Oliva y soya, la perfecta fusión

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Beneficios para la alimentación

Las mujeres contemporáneas, además de buscar el éxito profesional, también están en constante búsqueda de grandes satisfacciones y experiencias personales que les permitan mantener una armonía con todo su entorno.

Una de las mejores inversiones para lograr este equilibrio es llevar una dieta correcta acompañada de una actividad deportiva constante.
Una forma sencilla y práctica es emplear alimentos funcionales, es decir, aquellos que además de tener la magia de su sabor y versatilidad gastronómica, ayudan al organismo a mantenerse en bajo riesgo cardiovascular.

Entre ellos se encuentra el aceite de oliva y el de soya, los cuales tienen la capacidad de “arrastrar” la grasa que obstruye las arterias a través de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados que contienen, además de aumentar el colesterol “bueno” (HDL). Específicamente, el aceite de oliva es el de mayor contenido de ácidos grasos monoinsaturados y más bajo de saturados.

Además, las vitaminas liposolubles se encuentran justo en los aceites, por lo que representan un factor preventivo de envejecimiento celular y cáncer. La soya, por ejemplo, ha demostrado grandes beneficios sobre la prevención de cáncer relacionado con hormonas, como el de mama y de endometrio, gracias a la acción antioxidante de las isoflavonas, presentes en ella.

Y no sólo eso, también participa en un balance hormonal óptimo en la mujer, por lo que previene osteoporosis y logra ciclos menstruales más largos que en gran medida alargan la juventud de la mujer actual.
Pero, ¿qué aceite elegir? En realidad, el aceite de oliva tiene características organolépticas muy específicas, como su sabor, olor y color que le dan ese toque sofisticado a los platillos que preparamos.

Muchas veces se dice que únicamente se debe utilizar en frío, pero es sólo un mito, afortunadamente la oliva guarda todas sus propiedades nutricionales y gastronómicas aún en preparaciones calientes, es decir en estofados, salteados y horneados, entre otros. Es por eso que se convierte en un producto de gran versatilidad en las preparaciones.

Así que podrías utilizarlo en platillos o alimentos fríos, como un buen pan artesanal recién horneado con un poco de aceite, jitomates confitados para acompañar una buena pasta o aderezando una ensalada llena de verdes mediterráneos.

No dejemos a un lado el aceite rociado sobre un gazpacho fresco, una salsa con hierbas finas para marinar un salmón o un antipasto de camarones con queso parmesano. Y por supuesto, para platillos calientes, como pasta con oliva y perejil, un corte selecto de carne sellado, un buen pescado y muchos otros deliciosos platillos.

Podrá existir una mejor opción que sólo oliva, claro, imagina una combinación con soya, esto se traduciría en el aceite con mayores beneficios para la salud con un sabor único, ya que el aceite de soya es neutro, dominando así la deliciosa oliva.

Ahora si… ¡a disfrutar de la salud!

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