Congelación de óvulos: límite para embarazo, 53 años

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La criopreservación o congelación de óvulos se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada por mujeres que desean postergar la maternidad sin renunciar a la posibilidad de un embarazo en el futuro. Esta técnica permite preservar óvulos hasta 10 años, con una tasa de supervivencia cercana al 90%.

En entrevista para Plenilunia, el Dr. Jean Paul Sulaiman Karam, subdirector médico del Instituto de Infertilidad y Genética (Ingenes), en Ciudad de México, explicó que el mejor momento para congelar óvulos es antes de los 38 años, edad a partir de la cual comienza a deteriorarse de forma más acelerada la calidad ovular.

El útero envejece más lento que los óvulos

El especialista detalló que, a diferencia de los óvulos, el útero —encargado de gestar al bebé— mantiene su capacidad receptiva por más tiempo, incluso hasta los 55 años. Sin embargo, en Ingenes el límite de edad establecido para lograr un embarazo mediante óvulos previamente congelados es de 53 años.

Antes de iniciar un tratamiento en mujeres mayores de 40 años, indicó, se realiza una evaluación médica integral para garantizar que el embarazo no represente riesgos importantes para la salud.

“Obviamente cualquier mujer mayor a 40 años sana, si quiere ya embarazarse porque tuvo en el pasado precaución de congelar sus óvulos, le vamos a hacer un check up médico, vamos a hacerle estudios, vamos a hacerle desde todos los ángulos, desde una mastografía, una placa de los pulmones, un ultrasonido del corazón, estudios de sangre, para ver que su cuerpo no se vea afectado por los cambios propios del embarazo”, explicó.

El médico aseguró que, en la mayoría de los casos, los resultados de estas evaluaciones permiten avanzar con el tratamiento reproductivo.

Un proceso que requiere comprensión

No obstante, advirtió que congelar óvulos implica comprender tanto los beneficios como los retos médicos, emocionales y legales del proceso.

“Debe ser una decisión libre, sin coerción económica, familiar o médica”, enfatizó.

El especialista explicó que actualmente existen protocolos más seguros, estimulaciones ováricas controladas y menor riesgo de hiperestimulación —una de las principales preocupaciones de las pacientes— gracias a avances médicos en reproducción asistida.

Las mujeres reciben un reporte detallado con información sobre el número de óvulos congelados, el protocolo utilizado y el tiempo de almacenamiento, así como acompañamiento multidisciplinario que incluye psicología reproductiva y asesoría especializada para facilitar una toma de decisiones informada.

Una de las ventajas de la criopreservación, destacó, es que la calidad del óvulo permanece asociada a la edad en la que fue congelado.

“Si una mujer congeló sus óvulos a los 34 años, esos óvulos conservarán la calidad biológica de esa edad, aunque se utilicen años después. Incluso, al formar embriones, es posible realizar estudios genéticos para descartar alteraciones cromosómicas, como síndrome de Down u otras condiciones”, detalló.

Infertilidad: una enfermedad reconocida por la OMS

El especialista recordó que la infertilidad es considerada una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2010, definida como la incapacidad biológica para lograr un embarazo o para llevarlo a término.

Entre las causas más frecuentes, dijo, destaca la edad, ya que el deterioro de la reserva y calidad ovárica ocurre de manera natural con el paso del tiempo.

Explicó que, aunque una mujer nace con una cantidad determinada de óvulos, solo utilizará entre 10 y 15% de ellos durante su vida reproductiva, mientras que el resto se pierde de forma natural.

“Los óvulos envejecen más rápido que cualquier otra célula del cuerpo. Aunque el proceso inicia alrededor de los 35 años, se vuelve más evidente a partir de los 38”, señaló.

Síndrome de ovario poliquístico y endometriosis, entre las principales causas

El síndrome de ovario poliquístico y la endometriosis también figuran entre las principales causas de infertilidad femenina, además del llamado factor tubario, relacionado con alteraciones en las trompas de Falopio, sitio donde ocurre la fecundación.

De acuerdo con el especialista, hasta 80% de las obstrucciones tubarias secundarias se deben a adherencias provocadas por infecciones que, en muchos casos, pasan desapercibidas.

“Existen bacterias que no necesariamente son de transmisión sexual y que alteran la flora bacteriana protectora de la mujer, favoreciendo infecciones ascendentes que pueden ocasionar daño y obstrucción en las trompas”, explicó.

A ello se suman otros factores que pueden afectar la fertilidad, como el estrés laboral, sobrepeso, obesidad, alteraciones metabólicas y problemas de tiroides.