral, sino de la sensación que experimentamos de estar hartos de nuestro trabajo y de no querer continuar en él; una sensación que se queda en nosotros aunque no estemos cansados físicamente. Incluso es común que se acentúe cuando nos preparamos para ir a trabajar.
El origen de este cansancio depende de diversos factores y puede manifestarse de múltiples maneras, desde el dolor físico causado por actividades repetitivas, demandantes o estresantes, hasta el colapso de nuestra vida personal y familiar por la sobrecarga de trabajo que ocupa toda nuestra energía. Los malestares físicos más comunes que podemos llegar a sufrir a causa del trabajo son: dolor de espalda, migrañas, gastritis, colitis, alteraciones del sueño y de alimentación, etc.
Algunos de estos padecimientos físicos tienen una explicación ergonómica como pudiera ser una mala postura al sentarnos o al realizar alguna actividad física. Sin embargo, otros como la gastritis tienen una explicación tanto física como psicológica; es decir, podemos padecerlos a causa de un estrés mal manejado que surge en el terreno laboral pero que, eventualmente, se expresa a través de enfermedades físicas que pueden llegar a ser muy graves.
Una vez que identificamos este cansancio laboral, es importante distinguir qué lo causa. Aunque parezca obvio, es importante determinar si la sensación de cansancio se debe realmente al trabajo o si tiene alguna otra explicación como pudiera ser una enfermedad física como la anemia o un padecimiento psicológico como la depresión.
Por otro lado, debemos preguntarnos desde cuándo nos sentimos así, cuándo y en qué circunstancias se agrava nuestro malestar y qué otros síntomas tenemos además del cansancio. La realización de este ejercicio es imprescindible, ya que podemos estar confundiendo el cansancio laboral con algo mucho más grave que requiere de atención médica o psicológica oportuna.
Cuando nos percatamos de que sufrimos de cansancio laboral (y no de otra cosa), podemos identificar qué factor en nuestro trabajo es el que lo provoca. Si la actividad a la que nos dedicamos no es de nuestro agrado ni nos brinda satisfacción alguna, la aparición del cansancio será inevitable.
Entre las causas más comunes del cansancio laboral se encuentran aspectos como la relación con nuestros compañeros y jefes, las condiciones de trabajo, el reconocimiento y remuneración que recibimos, etc. Es importante saber lidiar con ellos y hacer todo lo que está en nuestras manos para lograr un escenario laboral que nos haga sentir bien.
Asimismo, habrá que hacer una evaluación justa y honesta de nosotros mismos para reconocer qué aspectos de nuestras relaciones laborales son responsabilidad nuestra. Un buen ambiente suele ser la principal motivación para asistir al trabajo, y esto es, sin duda, algo que podemos promover.
Por lo general, cuando nos sentimos bien tenemos más posibilidades de explotar nuestras capacidades y ser productivos. Muy posiblemente tengamos mayor éxito profesional estando contentos en el trabajo, que luchando contra todos nuestros compañeros, los horarios, actividades a realizar, etc. Por lo mismo, es de vital importancia ser honestos en nuestro análisis una vez identificado el cansancio laboral y definir qué tipo de cambios podemos realizar para combatirlo, ya que, como mencionamos, esta fatiga puede salirse del ámbito laboral y llegar a nuestras vidas privadas.
Condones y pastillas de emergencia
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Cuando salió al mercado la “pastilla del día siguiente” se esperaba que fuera simplemente una opción más para las mujeres mexicanas que desean una maternidad planeada.
La importancia del juego en los niños
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Los niños necesitan jugar. Esta afirmación puede resultar un poco obvia pero el juego es esencial para el crecimiento y desarrollo de los niños. El juego forma las bases de las habilidades emocionales, cognitivas y sociales que necesitarán para la vida; se trata de un recurso con el que los niños aprenden y conocen el mundo que los rodea. Por medio del juego, el niño expresa sus fantasías, deseos y experiencias, desarrolla nuevas habilidades, explora la creatividad y establece relaciones sociales.
Al jugar, el niño expresa sus miedos, angustias y problemas internos, dominándolos mediante la acción; repite en el juego las situaciones que vive y que siente. Jugando, logra representar sus fantasías, incluso, puede cambiar un final que le fue difícil o aprender a manejar situaciones que le cuestan trabajo, así como también repetir por gusto situaciones que le son placenteras y divertidas.
