Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 56 segundos

Es frecuente escuchar hablar del optimismo. Sobre todo, es común que nos digamos los unos a los otros que seamos optimistas, cuando no tenemos nada más que decir.
Les decimos a nuestras parejas, amigos o familia “sé optimista”, como si fuera el último recurso frente a una situación desesperada. Si se nos ocurre una solución, la sugerimos; si no se nos ocurre nada, sugerimos el optimismo.















