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¿Por qué nos sentimos agotadas?
Sentir que llevamos el peso del mundo no es falta de esfuerzo. Es el resultado de un entorno que exige ser “supermujeres”: profesionales impecables, madres abnegadas y cuidadoras incansables. Hablar de nuestras emociones no es un lujo, es una urgencia. La OMS lo afirma: “no hay salud sin salud mental”.
La realidad en cifras
Los datos más recientes muestran una brecha que no podemos ignorar: mientras el balance anímico promedio de los hombres se sitúa en 5.49 (en una escala de -10 a +10), el de las mujeres baja a 4.69, una diferencia que se acentúa en el grupo de entre 30 y 44 años, donde las cargas laborales y personales suelen intensificarse. En México, la depresión y la ansiedad predominan en la población femenina y, en la Ciudad de México, la tasa de depresión en mujeres es casi el doble que la de los hombres. Además, los trastornos alimenticios son cuatro veces más frecuentes en mujeres. A esto se suma el impacto de la pandemia: entre 2019 y 2021, los trastornos depresivos aumentaron un 15.4%, afectando principalmente a mujeres y jóvenes.
No es biología, es contexto
Expertas de la UNAM señalan que la presión social es el factor clave: violencia de género, discriminación y la sobrecarga de roles. La “doble o triple jornada” —trabajo, hogar y cuidado familiar— genera culpa, fatiga crónica y desgaste emocional.
El gran obstáculo: 14 años de silencio
En México pueden pasar hasta 14 años entre el inicio de un padecimiento mental y el acceso a tratamiento. La falta de especialistas (3.7 psiquiatras por cada 100,000 habitantes) y el estigma social perpetúan el aislamiento. Expresar emociones intensas aún se etiqueta como “locura” o debilidad.
Autocuidado como resistencia
La salud mental no es un privilegio, es un derecho. Algunas claves:
- Valida tus emociones: reconocer ansiedad o tristeza rompe el silencio y la cultura de la vergüenza.
- Reconecta con tu cuerpo: respiración consciente, actividad física y mindfulness ayudan a manejar el estrés.
- Construye redes de apoyo: hablar con amigas o grupos de mujeres reduce la desesperanza.
- Busca ayuda profesional: un diagnóstico temprano puede transformar tu vida.
Priorizar la salud mental femenina es urgente. Autocuidarse no es egoísmo: es resistencia frente al patriarcado y un acto de cuidado colectivo.