Desde que son bebés, los niños pequeños juegan con su cuerpo y con los objetos, también juegan con sus ojos y con los sonidos; es decir, aprenden tocando, moviendo, saboreando, escuchando y oliendo. Es la madre, con sus cuidados y con su amor, quien le va enseñando al niño a jugar. El sonajero, la mantita que se lleva a la boca y demás objetos cercanos a él, le recuerdan a su madre, a la par que estimulan nuevas experiencias.
Juegan también a esconderse, aparecer y desaparecer; tiran objetos al suelo, lo cual puede resultar un poco molesto para el adulto, pero es necesario, ya que el niño experimenta así que puede perder y recuperar lo que ama.
Tan pronto como empiezan a gatear y a caminar, empiezan a explorar su ambiente; el agua y la tierra se convierten en su juego favorito, dado que ahora su desafío principal es el control de esfínteres.
Alrededor de los tres años, con las muñecas y los animales comienza el aprendizaje de la maternidad y la paternidad. Asimismo, en esta etapa el niño ya tiene una imagen mental de su cuerpo, de su casa y de su familia; y descubre entonces que por medio del dibujo puede recrear esta imagen y retenerla; es por ello que es muy importante fomentar el dibujo y la creatividad.
Después de los cinco años el varón se entusiasma con juegos de conquista, de misterio, de acción. La niña, en cambio, prefiere un juego más tranquilo, como muñecas, comida, té, relaciones sociales. Es en este momento del desarrollo en el que los niños se van identificando con los padres de cada sexo, es decir, van formando su identidad de acuerdo con el rol que les corresponde, ya sea femenino o masculino.
En la etapa escolar, es fundamental el aprendizaje de la competencia sana y de compartir los roles con el grupo de pares, así como la adaptación a éste. Es muy importante que los niños aprendan a jugar juegos de mesa, de destreza y de rompecabezas, en especial compartiendo este juego con la familia, dado que el conocimiento de reglas, les va marcando los límites de lo que se debe y lo que no se debe hacer, además del valor de sentirse incluidos, aceptados y amados en casa.
Los padres saben que el juego es una actividad placentera para los niños, ya que ven cómo lo disfrutan; sin embargo, muchas veces se tienen dudas de qué tipo de juegos son los adecuados para cada etapa o en qué momentos deben o no incluirse en el juego de los hijos.
El niño que juega investiga; su mundo es cambiante e incluye fantasía y realidad. El niño que juega bien, tranquilo, con imaginación, nos transmite salud mental. Los padres deben de observar el juego de sus hijos e ir aprendiendo y detectando en qué momentos el niño desea invitarlos a su juego y en qué otras deben de respetar su espacio. No obstante, cuando los padres juegan y usan su fantasía e imaginación, se convierten en fuente de inspiración y de creatividad para los niños, transmitiéndoles, por lo tanto, la importancia del vínculo y de estos espacios de relación tan íntimos y tan necesarios para el desarrollo emocional del pequeño.
Mitos y realidades sobre los parásitos intestinales
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Desde hace siglos ha existido una auténtica preocupación por eliminar del organismo los bichos y lombrices que se instalan en el sistema gastrointestinal. Un claro ejemplo de ello es que desde la antigüedad y hasta nuestros días se han utilizado remedios naturales y caseros con el objetivo de erradicarlos, ya que suelen causar molestias que afectan la calidad de vida de las personas.
Un recurso muy popular entre algunas de las abuelas es el uso del epazote y el tomillo en ayunas, es decir, recomiendan ingerir por las mañanas una infusión de dichas hierbas para desparasitar. Sin embargo, se ha comprobado que estos remedios tradicionales son altamente peligrosos.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ha manifestado que el uso de remedios caseros para desparasitar sin consultar al médico es un grave problema de salud pública. Esta instancia reporta que el uso del epazote crudo, en té o en agua, ingerido en exceso, puede causar graves daños, tanto en niños como en adultos, que van desde náuseas, vómitos e intenso dolor abdominal y de cabeza hasta trastornos neurológicos con crisis convulsivas, parálisis y, en casos extremos, coma.
Por todo esto, y con la finalidad de conocer más sobre este tema, expertos nos aclaran las dudas más comunes acerca de algunos mitos sobre amibas, lombrices y otros bichos intestinales.
