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La percepción negativa sobre la menopausia tiene raíces históricas: cuando comenzó a estudiarse científicamente, en el siglo XIX, la esperanza de vida de las mujeres rondaba entre los 40 y 45 años, por lo que esta etapa se asociaba naturalmente con el final de la vida, sin embargo, al día de hoy, gracias a los avances científicos la esperanza de vida es de prácticamente el doble.
Lilyán de la Vega, coach y escritora con enfoque de género, explicó que, históricamente, las mujeres, junto con las orcas y los chimpancés, son de las pocas especies cuyas hembras viven décadas después de terminar su etapa reproductiva, lo que —explicó— representa una ventaja evolutiva relacionada con el liderazgo, el acompañamiento y la transmisión de experiencia.
“Esta etapa de la vida está frente a nosotros justamente para convertirnos en líderes. Somos quienes vamos a guiar a nuestra tribu, a nuestra manada, y para hacer lo que tenemos que hacer, contamos nada más y nada menos que con la vida vivida”, expresó.
«La segunda mitad se escribe diferente»
Durante su conferencia “La segunda mitad se escribe diferente”, Lyilán de la Vega invitó a mirar la menopausia como un umbral hacia la segunda etapa de su vida, revisar qué creencias desean dejar atrás y qué fortalezas quieren llevar consigo en este nuevo ciclo y a través de la escritura crear un nuevo mundo.
“Pensar que la menopausia es el principio del fin se estaría hablando de una agonía un poco larga; 30, 40 años de vida por delante, ¿cuál agonía? Justamente estamos en el umbral de la segunda mitad de nuestra vida”, dijo.



