Senado pide que sustancias con que se realizan procedimientos estéticos cuente con aval de Normas Oficiales Mexicanas

Solicitan a la Secretaría de Salud campañas de información sobre consecuencias del uso de biopolímeros en cirugías estéticas. La desinformación sobre el tema ha propiciado que el número de pacientes que acude a personal no capacitado y en lugares no autorizados con estos fines sea cada vez mayor.

Cirujana revisando un implante de mama
Que las sustancias utilizadas para cirugías cuenten con el aval de dichas normas.
El Senado de la República pidió a la Secretaría de Salud que a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), se garantice que en los establecimientos donde se practican procedimientos de medicina y cirugía estética cuenten con lo establecido en las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) aplicables.

Así lo establece un dictamen de la Comisión de Salud, con punto de acuerdo, aprobado por el Pleno de la Cámara de Senadores, el pasado 14 de diciembre de 2015. Advierte que las sustancias con las que realizan los procedimientos estéticos deben contar con el aval de las NOM, para darle seguridad y garantía de protección de la salud al paciente.

Además, en el documento aprobado solicita a la Secretaría de Salud a realizar y reforzar campañas de información sobre las consecuencias que puede ocasionar el uso de los biopolímeros en prácticas de procedimientos estéticos. Dichos biopolímeros son sustancias inyectables de origen vegetal, o derivadas del petróleo, que no son biocompatibles, son difíciles de absorber por el cuerpo humano, que pueden causar rechazo y otras reacciones adversas al organismo.

Argumenta que, de acuerdo a un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque se utilizan desde el año 1991, los biopolímeros, particularmente en bioimplantes, jamás han contado con la aprobación de los Ministerios de Salud o Instituciones de esta rama en el mundo.

Debido a esto, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos ha prohibido este tipo de sustancias, sin embargo son aplicadas en intervenciones estéticas en países como Colombia, Venezuela, Perú, México y Brasil.

En estos países se tiene fácil acceso a estos productos, debido a la proliferación de clínicas o centros donde se usan ilegalmente biopolímeros, con el falso argumento de que son menos costosos que los implantes regulares, usados en cirugías estéticas promedio, y de que el procedimiento es más sencillo y rápido.

En México, la Ley General de Salud regula el uso de los productos para adelgazar, engrosar o variar las proporciones de algunas partes del cuerpo, exige que cualquier cirugía estética y cosmética relacionada con cambiar o corregir el contorno o la forma de la cara y o de partes del cuerpo, debe efectuarse en establecimientos o unidades médicas con licencia sanitaria vigente.

El dictamen avalado por la Cámara de Senadores advierte que la desinformación sobre el tema ha propiciado que el número de pacientes que acude a personal no capacitado y en lugares no autorizados con estos fines sea cada vez mayor, sin considerar el daño irreversible que causarán estos productos a su salud física, a su autoestima y finalmente a su calidad de vida futura, desconocimiento que se ha convertido en un grave problema de salud.

Explica que los biopolímeros se utilizan principalmente para aumentar senos y glúteos sin necesidad de cirugía, pero pueden presentar complicaciones, las cuales pueden ir desde dolor local e inflamación hasta necrosis o muerte de tejido orgánico. La aplicación de los biopolímeros y sus efectos secundarios son considerados una patología llamada “alogenosis iatrogénica”.

Imagen cortesía de nejron


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Redacción, Plenilunia Sociedad Civil Fundada en el año de 2004, Plenilunia es una Sociedad Civil cuyo objetivo es fomentar el bienestar y la salud integral de la mujer.

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