5 consejos para cuidar la piel en otoño

Las condiciones climáticas del otoño alteran la apariencia de la piel de mujeres de entre 25 y 45 años. Foto: Depositphotos.

El otoño se caracteriza por ser una temporada con cambios climáticos altamente perceptibles: la temperatura desciende, el viento sopla frío, se acortan los días debido a que disminuyen las horas de luz natural del sol. Fenómenos que generan alteraciones en la apariencia de la piel de mujeres de entre 25 y 45 años.

Para evitar que la dermis sufra los estragos de los cambios otoñales, tales como opacidad, deshidratación, tirantez, enrojecimiento y descamaciones, Bio-Oil, aceite especializado en el cuidado e hidratación de la piel,  brinda a las lectoras de Pleniluniauna serie de sugerencias para cuidar diariamente la piel y conservarla saludable.

Los cambios de temperatura, el frío y el viento dañan la estabilidad de la piel. Foto: Depositphotos.

Células muertas. Son partículas que quedan atrapadas en los poros, impidiendo que la piel ‘respire’ y ocasionando que ésta se vea opaca y envejecida. Después de verano es común que la piel tenga exceso de células muertas.

Solución: Para eliminar las células muertas es necesario realizar una limpieza profunda, continuar con un masaje que estimule la circulación, seguido de exfoliación que le devuelva luminosidad, elasticidad y firmeza a la piel. Al eliminar las impurezas, la piel queda lista para ser hidratada con aceites o tratamientos clínicamente probados.

Deshidratación. Las inclemencias del tiempo como el viento, el calor y el frío, sumados a hábitos como el tabaco y el alcohol, contribuyen a que la piel se deshidrate. Al no contener los niveles adecuados de agua, tiende a arrugarse y a envejecer prematuramente.

Solución: Hacer un plan de hidratación diario, donde se considere qué tipo de piel se tiene para elegir los productos adecuados. Sobre la piel limpia y húmeda utilizar cremas, geles o aceites que humecten tanto cuerpo como rostro. Usar un aceite emoliente que “encapsule y selle” la humedad natural de la epidermis, que previene que la piel envejezca antes de tiempo. También hay que hidratar cuello, manos y labios; zonas que están expuestos a los cambios climáticos y a veces olvidamos.

El cambio de temporada de verano a otoño suele ser brusco, en una semana la piel puede presentar signos de resequedad. Foto: Depositphotos.

Resequedad. El cambio de temporada de verano a otoño suele ser brusco, en una semana la piel puede presentar signos de resequedad, ya que el clima ambiental se vuelve frío y el aire del interior del cuerpo es caliente, lo que produce un choque al bajar los niveles de humedad cutánea, sobre todo en personas de piel sensible.

Solución: Tomar duchas cortas, bañarse con agua tibia, usar jabones suaves, secar la piel totalmente en forma suave y aumentar la humectación de cara y cuerpo. Humectar la piel con aceites o crema tres veces por día, enfatizar en piernas, muslos, abdomen y brazos que tienden a resecarse más que el resto del cuerpo, así como el rostro, que requiere de una humectación especial y constante. Se recomienda el uso de productos con vitaminas A y E, minerales, aloe vera y ácidos lácticos.

Descamación. Es una resequedad al extremo, la piel se levanta con facilidad y provoca una intensa comezón. Suele estar ligada a problemas dermatológicos como eccema, dermatitis, quemadura por el sol, entre otras; también puede presentarse por falta de vitaminas, reacción a ciertos medicamentos, deshidratación y factores ambientales.

Solución: La descamación requiere de más cuidados que la resequedad, es necesario bañarse con agua tibia, usar jabones suaves, secarse la piel sin frotar, aplicar sobre la piel húmeda un aceite emoliente e hidratante, ya que los emolientes de estos productos suavizan la piel y ayudan a conserva su humectación. Beber líquidos en abundancia para recuperar el nivel de hidratación y evitar rascarse la zona descamada ya que aunque se mitiga la comezón se empeora la situación de la piel.

Rojeces o cuperosis. Es una afección facial que se caracteriza por tonalidades rojas principalmente en pómulos, cuya apariencia es similar a la de las arañas. Son pequeños capilares dilatados por la presión sanguínea en la zona, es un problema de circulación que afecta más a mujeres con pieles sensibles. La piel suele enrojecerse con los cambios del clima, por exposición al frío, calor, al beber y comer algo caliente o irritante y/o ante emociones fuertes.

Solución: Proteger la piel del frío y el sol en exceso, así como de los cambios bruscos de temperatura. Se recomienda usar aceites o cremas descongestivas, calmantes y tonificantes en la zona afectada, que contribuyan a mejorar la circulación. Usar geles suaves para lavar la cara, evitar el uso de tónicos con alcohol y evadir el contacto con agua clorada.

Descamaciones, tirantez, cuperosis y deshidratación aparecen con la llegada del otoño. Foto: Depositphotos.

Loa aceites naturales de manzanilla, lavanda, caléndula y romero, así como bisabolol,  son excelentes para atenuar las cicatrices y tonos desiguales en la piel. Dichos aceites son útiles para mantener la elasticidad en la dermis y conservarla humectada, al mismo tiempo que para mejorar el aspecto de la pigmentación por la exposición a la radiación.

El aceite de manzanilla es un excelente anti-inflamatorio, mientras que el aceite de caléndula regenera células. Las vitaminas A y E activan propiedades reparadoras de la piel. Es por ello que productos con estos elementos son recomendables para mantener la elasticidad en la epidermis y conservarla humectada.

Para mayor información visita: www.bio-oil.com/es-mx/

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Redacción, Plenilunia Sociedad Civil Fundada en el año de 2004, Plenilunia es una Sociedad Civil cuyo objetivo es fomentar el bienestar y la salud integral de la mujer.

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