Testimonio de artritis reumatoide (Parte 1)

Hace 23 años, cuando a Alicia Gutiérrez, profesora de primaria, le diagnosticaron que padecía de artritis reumatoide, nunca sospechó que la enfermedad la llevaría a discapacidades con largos periodos en cama, e incluso a tres cirugías y a llevar de por vida dos prótesis, una por cada extremo de la cadera.

Platíquenos doña Alicia, ¿usted desde cuándo padece la enfermedad?

–Fui diagnosticada hace 23 años, pero ahora que conozco las características de la enfermedad, sé que la padezco desde hace 24 años. Ya estaba mal de artritis desde un año antes.

–¿Y en ese primer año usted no se dio cuenta de su enfermedad?

–No tenía conocimiento de que era artritis lo que tenía, pero si sentía los síntomas muy evidentes, muy propios de la artritis reumatoide.

–¿Qué era lo que usted sentía?

–Inflamación de articulaciones como rodillas, tobillos, manos, pies, dolor muy intenso pero pues no acudí al médico.

–¿La enfermedad le representaba dificultades para su desempeño laboral?

–Si, tenía muchos malestares pero por ese tiempo no me atendí.

–¿En qué era lo que más le afectaba?

–Para caminar, para levantar el brazo, pues uno no puede hacer algunas cosas. Además la artritis no sólo es inflamación de articulaciones y dolor, sino una pesadez tremenda en las piernas, los brazos, fatiga constante y se altera el humor, uno ya no tiene paciencia, ya no tiene calma pues el dolor tan constante le agobia a uno todo el tiempo.

–¿Qué edad tenía en ese momento?

–25 años.

–¿Y cuando le dieron el diagnóstico, qué tipo de medicamentos le recetaron y cuáles eran los efectos que le ocasionaban?

–Yo no fui en seguida tratada con medicamentos propios para la artritis. Sólo me daban, ahora lo sé, medicamentos para controlar un poco el dolor, la inflamación ya hasta después que yo comencé a recibir atención en el Hospital 20 de Noviembre (del Issste) con especialista ya me dieron tratamiento para artritis. Los medicamentos de antes no me ayudaron gran cosa.

No sólo dolor, sino falta de sueño y apetito

–¿Usted notaba que seguía habiendo un deterioro de su salud?

–Sí, sí, el deterioro es severo. Por muchos años estuve padeciendo todo el tiempo, aún con medicamento tenía dolor, no podía dormir. Los cambios de humor eran muy notorios precisamente por eso.

–Dígame ¿el daño articular donde lo tenía, además de sus manos, o sólo era ahí?

–No, tengo en los pies y en cadera.

–Dice tener 24 años con la enfermedad, un año después fue cuando se empezó atender pero no le dieron el tratamiento adecuado, ¿cuánto tiempo pasó antes de que le dieran medicamentos que eran específicos de la enfermedad?

–Aproximadamente unos seis meses, no fue mucho, pero sí me di cuenta que los medicamentos no me ayudaban mucho.

–¿Y a partir de que recibió un medicamento específico, cuál fue el cambio que empezó a sentir, en qué consistió?

–Sí, no era notorio como ahora que mire, puedo mover las manos, puedo mover hombros, puedo levantarme. Yo caminaba con mucha dificultad, comía con dificultad, pues como también el maxilar es articulación. No me podía vestir y hubo temporadas en que estuve en cama por meses. He estado muy mal aún llevando tratamiento pues tenía altas y bajas, pero más bajas que altas.

Checa la continuación de este interesante testimonio. Consulta la segunda y tercera parte.



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