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El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) es el trastorno endocrino más frecuente entre mujeres en edad reproductiva y se caracteriza por alteraciones hormonales, como niveles elevados de andrógenos, presencia de ovarios poliquísticos e irregularidades menstruales.
Además de las implicaciones clínicas, las pacientes enfrentan obstáculos dentro del sistema de salud, como diagnósticos tardíos, consultas médicas limitadas y, en algunos casos, la percepción de que sus síntomas son minimizados, lo que retrasa el acceso a un tratamiento oportuno.
A estas dificultades largos tiempos de espera y servicios médicos saturados, factores que limitan una atención integral y repercuten en la calidad de vida de las mujeres que viven con esta condición. Así lo expuso Susana Lozano Esparza, investigadora en epidemiología con enfoque en salud reproductiva y cáncer del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la Secretaría de Salud, durante el seminario “Síndrome de ovario poliquístico en México: de la adolescencia a la vida adulta”.
Un problema con implicaciones metabólicas y cardiovasculares
La especialista explicó que el SOP afecta la salud reproductiva y constituye un importante problema de salud pública debido a su asociación con enfermedades metabólicas y cardiovasculares, además del impacto económico que genera tanto en las pacientes como en los sistemas sanitarios.
Al presentar los resultados de una investigación derivada de su tesis doctoral en la Universidad de Washington, basada en datos del Estudio de la Salud de las Maestras (ESMaestras) del INSP, Lozano Esparza señaló que las mujeres con peso persistentemente elevado o con incremento de peso desde edades tempranas mostraron un mayor riesgo de desarrollar este trastorno.
Dieta y riesgo de desarrollar SOP
En contraste, indicó que una alimentación rica en frutas y vegetales mostró una tendencia hacia un menor riesgo de padecer SOP. No obstante, un patrón alimenticio denominado “lácteos y tradicional” —que incluye tortilla, maíz, frijoles y lácteos— se relacionó con un mayor riesgo, aunque subrayó que este hallazgo requiere más investigación para confirmar su asociación.
El impacto emocional y social del diagnóstico
El SOP tiene un importante componente psicosocial. Las participantes del estudio reportaron angustia emocional relacionada con síntomas visibles, como aumento de peso y crecimiento de vello corporal, además de preocupaciones profundas sobre fertilidad e identidad femenina.
La investigadora explicó que las mujeres con este diagnóstico suelen presentar mayores niveles de depresión, ansiedad y menor calidad de vida, situación influida por la interacción entre los síntomas físicos y las normas sociales vinculadas con la feminidad.
En cuanto a la adaptación a la enfermedad, las experiencias fueron diversas: mientras algunas pacientes desarrollaron mecanismos de resiliencia activa, otras manifestaron sentimientos de frustración y limitación, reflejando la complejidad de vivir con un padecimiento crónico.
Los hallazgos, concluyó Lozano Esparza, evidencian que el Síndrome de Ovario Poliquístico no debe entenderse únicamente como un trastorno endocrino, sino como una condición compleja atravesada por factores biológicos, sociales y culturales que requieren un abordaje integral desde la salud pública.



