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Aunque millones de mujeres atraviesan la menopausia cada año, esta etapa continúa siendo una de las más invisibilizadas dentro de la conversación sobre salud femenina. La falta de información, diagnósticos oportunos y rutas claras de atención siguen representando desafíos importantes para mujeres que enfrentan cambios físicos, emocionales y metabólicos durante el climaterio y la menopausia.
En el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se conmemora cada 28 de mayo, y surgió en América Latina impulsado por la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC) para visibilizar las causas de enfermedad y muerte que afectan a las mujeres, especialistas, organismos internacionales y organizaciones civiles hicieron un llamado a colocar la salud femenina en el centro de las políticas públicas, con un enfoque que abarque todas las etapas de la vida, desde la adolescencia hasta la posmenopausia.
En el panel de expertos, organizado por Organon, uno de los temas centrales fue la menopausia, una etapa que continúa enfrentando barreras de información, atención médica y reconocimiento social.
Mamen Díaz, cofundadora y directora de operaciones de la organización Sin Reglas destacó que la menopausia sigue siendo una conversación invisibilizada tanto en los sistemas de salud como en los entornos laborales, familiares y comunitarios.
“Solo en Iztapalapa, más de 350 mil mujeres mayores de 40 años viven etapas de peri o posmenopausia muchas veces sin diagnóstico correcto y sin rutas integrales y claras de atención”, señaló.
Advirtió que muchas mujeres continúan enfrentando síntomas físicos, emocionales y metabólicos sin acompañamiento médico adecuado, lo que impacta directamente su calidad de vida.

Las mujeres viven más, pero pasan más años con mala salud
Especialistas advirtieron que, aunque las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres, también pasan cerca del 25% de su vida con problemas de salud, muchos de ellos subdiagnosticados o mal atendidos.
Además, las mujeres pueden tardar hasta cuatro años más en recibir un diagnóstico correcto en comparación con los hombres, situación que puede derivar en tratamientos tardíos, desgaste emocional, mayores costos de atención y una disminución en la calidad de vida.
De acuerdo con Said Plascencia, director médico de Organon Latinoamérica, es necesario ampliar la mirada sobre la salud femenina y reconocer que la mayoría de las enfermedades que afectan a las mujeres no están relacionadas exclusivamente con la reproducción.
“La salud femenina va mucho más allá de la esfera reproductiva. Cerca del 95% de las afecciones que impactan a las mujeres no están relacionadas con la salud reproductiva, sino con padecimientos como enfermedades cardiovasculares, autoinmunes, migraña o trastornos dermatológicos”, explicó.
Anticoncepción y autonomía: temas clave para la salud de las mujeres
Otro de los temas prioritarios es el acceso a métodos anticonceptivos y a educación sexual integral.
Especialistas destacaron que la anticoncepción no solo es una herramienta para prevenir embarazos no planificados, sino también un componente fundamental de la autonomía, la equidad y la capacidad de las mujeres para construir sus proyectos de vida.
Sin embargo, persisten importantes brechas de acceso e información, particularmente entre adolescentes y mujeres que viven en comunidades rurales o en condiciones de vulnerabilidad.
“Cuando las mujeres tienen acceso a información y servicios de salud sexual y reproductiva, pueden tomar decisiones más libres e informadas sobre su futuro”, señaló la ginecóloga Raffaela Schiavon, especialista en salud sexual y reproductiva.
En México, el 74.5% de las mujeres sexualmente activas en edad fértil utiliza algún método anticonceptivo; sin embargo, entre adolescentes de 15 a 19 años la cifra baja a 60.2%, reflejando brechas importantes en acceso e información, de acuerdo con datos del INEGI.
Derechos reproductivos
Por su parte, Dosia Calderón, Representante Adjunta del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en México, advirtió que, el reconocimiento de los derechos sexuales y los derechos reproductivos como parte integral de los derechos humanos, es indispensable no solo para asegurar un desarrollo equitativo, sino imperativo para salvar vidas.
“Si una mujer tiene el control de su cuerpo, aumentan sus probabilidades de empoderamiento en otros ámbitos de su vida”, señaló.
Un llamado a cerrar las brechas en salud femenina
Las organizaciones participantes coincidieron en que mejorar la salud de las mujeres requiere fortalecer la prevención, el acceso a diagnósticos oportunos, la educación sexual, la atención durante la menopausia y el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos.
También destacaron la necesidad de impulsar modelos de atención más accesibles, preventivos y centrados en las mujeres, mediante la colaboración entre instituciones públicas, iniciativa privada y sociedad civil.
El objetivo, concluyeron, es garantizar que las mujeres cuenten con información, atención médica y herramientas para tomar decisiones informadas sobre su salud en todas las etapas de la vida.



