Cómo fomentar la inteligencia emocional en los niños y niñas.

Fomentar la inteligencia emocional de los niños y niñas, garantiza de plenitud a futuro,
Fomentar la inteligencia emocional de los niños y niñas, garantía de plenitud a futuro,

Frecuentemente relacionamos la inteligencia emocional con sentimientos que creemos no tienen nada que ver con aspectos académicos, profesionales o con el logro del éxito o la felicidad real en la vida. No obstante, en los últimos 20 años, el concepto de inteligencia emocional ha estado muy presente, cobrando cada vez una importancia mayor tanto en el desarrollo laboral y profesional, como en el proceso de aprendizaje en la escuela.

Cabe señalar que la inteligencia emocional abarca un conjunto de destrezas, actitudes, habilidades y competencias que marcan la conducta de un individuo, su comportamiento y reacciones. Daniel Goleman, reconocido psicólogo estadounidense, la define como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”.

Es muy importante desarrollar la inteligencia emocional en los niños, ya que está íntimamente relacionada con la formación del autoconcepto y la autorealización. Los niños interactúan con los adultos, por lo que resulta imprescindible que desarrollen habilidades emocionales que les permitan conceptuar y entender las propias emociones y las de los demás. No olvidemos que la misma UNESCO incluyó como pilares de la educación los aprendizajes ligados al conocer, ser, hacer, vivir juntos y transformarse.

Estimular la inteligencia emocional en los niños favorece la interactuación de estos de una forma sana, respetuosa, empática y tolerante con los demás para, gracias a ello, ir construyendo una sociedad cada vez más sana emocionalmente.

Los ambientes afectivos en donde se desarrolle la competencia social de los niños generarán comportamientos positivos y adecuados, que harán factibles este tipo de ambientes, además de desarrollar y eficientar la adaptación, la autopercepción del éxito y la aceptación de los otros, e, incluso, “celebrar” las diferencias.

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Asimismo, es importante mencionar que los objetivos educativos han cambiado en los últimos años. Actualmente, estamos viviendo un periodo de transición entre los objetivos educativos centrados exclusivamente en el conocimiento, hacia otros objetivos mayormente incluyentes, donde ya se integran, además de los conocimientos, diversas competencias que mejorarán, en gran medida, el “perfil” de la humanidad.

Los logros afectivos y emocionales abarcan el trato interpersonal, la independencia, la disciplina, la responsabilidad, la autoestima, la comprensión de sí mismo y de los demás e, incluso, la alegría de vivir y el positivismo.

Para promover y estimular la inteligencia emocional de un niño a temprana edad hay que recordar primero que durante la primera infancia es vital ir formando al niño en relación a valores fundamentales como el respeto y la empatía, para lo cual es importante “entrenar” al niño en la visión empática, para lograr que tenga la capacidad de entender y llevarse bien con los demás.

Aspectos como la asertividad, la seguridad en sí mismo y la capacidad de comunicarse de forma efectiva, son aspectos fundamentales en el desarrollo emocional de un niño. En este sentido, es importante señalar que un niño asertivo tiene una emocionalidad sana, es capaz de expresar su opinión y defenderla, es capaz de decir “no” y no sentirse culpable por ello. Asimismo, un niño seguro de sí mismo, es emocionalmente capaz de afrontar críticas, comentarios negativos, así como comentarios de otros. En definitiva, sabe lo que es y de lo que es capaz.

La inteligencia emocional parte de la idea de que el niño sea capaz de “conceptualizar” sus sentimientos y sus emociones y expresarlas de la mejor forma posible.

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Por otro lado, las implicaciones de la inteligencia emocional en el desempeño escolar son indiscutibles. Para que el niño potencialice sus competencias, debemos promover ambientes emocionalmente sanos y para lograrlo, es necesario incluir metodologías educativas que visualicen al niño como un ser integral.

Socialmente es imprescindible promover las relaciones interpersonales, el poder de decisión, la empatía, el autoconcepto, la autoestima y la asertividad, a partir del currículo escolar; “Sembrar ahora para una mejor sociedad del mañana”.

Carlos Armando Ávila Cota.

Psicólogo Educativo y Gerente Académico de AMCO, Líder en investigación, desarrollo e implementación de metodologías educativas.

Página en Internet: www.amco.me


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