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La salud menstrual es una parte fundamental del bienestar femenino. Aun así, sigue siendo un tema invisibilizado dentro del debate sobre la salud integral de las mujeres. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un ciclo menstrual saludable no solo es señal de un sistema reproductivo en equilibrio, sino que también influye en la salud emocional, mental y física de las mujeres en todas las etapas de su vida.
En el marco del Día Mundial de la Salud, que se conmemora el 7 de abril, especialistas en salud femenina hacen un llamado a visibilizar la importancia del cuidado menstrual como una prioridad dentro de las políticas públicas, la educación en salud y la equidad de género.

Cuidado menstrual: más allá de la higiene
El bienestar menstrual no se limita al uso de productos higiénicos. También implica el acceso a información confiable, productos seguros y sostenibles, así como una cultura libre de tabúes y estigmas. La falta de educación menstrual puede afectar la autoestima, el rendimiento escolar o laboral, e incluso llevar a complicaciones ginecológicas por el uso inadecuado de ciertos productos.
Elegir alternativas saludables y ecológicas puede marcar una gran diferencia. Cada vez más mujeres están optando por productos reutilizables, como copas menstruales, toallas de tela o ropa interior absorbente, debido a sus beneficios en salud, comodidad y medio ambiente. Estas opciones están fabricadas con materiales seguros para el cuerpo y reducen significativamente el impacto ambiental generado por los productos desechables.

Menstruación sostenible: una decisión consciente
Además de los beneficios para la salud íntima, el uso de productos reutilizables contribuye a la reducción de residuos sanitarios. Se estima que una sola persona puede desechar hasta 10 mil productos menstruales a lo largo de su vida fértil. Adoptar alternativas duraderas representa un acto de autocuidado y responsabilidad ambiental.
Un enfoque integral del bienestar menstrual también incluye el respeto por la diversidad de cuerpos y experiencias: desde la adolescencia hasta la menopausia, cada etapa requiere información, acceso y acompañamiento adecuado.
Salud menstrual como derecho
Expertos en salud pública y derechos reproductivos coinciden en que hablar de menstruación es hablar de justicia social, salud preventiva y calidad de vida. Garantizar el acceso a productos menstruales seguros y a información basada en evidencia debe ser una prioridad dentro de los sistemas de salud y educación.
“La menstruación no debería ser motivo de incomodidad ni exclusión. Promover una experiencia menstrual digna es parte del derecho a la salud de todas las mujeres y personas menstruantes”, señalan especialistas.
Este 7 de abril, el llamado es claro: poner el bienestar menstrual en el centro de la conversación sobre salud femenina, fomentar la educación desde una edad temprana y asegurar que todas las personas tengan acceso a los recursos que necesitan para vivir su ciclo de forma cómoda, segura y libre de prejuicios.
Con información de los expertos de INTIMA.