Sexo protegido. Desde la primera vez

No existe una edad establecida para tener la primera relación sexual, aunque sabemos que los y las adolescentes inician su vida sexual a edades cada vez más tempranas. Vivir esta experiencia de manera exitosa requiere madurez, responsabilidad y, sobre todo, estar completamente seguro de que ‘es el momento’ y  la persona indicada con quien se desea experimentar ‘la primera vez’”, comentó el doctor Samuel Santoyo, experto en anticoncepción.

Pareja adolescente
Cuando un embarazo sorprende a la pareja adolescente, las repercusiones personales, familiares y sociales representan una pesada carga difícil de afrontar.

Muy importante –dijo- es destacar que el primer encuentro sexual de la o el adolescente puede ser crucial para su futuro. Significa lanzarse por un camino nuevo y desconocido en su vida amorosa. “Lo ideal es que la experiencia sea planeada, preparada e informada, sin embargo, no siempre ocurre así y lo que pudiera ser un momento de plenitud y felicidad se convierte en un instante de culpabilidad, dudas e incertidumbre”.

Llegar a la “primera vez” sin información adecuada sobre la sexualidad ocasiona repercusiones graves, sobre todo si el adolescente se ‘lanza al ruedo’ sin antes disipar dudas acerca de los métodos anticonceptivos que puede usar para prevenir embarazos no planificados e infecciones de trasmisión sexual, incluyendo VIH-SIDA y Virus del Papiloma Humano, mencionó.

Existe una relación entre el alto índice de embarazos no planificados y el bajo uso de métodos anticonceptivos en los jóvenes. México ocupa el primer lugar en el tema, entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad.

Asimismo, en México, 23% de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años. De estos, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual. Es así que de acuerdo con datos del Instituto de las Mujeres del gobierno de México, aproximadamente ocurren al año 340 mil nacimientos en mujeres menores de 19 años.

Cuando un embarazo sorprende a la pareja adolescente, las repercusiones personales, familiares y sociales representan una pesada carga difícil de afrontar. “Desafortunadamente, estas historias generalmente terminan en que ambos abandonan su educación de forma temporal o definitiva, se insertan al mercado laboral, son objeto de maltratos físicos o psicológicos y de rechazo en su medio familiar y social, lo cual se agrava en hogares con condiciones socioeconómicas desfavorables, factores que harán del o la adolescente una persona con menores oportunidades en la vida”, advirtió el especialista.

El experto mencionó que las relaciones sexuales implican responsabilidad compartida y la clave para llegar a la plenitud en el primer encuentro sexual es la información, orientación y educación. La vida íntima involucra a dos personas y, como tal, la pareja debe platicar, informarse y acercarse a un profesional en salud para aclarar dudas y temores, así como para considerar el uso de métodos efectivos para la regulación de la fertilidad y protección de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

Para el hombre los condones son esenciales como método de protección contra ITS, en tanto que para la mujer los anticonceptivos hormonales son los más efectivos en cuanto al control de embarazos no planificados. El especialista recomienda que si se usan ambos métodos en la primera o subsecuentes relaciones sexuales, prácticamente ofrecen una gran garantía de máxima protección.

Es importante tener presente que para ser responsable del cuidado de la vida de un nuevo ser, primero es necesario ser responsable de uno mismo. Por ello, tanto el hombre como la mujer adolescente deben adoptar un método para la regulación de la fertilidad y así poder disfrutar con confianza de una sexualidad plena, satisfactoria y, sobre todo, libre, responsable e informada que complemente su vida desde la primera vez“, concluyó el doctor Santoyo.

 

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