Blue monday, el día más triste del año ¿realidad o hecho pseudocientífico?

El “día más triste del año”, también denominado blue monday, no existe; es en realidad un hecho pseudocientífico o, en todo caso, un concepto mercadotécnico. Las condiciones para que alguien esté triste o alegre dependen de los eventos que ocurren a su alrededor, aseguran la y los expertos de la UNAM.

en realidad un hecho pseudocientífico o, en todo caso, un concepto mercadotécnico.
En realidad un hecho pseudocientífico o, en todo caso, un concepto mercadotécnico. william87
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Blue monday, estrategia de ventas

El blue monday, recordó, se originó como base de una campaña para aumentar las ventas de viajes. En 2005, la empresa Sky Travel intentó buscar una forma de incrementar sus puntos de venta utilizando una ecuación desarrollada por el investigador inglés Cliff Arnall, que considera parámetros como el clima (frío) y las deudas originadas por las fiestas de fin de año, para obtener el “día más triste del año”.[/recuadro]Señalado como el tercer lunes de enero, el blue monday se asocia al contexto propio de esta temporada: el término de las fiestas decembrinas, la cuesta de enero y, en esta ocasión, el panorama político por un nuevo gobierno, dijeron.

Este tema fue analizado desde distintos puntos de vista por:

  • Hugo Sánchez, académico de la Facultad de Psicología (FP)
  • Violeta Rodríguez del Villar, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc)
  • Christian Salazar Montiel, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán.

Una vez que concluyen las festividades de diciembre y las reuniones sociales, para muchas personas este mes es un periodo de autocrítica y evaluación, o de reflexión y melancolía, pero sin llegar a una situación patológica, indicó Hugo Sánchez.

Todo el tiempo experimentamos tristeza y ansiedad, sin devenir en enfermedad, y como seres sociales no debemos esperar que haya un día específico para deprimirnos. Las condiciones en las que sentimos alegría, desconsuelo o cualquier otra emoción, dependen de variables ambientales que cambian de acuerdo con las circunstancias, la edad y el género, entre otros factores.

Esto no se puede generalizar, pues las circunstancias son diferentes en cada población: para los ingleses, los mexicanos, los estadounidenses o los guatemaltecos. “Sería imposible generar una ecuación válida para todo el mundo; por eso, en términos reales el blue monday no es un hecho científico”.

¿Podríamos inventar el día más feliz del año y preparar a la gente para eso?“, cuestionó el universitario: “No, porque las condiciones para que alguien lo sea dependen de los eventos que le suceden; entonces, si el tercer lunes de enero consigues trabajo, vas a estar contento”.

El problema es que algunos sectores de la población pueden ser susceptibles a sugestionarse. Así sucede en Japón, en donde se ha incrementado el número de suicidios en ese día en particular entre la población joven, que usa las redes sociales incluso más que en México.

El académico de la FP explicó que las y los adolescentes se dejan influenciar con mayor facilidad; su cerebro lucha por dejar la dependencia de la infancia, pero todavía no tienen la madurez de una persona adulto, por lo que se encuentran en un periodo de vulnerabilidad.

Les es es difícil tomar decisiones, pues no tienen la capacidad de prospectiva de una persona adulto, de ahí que sean susceptibles al abuso de sustancias o a la enajenación. “Altamente influenciables, están a la expectativa de lo que pasará en el blue monday y hacen correlaciones que no existen; si se tropiezan y caen se lo atribuyen a ese día”.

En México no hay cifras sobre cuántas personas acuden a terapia psicológica en relación con el “día más triste del año”, o si hay uno en el que se registren más suicidios, pero lo recomendable es verificar la información que se recibe, porque no toda es cierta.

Si alguien está deprimido, experimenta sensaciones de soledad, desesperación o tristeza, no debe guiarse por las publicaciones de las redes sociales, ni esperar el tercer lunes de enero para quitarse la vida. Si se tienen esos pensamientos, es necesario buscar información, preguntar a los profesores o a un experto, acudir a grupos de terapia o a instituciones como el Instituto Nacional de Psiquiatría o la FP”[.]

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