Embolia cerebral: cada minuto cuenta para evitar secuelas

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La atención médica durante los primeros minutos de un evento vascular cerebral (EVC), conocido comúnmente como embolia cerebral, puede ser determinante para salvar la vida de una persona y reducir el riesgo de secuelas permanentes.

Una embolia cerebral ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro; actuar rápido puede salvar vidas.

De acuerdo con el neurocirujano José Daniel Salvador Ruiz González, integrante de la Unidad Gamma Knife del Hospital Médica Sur, el EVC es actualmente la segunda causa de muerte a nivel mundial y la principal causa de discapacidad en adultos. Además, cerca del 89% de las muertes relacionadas con esta condición ocurren en países de ingresos bajos y medios.

¿Qué ocurre durante una embolia cerebral?

Una embolia cerebral se presenta cuando un coágulo o alguna otra partícula bloquea el flujo sanguíneo hacia una zona del cerebro. Como consecuencia, las neuronas dejan de recibir oxígeno y nutrientes, lo que puede provocar daño cerebral irreversible en cuestión de minutos.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el colesterol elevado, el tabaquismo y el sedentarismo. Los especialistas alertan que esta enfermedad ya no afecta únicamente a adultos mayores, sino que cada vez se presenta con mayor frecuencia en personas desde los 45 años.

Neurorecuperación: una oportunidad para mejorar el pronóstico

Tras superar la fase aguda de una embolia, el reto consiste en recuperar la mayor cantidad posible de funciones neurológicas. En este contexto, los tratamientos de neurorecuperación han cobrado relevancia por su capacidad para favorecer la rehabilitación cerebral.

El neurocirujano José Daniel Salvador Ruiz González destaca la neuroprotección y la recuperación temprana para preservar la función cerebral. Imagen: cortesía.

El especialista destacó que algunos neuropéptidos, como la Cerebrolisina, han mostrado beneficios al estimular mecanismos relacionados con la protección neuronal y la plasticidad cerebral, contribuyendo a la recuperación de funciones como el movimiento, el habla y otras capacidades afectadas por el daño cerebral.

Asimismo, diversos protocolos clínicos han reportado mejoras en la rehabilitación física y cognitiva de los pacientes, así como una reducción en los niveles de dependencia y discapacidad a largo plazo.

Reconocer los síntomas salva vidas

Los expertos recomiendan acudir de inmediato a un servicio de urgencias ante signos como:

  • pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en alguna parte del cuerpo;
  • alteraciones del lenguaje;
  • dificultad para hablar o comprender,
  • así como parálisis facial.

«La identificación temprana del problema y el inicio oportuno del tratamiento pueden representar la diferencia entre una discapacidad permanente y el regreso a una vida funcional», concluyó el Dr. Ruiz González.