Cuando las personas rechinan los dientes por la noche es porque tienen bichos en la “panza”.
Mito. Quizá una de las creencias más extendidas, sin embargo, completamente falsa. El rechinido puede provocarlo la tensión. Así como hay personas que roncan, hay otras que rechinan los dientes al dormir.
Salivar o babear de manera excesiva al dormir es síntoma de la presencia de parásitos intestinales.
Mito. Tampoco hay relación alguna. Si la gente babea por las noches es porque se relaja y abre la boca. Aún despiertos, si uno se quedara un un rato con la boca abierta, también salivaría abundantemente.
Cuando un pequeño tiene el estómago abultado se dice: “Ese niño tiene panza de lombriciento”.
Realidad. Las personas con parásitos intestinales pueden presentar, entre otros síntomas, distención abdominal, por lo que si un niño muy delgado tiene el abdomen inflamado, existe una probabilidad, entre otras muchas, de que esto se deba a la presencia de lombrices, y otros parásitos intestinales.
Los bichos provocan flatulencias.
Realidad. Si bien no se puede culpar siempre a los parásitos intestinales de causar gases a las personas, pues éstos dependen también de la dieta que se siga, es un hecho que son uno de los principales síntomas de parasitosis intestinales.
Si te pica la “colita”, tienes lombrices.
Realidad. Existen ciertos parásitos intestinales, sobre todo algunas lombrices, que provocan este tipo de síntomas. Por ejemplo, los oxiuros provocan comezón en la piel del ano al desovar, por lo que es común presentar picazón en la región perianal.
Los parásitos intestinales son causantes de fatiga y cansancio.
Realidad. Sin duda es otro síntoma de la presencia de parásitos, pues algunas lombrices -como las uncinarias- se alimentan de sangre y de la comida que ingieren las personas, lo que en niños pequeños también puede ocasionar retraso en el crecimiento y dificultades de aprendizaje. Sin embargo, la sola presencia de fatiga no se puede atribuir en todos los casos a una enfermedad parasitaria.
La desparasitación se recomienda sólo en época de calor.
Mito. Si bien es cierto que en época de calor se presenta mayor incidencia de parásitos intestinales, pues algunos se reproducen con mayor facilidad en un clima caliente/húmedo, también lo es que debemos desparasitarnos en cualquier época del año. En este sentido la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda desparasitar a toda la familia cada seis meses se tengan síntomas o no.
Los tratamientos de desparasitación son muy agresivos, por lo que después de tomarlos, es necesario quedarse varios días en casa.
Mito. Hace algunos años había tratamientos muy largos –de hasta veintiún días– y tenían muchos efectos secundarios. Sin embargo, actualmente existen tratamientos seguros y eficaces de un solo día, que no provocan malestar alguno y que en una sola toma eliminan los parásitos gastrointestinales más comunes de niños y adultos.
Los bichos se transmiten a través de un beso.
Mito. La saliva no es transmisora de parásitos intestinales. Sólo una mala higiene puede contribuir a la transmisión de estos bichos, ya que se encuentran en las heces fecales.
Al desparasitarse se evacúan lombrices.
Mito. Esto sólo sucede en los casos de las personas infectadas con lombrices. Incluso, éstas se evacuarán de manera regular sin la ayuda de un desparasitante.
Los animales transmiten parásitos intestinales a los humanos y viceversa.
Mito. Los humanos y los animales tienen sus propios parásitos intestinales. No obstante, las mascotas pueden volverse portadoras de los parásitos de los humanos y por tanto, un elemento más de la cadena de contagio.
Si al comer se presenta dolor de estómago es porque se tienen bichos.
Mito. El dolor de estómago puede ser por muchas razones, desde un cólico o una indigestión hasta una enfermedad grave. En este caso es siempre importante no tomar medicamento para el dolor y acudir con el médico para evitar enmascarar un padecimiento más grave.
Las personas que extreman precauciones en su higiene están libres de parásitos intestinales.
Mito. Si bien es cierto que el riesgo de contagio es menor cuando se tienen los correctos hábitos de higiene, también lo es que al ingerir agua o alimentos contaminados con los huevecillos de algunos bichos las personas pueden infectarse y convertirse en portadores de estos organismos.
