¿Y tú, sufres de alguna infección vaginal?

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autocuidado de la salud

Durante las épocas más calurosas y húmedas del año, las mujeres incrementan el riesgo de sufrir algún tipo de infección vaginal o vaginitis, este padecimiento se debe a los pocos cuidados íntimos generados en su mayoría por la desinformación en términos de salud femenina.

La vaginitis puede llegar a afectar a las mujeres dentro de sus distintos roles sociales, provocar malestar y angustia.

La vaginitis, es un problema que causa infecciones o inflamaciones en la vagina. Es la principal razón de consulta ginecológica, afecta a 9 de cada 10 diez mujeres a lo largo de su vida, y no es necesario contar con una vida sexualmente activa para contraerla.

Los desórdenes hormonales, la ropa muy apretada, las prendas sintéticas, duchas vaginales y falta de higiene íntima, son factores que pueden contribuir a contraer una infección vaginal.

La infección vaginal es provocada por microorganismos y gérmenes que no forman parte habitual de la flora vaginal, por consiguiente se clasifican según su causa y por ello deben tratarse de distinta manera.

Según estudios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), entre las infecciones más comunes se encuentran:

  • Vaginosis bacteriana: Es la infección más común en mujeres en edad reproductiva y es causada por una baja en el pH de la vagina. La vaginosis bacterial presenta flujo vaginal gris y olor desagradable. Estadísticas del IMSS comentan que cerca de un 50% de las mujeres no padecen síntomas.
  • Tricomoniasis: Por lo general se transmite a través de las relaciones sexuales, sin embargo, también se contrae por humedad. Es causada por un pequeño organismo unicelular que infecta la vagina produciéndose un flujo espumoso de color verde amarillento que frecuentemente huele mal, además de irritación y ardor al orinar. Puede también sentir molestias en la parte baja del abdomen y dolor durante las relaciones sexuales. Estos síntomas pueden empeorar después de la menstruación.
  • Infecciones por hongos y virus: Son causadas por una especie de hongo llamado “cándida”, reside en pequeñas cantidades en vagina, boca y sistema digestivo, por lo general, el desbalance de bacterias, hormonas y azúcar, puede generar un incremento del hongo. Hay presencia de flujo vaginal espeso con una consistencia como de queso cotage y no tiene olor.
  • Enfermedades de transmisión sexual: como gonorrea, VPH o chlamydia.

También los antibióticos usados para tratar otro tipo de infecciones cambian el equilibrio normal entre los microorganismos en la vagina, lo que disminuye el número de bacterias protectoras. El embarazo, la diabetes u obesidad, son algunas condiciones que contribuyen a que estos hongos proliferen fácilmente.

Las infecciones vaginales recurrentes por candidiasis, pueden ser un signo de otros problemas de salud, ya que al presentarse en repetidas ocasiones sin que haya respuesta de la paciente al tratamiento, puede ser un signo inicial de infección por VIH.

Algunos de los síntomas y/o signos más frecuentes para detectar una infección vaginal son:

  • Comezón vulvar
  • Ardor o dolor al orinar
  • Flujo blanco-amarillento, abundante y con mal olor
  • Molestia durante las relaciones sexuales

Existen diferentes tratamientos para cada tipo de infección vaginal, uno de los más comunes para atacar los problemas de vaginitis es a base de Clotrimazol ya sea en óvulos o cremas. Sin embargo, se debe consultar al médico para establecer el diagnóstico y tratamiento adecuado, adicional a consultas regulares una vez al año para realizarse el Papanicolaou y la revisión de rutina.

La mejor manera de prevenir una infección es seguir prácticas de buena higiene femenina:

  • Mantener el área limpia y seca. No aplicar duchas vaginales, ya que pueden alterar el equilibrio normal de organismos de la vagina.
  • No usar jabones perfumados, baños de burbujas, tampones aromatizados, talcos o desodorantes vaginales; ya que pueden irritar la vagina.
  • Usar ropa interior de algodón, este ayuda a absorber la humedad y permite que el aire circule. Evitar telas como nylon o lycra.
  • En caso de utilizar aplicadores medicinales, uso de diafragmas o dispositivos vaginales, asegurarse de limpiarlos con agua tipia y jabón y de secarlos bien.
  • Utilizar condones para evitar contraer o diseminar ETS.

Conocer la anatomía femenina, estar atentas a cualquier cambio o alteración, acudir al médico regularmente y cuidar de la intimidad; son parte fundamental de la salud de las mujeres.

Imagen cortesía de Depositphotos.com | Plenilunia


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Redacción, Plenilunia Sociedad Civil Fundada en el año de 2004, Plenilunia es una Sociedad Civil cuyo objetivo es fomentar el bienestar y la salud integral de la mujer.

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