¿Por qué debemos tomar muy en serio el insomnio?

El insomnio ya es considerado un problema de salud pública en el mundo.
El insomnio ya es considerado un problema de salud pública en el mundo.

El insomnio ya es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) un problema de salud pública en el mundo, pero desafortunadamente no es tomado muy en serio por la población y, lo peor, muchas veces tampoco por los médicos, cuando es un mal con infinidad de consecuencias en nuestra vida.

Conforme los especialistas en sueño -los somnólogos- tienen mayor conocimiento sobre el insomnio y otros trastornos del sueño, han ido detectando todos los efectos que tiene el dormir en muchos aspectos de la vida, y han comprobado lo relevante que es lograr un buen descanso en la noche y tener un sueño reparador para una buena salud. O en contraparte, lo perjudicial que es sufrir un trastorno del sueño.

De acuerdo  con la Sociedad Mexicana del Sueño, el insomnio lo padece una tercera parte de la población mundial, y en esa misma proporción, de cada 10 mexicanos 3 sufren de insomnio.

El doctor Reyes Haro Valencia, director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM, detalla que el insomnio se caracteriza por una dificultad para conciliar el sueño, pero también por la dificultad para volver a dormir cuando hay despertares intermedios. También se trata de insomnio cuando la persona se despierta muy temprano y no vuelve a conciliar el sueño. El problema, dice el médico es que esta alteración del sueño tiene consecuencias notorias en las actividades diurnas de quien la padece.

Tan es una enfermedad real que los especialistas han determinado que existen 20 subtipos de insomnio con distintas manifestaciones, y cada subtipo se controla de distinta manera.

“La población en general tiende a menospreciar el insomnio, pero ello sucede incluso entre los profesionales de la salud que lo siguen manejando como se hacía a mediados del siglo pasado, cuando la medicina del sueño ha avanzado mucho en los últimos años e igual los tratamientos con muy buenos resultados”, apunta el doctor Haro Valencia.

La medicina del sueño, agrega, es una especialidad de relativamente reciente desarrollo en el mundo. En México tiene 30 años y 15 años de empezarse a desarrollar de manera adecuada, con clínicas donde se atienden esos trastornos del sueño. Es en realidad aún poco tiempo para que todos los médicos generales y especialistas tengan toda la información sobre dichos avances en el tratamiento.

Haro Valencia, uno de los especialistas en sueño más reconocidos en México y a nivel internacional, y quien es también vicepresidente de la Sociedad Mexicana del Sueño, explica que antes, en los años 50 y 60, los barbitúricos eran los medicamentos usados para controlar el insomnio, pero debido a sus efectos secundarios mucha gente llegó a morir por sobredosis.

Posteriormente llegaron las benzodiacepinas, medicamentos más seguros pero más indicados para controlar la ansiedad; son relajantes musculares potentes y son anticonvulsivos. No son inductores del sueño pero tenían mejores propiedades que los barbitúricos.

“Al cabo de varias décadas, con las benzodiacepinas nos dimos cuenta que alteraban la expresión del dormir. Las etapas importantes para el descanso físico y mental son disminuidas por un efecto adverso de las benzodiacepinas, y por eso la gente al cabo de poco tiempo vuelve a quejarse de que duerme mal o no duerme, pese a que está tomando su medicamento.

“Los efectos secundarios de estos fármacos es que la gente se siente cansada, lenta mentalmente, con  problemas de atención y de memoria, además de que el paciente desarrolla dependencia e intolerancia. (…) Actualmente, los medicamentos de última generación no tienen esos efectos”.

A las terapias más innovadoras para el insomnio  se les conoce como “medicamentos Z” porque en su compuesto activo contienen una Z (Zelpron, Eszopiclona y Zolpiden). Dice el Dr. Reyes Haro que son los que en el mundo se utilizan actualmente con mucho éxito para el control del insomnio.

En México sólo tenemos el zolpiden, un inductor del sueño que es un compuesto de corta duración con efectos sólo durante la noche. “Lo más importante es que no tiene riesgo de adicción que se haya reportado hasta ahora, ni modifica la estructura del sueño”, observa el especialista.

Imagen cortesía de Depositphotos.com | Plenilunia


Escrito por

Directora General de Plenilunia, autora de la columna Salud y Negocios en el periódico El Economista, colaboradora sobre temas de salud en ADN Opinión en TV Azteca.

Etiquetas , ,

Temas relacionados