A todos nos gustaría recibir una atención médica de calidad y libre de riesgos, en la que nuestra salud sea la prioridad. Desgraciadamente esto no siempre se desarrolla de manera positiva, y los errores se hacen presentes.
“Hablar de seguridad del paciente, es hablar de una atención médica libre de daño accidental. Lo que hace la Sociedad es convocar a profesionales de la salud, investigadores y docentes a promover la calidad y seguridad de los pacientes en un marco ético de atención, en todo lo que es América Latina y el Caribe” comenta la Dra. Odet Sarabia González Coordinadora de Seguridad para los pacientes de la Sociedad Mexicana de Calidad y Seguridad en la Atención a la Salud (SOMECASA), e integrante de la Sociedad Latinoamericana para la Calidad en Atención de la Salud.
Y en este tema las diferencias entre hospitales públicos y privados se hacen presentes, pues sus objetivos, algunas veces, en lugar de estar enfocados a beneficiar a la población, buscan obtener recursos o ahorrar recursos, según sea el caso.
“En el público los recursos son limitados, los objetivos son la atención de la salud de la población que está asegurada con ellos, y en cambio uno privado sí está enfocado a la salud pero tiene otros incentivos de tipo económico. Es un punto de vista bastante diferente.”
“La Sociedad está convocando a los profesionales de la salud a que se incorporen a saber lo que es la seguridad, la calidad a proponer mejoramiento en la atención a la salud, buscamos permear a todo el sector salud para mejorar la disposición de herramientas científicas, tecnológicas y de salud que apoyen la manera de mejoramiento sustentable de salud” explica.
Algunas de las propuestas clave de la Sociedad en este tema son:
• Que la atención de la salud sea de calidad y segura.
• Que identifiquen a los pacientes al menos con dos identificadores para que no haya confusión.
• Que se haga una adecuada higiene de manos.
• Que se utilice una lista de cotejos en cirugía.
• Que el uso de antibióticos sea racional, que no se receten los que son muy agresivos y cuando el esquema del paciente no los requiere, porque esto genera resistencia antibacteriana.
ROCHESTER, Minnesota: Un nuevo estudio de Mayo Clinic descubrió que la apatía y la depresión predicen de manera importante el avance de una persona desde deterioro cognitivo leve, trastorno cerebral que afecta a las neuronas encargadas de la capacidad de pensar, hacia demencia, que abarca afecciones como la enfermedad de Alzheimer y la demencia de los cuerpos de Lewy. El estudio se presentó durante la Conferencia Internacional sobre la enfermedad de Alzheimer en Honolulu, el 11 de julio de 2010.
“Un área importante de estudio es la identificación de biomarcadores y vaticinadores clínicos para el avance desde cognición normal hacia deterioro cognitivo leve y demencia”, comenta el Dr. Yonas E. Geda, neuropsiquiatra de Mayo Clinic y autor principal del estudio. “Sabemos por estudios pequeños anteriores que síntomas neuropsiquiátricos, tales como depresión, apatía y agitación, parecen predecir el avance desde deterioro cognitivo leve hacia demencia y, por ello, quisimos observar esta hipótesis dentro de un contexto poblacional con una muestra de mayor tamaño”.
La depresión y la apatía son síntomas neuropsiquiátricos difíciles de distinguir por lo general, dice el Dr. Geda. La depresión ocasiona cambios en el ánimo, pensamiento, bienestar físico y comportamiento, mientras que la apatía es la pérdida de motivación vinculada a sentimientos de depresión y tristeza.
Como parte del “Estudio sobre el Envejecimiento” de Mayo Clinic, el Dr. Geda y un equipo de científicos de Mayo identificaron a 358 personas con deterioro cognitivo leve y utilizaron un cuestionario para recopilar datos sobre depresión y apatía. Luego, de manera prospectiva dieron seguimiento a estos individuos hasta que llegaron a la demencia (la mediana fue de 2,8 años).
Algunos resultados:
• De 87 personas con depresión 34,5 % desarrollaron demencia.
• De los 271 individuos sin depresión 21,8 % desarrollaron demencia.
• De 60 personas con apatía 36,7 % desarrollaron demencia.
• De los 298 individuos sin apatía 22,5 % desarrollaron demencia.
Después de realizar los ajustes pertinentes por edad, sexo y nivel de educación, los científicos descubrieron que las personas con deterioro cognitivo leve y depresión tenían un riesgo 66 % mayor de desarrollar demencia que quienes padecían deterioro cognitivo leve sin depresión.
De igual manera, las personas con deterioro cognitivo leve y apatía tenían un riesgo 99% mayor de desarrollar demencia que quienes sufrían de deterioro cognitivo leve sin apatía.
“Estos resultados destacan la importancia de evaluar minuciosamente los síntomas neuropsiquiátricos en pacientes recién diagnosticados con deterioro cognitivo leve. El siguiente paso es realizar un estudio para descubrir si el tratamiento de la depresión o de la apatía en el deterioro cognitivo leve podría retrasar la aparición de la demencia”, señala el Dr. Geda.
