El tabaco y la piel

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Dermis opaca

Alrededor de 13 millones de personas que viven en las zonas urbanas de nuestro país son fumadoras, de esta cifra el 16.1% son mujeres de entre 16 y 65 años. Además de afectar la función pulmonar y cardiovascular, el fumar trae repercusiones en la piel.

El Dr. José Abel de la Peña, director del Instituto de Cirugía Plástica S.C. expresó que el fumar ocasiona que el órgano más grande que poseemos, la piel, luzca opaca, propicia el surgimiento de manchas y disminuye la capacidad de estiramiento y recuperación de la misma. La disminución de circulación en los tejidos es otro de los efectos secundarios que causa el hábito del tabaco.

Se reduce el aporte vascular, es decir, se minimizan las propiedades de la piel como el estiramiento y la recuperación, “así como las funciones que revierten los efectos secundarios causados por la exposición solar. Todo esto provoca el crecimiento de la capa cornea (capa más externa de la piel), la cual deja de descamar cada dos semanas (como es común) para producir “parches” de piel, ocasionando una dermis opaca, con poca capacidad de distención y contracción donde el resultado final será la aparición de arrugas.” Esta disminución también repercute en el proceso de nutrición e hidratación, tales como la generación de colágeno y elastina, dejándola visiblemente afectada.

Una vez que la piel se encuentra en este panorama, en el caso del rostro y por consecuencia del movimiento habitual, los músculos faciales se harán más visibles, provocando que las líneas de expresión sean más notorias. Se ha detectado que líneas que se forman de manera vertical junto a los labios son más frecuentes y evidentes en personas fumadores que en las que no lo son.

“Aunado al paso del tiempo y a las necesidades propias de cada cuerpo en función de su respectiva etapa de vida, el tabaco también favorece la aparición de las llamadas “patas de gallo” o las arrugas que se forman en la frente, donde se puede revertir el efecto mediante el uso de algunos procedimientos no invasivos como la aplicación de toxina botulínica y la microdermoabrasión.”

Durante la menopausia

Es importante mencionar que durante la etapa del climaterio se llegan a presentar alteraciones de hidratación y lubricación en la piel y mucosas, si a esto le añadimos las lesiones provocadas por el consumo de tabaco, entonces serán las mujeres de edad madura quienes se ven más afectadas, mucho más que los varones.

Después de procesos quirúrgicos

Se recomienda previamente a una cirugía, evitar el consumo del cigarro en su totalidad para disminuir la concentración de la nicotina, pero lo es más importante evitar el hábito después de la cirugía para evitar que se vea afectado el proceso de cicatrización.

Los cigarros contienen más de 30 sustancias que son capaces de alterar todos los procesos del cuerpo. Para quienes desean dejar de manera permanente el hábito del cigarro, es recomendable buscar ayuda profesional, que de manera positiva brindará soluciones ante el cambio de hábito.

Más información y dudas, manda un correo a salud[arroba]plenilunia[punto]com

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