Embarazo y obesidad, mala combinación

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Complicaciones durante el parto

Hoy sabemos de todas la dificultades que la obesidad trae a quien la sufre. Las mujeres embarazadas no están exentas de tal situación. Al acumularse grasa en el cuerpo, ésta funciona como un órgano más que secreta sustancias nocivas que provocan inflamación de la capa que recubre las arterias, llamada endotelio.

Otra cosa de debemos saber es que durante el embarazo aumenta la secreción de progesterona, hormona que ayuda a la acumulación de grasa en dicha etapa, grasa que funciona como una reserva de energía para que el embarazo llegue a término.

Cuando la mujer embarazada acumula demasiada grasa se acelera el proceso de aterosclerosis, es decir, el proceso por medio del cual se tapan las arterias con placas de colesterol y aumenta la probabilidad de presentarse hipertensión arterial y cuando esto ocurre (preclampsia o eclampsia) puede ser necesario interrumpir el embarazo tempranamente, con un bebé prematuro que tiene mayor riesgo de tener complicaciones o de no sobrevivir. La madre también puede morir por este problema”, comenta el doctor David Montalvo Castro, Presidente del Colegio Mexicano de Bariatría, A.C.

Otra de la complicación es el desarrollo de diabetes gestacional que no siempre se revierte después del embarazo. Un bebé que por meses recibió altas cantidades de glucosa, puede presentar hipoglucemia, (descenso brusco de glucosa) al nacer. También pueden presentar defectos del tuvo neural, tales como espina bífida y la anencefalia que usualmente son asociados con bajos niveles de ácido fólico durante el tercer trimestre del embarazo.

Estos defectos pueden ser detectados frecuentemente en las primeras etapas del embarazo a través de un mapeo realizado con un aparato de ultrasonido. No obstante, las mujeres obesas, por lo general, producen muy pocas ondas de ultrasonido debido a que se les dificulta penetrar las capas adicionales de grasa, la prueba de ultrasonido reproduce imágenes borrosas. Como consecuencia de ello, los defectos del tubo neural no siempre pueden ser detectados en estos bebés”, afirma el especialista.

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