El Dr. Romero Feregrino, pediatra e infectólogo, asegura: “Es importante hacer de la desparasitación un hábito familiar que se lleve a cabo cada seis meses, no obstante, si después del tratamiento algún síntoma como gases, inflamación o irregularidad en las evacuaciones (ya sea diarrea o estreñimiento) persiste, se debe acudir al médico para que éste evalúe al paciente y prescriba el tratamiento adecuado”.
Fuente
• www.vermox.com
• Dr. Raúl Romero Feregrino, Médico Cirujano con especialidad en Pediatría e Infectología Pediátrica por el Instituto Nacional de Pediatría y actual Profesor adjunto de la materia de Microbiología y Parasitología en la Escuela Médico Naval.
• www.ssa.gob.mx
Las cifras del suicidio
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En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialistas señalaron que la falta de atención y un tratamiento oportuno y adecuado a quienes padecen trastornos mentales puede llevarlos al suicidio. En México, alrededor del 15 por ciento de la población padece o ha padecido algún trastorno mental y sólo el 20 por ciento de estas personas recibe un tratamiento adecuado, señalo la Dra. Liliana Toledo, especialista en Psiquiatría adscrita al Hospital Psiquiátrico “Héctor Tovar Acosta” del IMSS.
“Quienes tienen ideas suicidas, ven un panorama tan adverso que consideran que su única alternativa es quitarse la vida. Cuando, la mente no funciona bien, es entonces, cuando se requiere la intervención de un especialista, de medicamentos y psicoterapia”, comentó la doctora Toledo.
De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020 las víctimas de suicidio podrían ascender a 1.5 millones.
En México, la Secretaría de Salud del Distrito Federal reveló que en los últimos tres años los suicidios aumentaron 10 por ciento, al pasar de 307 en 2007, a 336 en 2009, algunas de las causas que se atribuyen son la crisis económica, el desempleo, la inflación y la mala convivencia familiar que en algunos casos, desencadenan problemas de salud mental, los cuales inciden en el incremento de suicidios.
La institución estima que al menos 2 millones de habitantes son propensos a presentar trastornos mentales como ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y depresión. “Las estadísticas del Instituto Nacional de Psiquiatría advierten que dentro de 10 años la principal causa de discapacidad en este país será la depresión y que actualmente 68 por ciento de los habitantes del DF han tenido algún problema mental”, manifestó el especialista en psiquiatría.
Aunque tradicionalmente las tasas de suicidio han sido más altas entre los hombres de edad avanzada, las tasas entre los jóvenes han ido en aumento, al igual que los padecimientos mentales como esquizofrenia y trastorno bipolar, hasta convertirse en el grupo de mayor riesgo.
Las tasas de suicidio han ido incrementándose y los casos en jóvenes cada vez son más frecuentes. Las repercusiones en la población y el incremento de casos han puesto alertas para que no se convierta en un problema de salud pública. Las instituciones gubernamentales están dirigiendo sus esfuerzos a desarrollar programas de salud buscando prevenir y mejorar la salud mental.
Algunos trastornos mentales, como la esquizofrenia y el trastorno bipolar cuando no se han controlado, se asocian a un incremento de riesgo de suicidio. Hacer un diagnóstico oportuno de estos trastornos permite que el paciente acceda a un tratamiento adecuado que permite el control de los síntomas. En México existen medicamentos conocidos como antipsicóticos atípicos que son eficaces para el control de los síntomas de la enfermedad y que adicionalmente ofrecen seguridad, fácil dosificación, menor presencia de efectos secundarios lo que ayuda al apego al tratamiento y le permite al paciente recuperar su vida social, familiar y laboral.
AstraZeneca Neurociencias trabaja por generar mayor conocimiento y difusión acerca de las enfermedades mentales, como el trastorno bipolar y la esquizofrenia con el objetivo de buscar que el paciente recupere su funcionalidad y se eliminen los prejuicios que relegan y limitan a los pacientes que las padecen.
Alerta de suicidio
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Establecer un Día Internacional de Prevención del Suicidio (10 de septiembre) se ha convertido en una necesidad con respecto a la salud pública; datos de la OMS indican que en promedio 60,000 personas intentan quitarse la vida diariamente, de los cuáles 3,000 logran su cometido.
