Virtudes morales en nuestro auxilio

¿Si hubieras engañado a tu esposo se lo dirías? Si eres prudente, seguramente no, le harías mucho daño. A veces, en ciertas circunstancias, es mejor guardar silencio. En este ejemplo, la prudencia sería la virtud que te haría sentir bien. Generalmente, actuamos para lograr nuestro bienestar y de quienes nos rodean. Al hacerlo practicamos las virtudes morales.

letrero apuntando a dos direcciones con un diablito llevando a una persona en una y en la contraria un angelito lleva a otra, ilustración del concepto de conflicto
¿cómo las practicas tú?, ¿cómo te han ayudado?
Las virtudes son hábitos, (algo que hacemos continuamente), con base en nuestra voluntad, (lo queremos hacer), nuestra razón, (pensamos como lo vamos a hacer), y nuestra fe, (una virtud teologal que nos lleva a creer ciegamente en algo). Las virtudes morales o cardinales, (es decir, fundamentales, todas las demás giran a su alrededor), son cuatro:

  1. Prudencia,
  2. Justicia,
  3. Fortaleza
  4. y Templanza.

Llevar éstas a cabo depende de nuestra disposición y se refleja en nuestras actitudes.

  • La Prudencia es pensar con madurez, decidir con sabiduría y actuar en consecuencia. Es la virtud que más nos ayuda en nuestro diario vivir. El primer paso para actuar con prudencia es hacer las emociones a un lado, (el miedo, el enojo, la pena…). El segundo, observar como estamos nosotros interiormente.

    Y, si estamos serenos, actuar en consecuencia. Antes de hacerlo es importante ver al otro, (su relación con nosotros, su estado de ánimo, nuestra circunstancia), y entonces reflexionar y considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones. La prudencia nos ayuda a obtener un resultado correcto en cualquier circunstancia. Con esta virtud se encuentra el valor para adquirir conciencia de las situaciones que se deben enfrentar en la vida y actuar desde la calma y la reflexión, para adoptar finalmente, la decisión más adecuada.

  • La Justicia es dar a cada uno lo que le corresponde (con base en la Prudencia). Esta virtud es pilar del cimiento de la existencia y la convivencia humana. La justicia depende de los valores de una sociedad y de las creencias individuales de una persona. La justicia es lo que debe hacerse de acuerdo con lo razonable. Por ejemplo, es injusto que una persona que trabaja 10 horas seguidas, apenas tenga lo necesario para sobrevivir.
  • La Fortaleza es la fuerza de ánimo frente a la adversidad. Es “soportar” una mala situación con paciencia e inteligencia hasta el final sin derrumbarse. La Fortaleza nos enseña a aceptar nuestra situación y/o circunstancia sea cual fuere. Nos dice que podemos cambiar y que no. Y ver esa experiencia como una lección de crecimiento. Cuando pasamos por algún tipo de pérdida y lo trascendemos, somos fortalecidos.
  • La Templanza representa el término medio entre el desenfreno y la insensibilidad. Nos permite equilibrar nuestros defectos de carácter como por ejemplo, la gula, la lujuria o la ira. Sugiere el dominio de voluntad frente a nuestros instintos. Puede emplearse como sinónimo de moderación. Por ejemplo, si en el último mes has tenido muchos gastos, en el próximo tendrás que moderarte.

Como ves, estas virtudes siempre han estado en nuestra vida, ¿cómo las practicas tú?, ¿cómo te han ayudado?

Imagen cortesía de frenta


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Escrito por

Humanista y facilitadora en Desarrollo Humano

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