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Muchas mujeres creen que el Virus del Papiloma Humano (VPH) es una infección propia de la juventud. Después de la menopausia, cuando los hijos han crecido y la vida reproductiva ha terminado, pareciera que las preocupaciones relacionadas con el cuello uterino también desaparecen. Sin embargo, la realidad es muy distinta.
En los últimos años, diversos estudios han demostrado que el VPH puede volver a aparecer o persistir durante la menopausia, convirtiéndose en un tema de gran importancia para la salud femenina.
Un segundo pico de infección
La infección por VPH presenta dos momentos de mayor frecuencia a lo largo de la vida.
El primero ocurre en mujeres jóvenes, poco después del inicio de la vida sexual. Sin embargo, numerosos estudios han encontrado un segundo aumento de la infección después de los 45 o 50 años.
Esto no significa necesariamente que exista una nueva infección reciente. En muchas ocasiones, el virus puede haber permanecido durante años en un estado latente, prácticamente dormido, y volver a manifestarse décadas después.
¿Por qué puede reaparecer el VPH?
La menopausia implica cambios hormonales e inmunológicos importantes.
Con el paso de los años, el sistema inmunológico pierde parte de su capacidad de vigilancia, un fenómeno conocido como inmunosenescencia. Al disminuir las concentraciones de estrógenos y modificarse los mecanismos de defensa, algunas infecciones antiguas pueden reactivarse.
Además, también pueden existir nuevas infecciones relacionadas con cambios en la vida afectiva o sexual de la mujer o de su pareja.
Por ello, recibir un resultado positivo para VPH después de los 50 o 60 años no necesariamente significa una infección reciente ni debe interpretarse automáticamente como una infidelidad o un contagio reciente.
El problema principal: la persistencia
La mayoría de las infecciones por VPH desaparecen espontáneamente. Sin embargo, la persistencia del virus es el principal factor de riesgo para el desarrollo de lesiones precancerosas.
Los estudios muestran que las mujeres posmenopáusicas tienen una mayor probabilidad de mantener la infección durante periodos prolongados comparadas con las mujeres más jóvenes.
Cuando el virus persiste, aumenta el riesgo de desarrollar lesiones del cuello uterino conocidas como neoplasias intraepiteliales cervicales, algunas de las cuales pueden progresar hacia el cáncer si no se detectan y tratan oportunamente.
¿Se debe continuar el tamizaje después de la menopausia?
La respuesta es sí.
Muchas mujeres abandonan el Papanicolaou después de dejar de menstruar, pensando que ya no es necesario. Sin embargo, las recomendaciones actuales indican que el tamizaje debe mantenerse hasta los 65 años y, en algunas circunstancias, incluso más allá.
Para suspender los estudios de detección es necesario haber tenido resultados normales durante varios años consecutivos.
El seguimiento debe continuar cuando existen:
● Pruebas positivas para VPH.
● Papanicolaou anormales.
● Antecedentes de lesiones cervicales
● Antecedentes de cáncer cervicouterino.
● Inmunosupresión.
● Infección por VIH.
Cada caso debe individualizarse según los antecedentes de la paciente.
¿Por qué es más difícil estudiar el cuello uterino después de la menopausia?
Los cambios propios de la menopausia modifican la anatomía del cuello uterino.
La llamada zona de transformación, donde se originan la mayoría de las lesiones asociadas al VPH, suele desplazarse hacia el interior del canal cervical, haciéndola menos visible durante la colposcopia.
Asimismo, la atrofia vaginal puede dificultar la obtención de muestras adecuadas para el Papanicolaou.
Por esta razón, la prueba de VPH ha adquirido una enorme relevancia en esta etapa de la vida, ya que permite identificar mujeres con mayor riesgo que requieren estudios adicionales.
¿Qué ocurre si se detecta una lesión importante?
Cuando se identifican lesiones de alto grado, el tratamiento busca eliminar completamente la zona afectada y descartar la presencia de un cáncer oculto.
En mujeres posmenopáusicas, algunos procedimientos quirúrgicos permiten obtener muestras más amplias del cuello uterino, lo que mejora el diagnóstico y disminuye el riesgo de que persistan las lesiones.
La elección del tratamiento depende de múltiples factores, incluyendo la localización de la lesión, la visualización de la zona de transformación y los resultados de la biopsia.
Lo importante es recordar que la mayoría de estas lesiones pueden curarse si se detectan oportunamente.
Un mensaje de tranquilidad
Un resultado positivo para VPH después de la menopausia puede generar miedo, culpa o incertidumbre. Sin embargo, es importante entender que el virus puede permanecer silencioso durante muchos años y reactivarse posteriormente.
La detección del VPH no significa automáticamente cáncer, ni tampoco implica necesariamente una infección reciente.
Hoy contamos con herramientas diagnósticas muy eficaces que permiten identificar a las mujeres con mayor riesgo y ofrecer tratamientos oportunos.
La menopausia representa una nueva etapa de la vida, pero no debe significar el abandono del cuidado ginecológico. Continuar con las revisiones periódicas sigue siendo una de las mejores estrategias para proteger la salud femenina.
Dr. José María Torres Rincón Médico Ginecólogo y Obstetra