Estas cifras escalofriantes nos alertan de la gravedad del problema. Pero, ¿cómo prevenir que alguien decida sobre su muerte de esa manera? Es la pregunta qué se ha formulado ya por bastante tiempo, y que sin embargo no tiene una respuesta única y absoluta. Resulta imposible predecir con exactitud cuándo o en qué momento un determinado sujeto va a intentar quitarse la vida. Hay individuos que se suicidan hasta en lugares del más estricto y riguroso control, vigilancia y atención como en los hospitales psiquiátricos o las prisiones.
A pesar de que en la adolescencia el suicidio constituye la 2da causa de muerte, existe otra población sumamente vulnerable a este fenómeno. En países industrializados la tasa más alta de suicidio la tienen los hombres mayores de 75 años. Es decir, el sexo masculino y la edad avanzada son factores de riesgo, aunque no solamente, porque también el 15% de las personas que padecen depresión mayor llegan a quitarse la vida, y la probabilidad aumenta aún más si hay presencia de una enfermedad crónica o incurable.
Por lo mismo, un hombre mayor que se encuentre deprimido y con alguna enfermedad como cáncer o SIDA se le debe prestar atención y, de ser necesario, atender psicológicamente o psiquiátricamente, o en su conjunto a través de un equipo de trabajo que incluya acompañantes terapéuticos.
Por supuesto, la presencia de redes de apoyo es importante en estos casos, es decir, de familiares o seres queridos que puedan rodear y acompañar al paciente deprimido. ¿Pero cuáles son los indicadores de que alguien está deprimido?
Los síntomas de depresión son variados y se expresan de distintas maneras en cada uno de nosotros. No necesariamente alguien tiene que presentar tristeza o llanto constante. Se puede manifestar como una incapacidad de disfrutar las actividades que regularmente resultaban placenteras. Ello, aunado a un aumento o disminución drástica de peso, al insomnio o deseo de dormir todo el día, a la fatiga, culpas excesivas, la dificultad para concentrarse o ideas de muerte, constituyen la mayoría de los signos de depresión. Si se presentan 5 o más de estos síntomas por 2 semanas es muy importante acudir a recibir atención psicológica.
Ahora bien, las ideas de muerte o ideas suicidas se presentan en distintos grados. Una idea suicida leve puede expresarse como una fantasía de querer dormir y jamás despertar, o desear mantenerse en un coma o estado vegetativo. La ideación se vuelve severa cuando ya se planea cómo se realizará, en qué momento, de qué modo y con qué método, llegando incluso a comprar o conseguir lo necesario para llevarlo a cabo. El ahorcamiento suele ser el método más común, además de saltar desde algún lugar muy alto.
Los motivos para el suicidio varían, pueden incluir un deseo de rendirse ante lo que perciben como obstáculos insalvables (como la actual crisis económica a nivel nacional e internacional) o un intenso deseo de acabar con un dolor o sufrimiento emocional que es percibido como interminable. En general, hay un sentimiento de desesperanza, aunque no siempre. Hay casos donde el hecho se consuma sin previo aviso y sin signos de tristeza, probablemente como un acto impulsivo e inmediato.
A pesar de todo ello, la cifra más impactante y contundente es que el 80% de las personas que se han quitado la vida buscaron ayuda 6 meses antes de su muerte. Si bien es cierto que en ocasiones la ayuda puede resultar insuficiente, hay que poner atención a los llamados de auxilio y tomarlo con seriedad; escuchar atentamente a nuestros seres queridos podría salvar ya algunas vidas.
Es así como este 10 de septiembre, recordemos a aquellos que han perdido la vida, pero sobretodo, pongamos atención a aquellos que aún viven a nuestro alrededor para detectar factores de riesgo y poder prevenir que decidan ponerle fin a su propia existencia.
* Psicoterapeuta psicoanalítico, miembro de Psicología y Educación Integral A.C. (PEI A.C.)
Día Mundial del Linfoma
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¿Qué pasa con los hombres durante el embarazo?
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Es frecuente que el embarazo y la maternidad se consideren social y culturalmente como aspectos que sólo le atañen a la mujer, dejando de lado la participación y las emociones del hombre al respecto, actitud que en ocasiones le dificulta al padre disfrutar la experiencia de estar esperando un hijo y que incluso en algunos casos, puede llegar a afectar el proceso de asumirse como tal.
Es importante que el embarazo se viva como una etapa de la pareja en la que ambos se unirán y se apoyarán a favor del nuevo integrante de la familia que viene en camino, pues es un periodo en el que ambos experimentarán muchas emociones y enfrentarán muchos miedos.
Idealmente, el hombre debe vivir la experiencia de ser papá con una gran emoción, pues se presenta la oportunidad de trascender a través de los cuidados y la crianza de una nueva vida.
Asimismo, la paternidad también puede venir acompañada de miedo, por los cambios que se presentarán al tener un nuevo miembro en la familia. Algunos hombres manifiestan temor a ser desplazados por el bebé, alejarse de su pareja y de la rutina que llevaban cuando sólo eran ellos dos. Aquí es importante que la pareja hable abiertamente sobre estos miedos; de lo contrario, si el hombre calla, la mujer pensará que él se siente bien con la situación y no pondrá atención en ese aspecto. No obstante, es importante señalar que el temor del hombre al cambio en la relación de pareja es totalmente normal y no repercute en su amor e ilusión hacia el bebé.
Por otro lado, es común que el hombre se muestre ansioso en el aspecto sexual con su pareja durante el embarazo. Muchas veces esta etapa transcurre entre un gran deseo de continuar normalmente con su vida sexual y, por otro lado, le da mucho miedo, pues temen lastimar a su pareja o al bebé. En este sentido es muy importante que la pareja se informe adecuadamente primero sobre el estado físico de la mujer, en caso de que tuviera algún riesgo en el embarazo que le pudiera restringir la actividad física; de no ser así, platicar con su ginecólogo sobre posiciones que pudieran ser más cómodas y satisfactorias para ambos. Nuevamente aquí la clave será la comunicación clara y abierta entre ambos para transmitir los miedos, así como de los deseos y necesidades de la pareja. Es importante que el hombre se muestre sensible y tolerante ante los cambios emocionales que experimenta la mujer, mismos que repercutirán en su deseo sexual.
La mujer por su parte, se encuentra inmersa en grandes cambios en su imagen corporal y experimenta sensaciones raras y nuevas en su cuerpo (pataditas, el movimiento del bebé, cambios de humor etc.). Estos cambios le permiten que a lo largo de los nueve meses desarrolle un vínculo especial con el bebé y, quizá, asuma de forma más rápida su maternidad, pero el hecho de que el hombre no puede tener estas sensaciones por no ser él el portador del bebé, no impide que pueda sentirse vinculado a él. Es importante que la mujer comente con su pareja las sensaciones que tiene y lo involucre en los cambios físicos. Por lo anterior, se recomienda que el padre acuda siempre a las citas con el médico, pues de esta forma vivirá de cerca el proceso de desarrollo del bebé, vinculándose además a un nivel más profundo como pareja.
Al momento del parto, el rol del hombre es sumamente importante, pues la mujer experimentará mucha angustia, desde el dolor del parto, la confusión por el cambio corporal, cambios hormonales e, incluso, el duelo de no tener más el bebé dentro de ella, por lo que la pareja tendrá que mantenerla tranquila y establecer el contacto con los médicos y la familia. Hoy en día, las instituciones médicas permiten ya el acceso del padre al quirófano, para que pueda vivir paso a paso el nacimiento de su hijo, favoreciendo su vínculo con él, así como con su pareja, ya que, aunque el hombre no esté experimentando físicamente el dolor del parto, sí se encuentra ligado a un nivel emocional muy profundo con su pareja lo cual le permite ser empático hacia el dolor.
Un rol clave que desempeña el padre tanto en el embarazo, el parto así como después del nacimiento del bebé, es brindarle a la madre soporte emocional, pues la mujer tiene depositada toda su energía mental y, en ocasiones, hasta física en el bebé y deja de poner atención a otros aspectos de la vida, desde lo económico hasta algunas necesidades de la familia. Por lo tanto, el hombre en ocasiones deberá actuar como sostén de toda la familia en lo que la madre recupera su ritmo de vida.
Para concluir, cabe señalar la importancia de que las mujeres permitamos que nuestra pareja se involucre en el embarazo, ya que, en ocasiones, nosotras mismas ponemos una barrera y es difícil que el otro participe … se vale dejarse apapachar.
Día Internacional para la prevención del Suicidio
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