“Ese retraso podría repercutir enormemente sobre la calidad de vida de un paciente en particular y de su familia, sin mencionar la amplia implicación que conllevaría para la salud pública el retrasar la carga social y económica de la demencia. Un estudio bioestadístico anterior realizado por nuestros colegas en el Johns Hopkins, de hecho, indicó que retrasar la demencia tan sólo un año puede disminuir la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer en casi 800 mil millones de casos menos para el año 2050”.
Otros miembros de los equipos de investigación de Mayo Clinic fueron la Dra. Rosebud Roberts, el Dr. David Knopman; Teresa Christianson, el Dr. V. Shane Pankratz, el Dr. Bradley Boeve, el Dr. Walter Rocca, el Dr. Robert Ivnik, el Dr. Eric Tangalos y el Dr. Ronald Petersen.
La vida actual, en la que hacemos una limpieza a veces excesiva y con hábitos alimenticios que tienen mucho que ver con que cada vez estemos menos en contacto con microbios, es perjudicial a mediano plazo. Por ejemplo, el exceso de limpieza provoca que se supriman de la piel la mayoría de bacterias que viven en la superficie y altera las condiciones de humedad, lo que favorece la aparición de infecciones, eccemas, descamaciones, grietas y problemas de todo tipo.
La composición de la flora bacteriana en los niños, sobre todo los primeros meses de vida, es una de las claves en el desarrollo del sistema inmunitario. Los niños con floras bacterianas más ricas y variadas sufren un menor desarrollo de enfermedades como alergias y dermatitis en los primeros años de vida. Hay que bañar a los niños sin usar jabones y shampús agresivos, ni antibacterianos.
Para mantener un sistema inmunológico balanceado, debe haber una activación de las defensas de forma continua. Tras la toma de antibióticos por cualquier infección, aparecen diarreas y hongos. Esto sucede porque estos hongos aprovechan que el antibiótico ha destruido no sólo las bacterias que producían la infección, sino también las que habitan el organismo, que se ocupan de mantenernos sanos. Es un buen ejemplo del equilibrio en el que vivimos y de que no hay que abusar de los antibióticos.
Los antibióticos pueden destruir las bacterias normales («saludables») que viven en el cuerpo, lo que puede producir síntomas como náuseas, diarrea y candidiasis vaginales.
El uso excesivo de antibióticos ha contribuido al aumento de infecciones bacterianas resistentes a los medicamentos. Tomar antibióticos también ofrece un riesgo de reacciones alérgicas, así que no se deben tomar cuando no existe ningún posible beneficio.
El té constituye la segunda bebida más consumida en el mundo, sólo detrás del agua. Según las creencias populares el té verde es de las plantas con más propiedades que nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud y calidad de vida.
En nuestro país hemos ido adoptando la cultura del té poco a poco y hemos ido aprendiendo sobre sus cualidades. Pero en oriente han aprovechado sus beneficios medicinales desde hace más de un milenio, especialmente el del té verde. Por ejemplo, en China se lleva utilizando desde hace casi 3 mil años para fines terapéuticos.
La diferencia entre el té verde y los otros tipos es que el té verde no es fermentado, su proceso de oxidación es mucho mas sano. Las hojas se recogen frescas y después de someterse a la torrefacción, se prensan, enrollan, trituran y se secan. Esto hace que el té conserve mejor sus propiedades.
Es originario del sudeste asiático y los principales países productores de té verde son China, Japón y Vietnam.
En la cultura oriental los usos terapéuticos del té se fueron transmitiendo de generación en generación. Los sabios del pueblo, que normalmente era la gente mayor, conocían los usos terapéuticos de las plantas y así curaban malestares y enfermedades de la gente. No fue sino hasta hace algunas décadas que en el occidente se empezaron a realizar estudios científicos para conocer las propiedades medicinales que tienen algunas plantas.
De las plantas que más llamaron la atención para ser estudiadas fueron las del té verde por todos los usos que se presumía; por ejemplo en oriente se tiene la creencia que ayuda a eliminar toxinas, alivia los dolores de cabeza y prolonga la juventud, entre otros.
El descubrimiento fue que el té verde contiene principalmente altos niveles de unas sustancias llamadas polifenoles, (que poseen propiedades antioxidantes, anticancerígenas e incluso antibióticas), vitaminas, sales minerales y enzimas.
Por esta composición química se puede decir que el té verde tiene varios efectos positivos en nuestra salud. A continuación enumeramos algunos de estos efectos:
Los polifenoles del té verde son potentes antioxidantes que previenen el envejecimiento precoz y la formación de celulitis.
Las bases xánticas, especialmente la cafeína, hacen que actúe como estimulante del sistema nervioso. Por eso se puede emplear para aliviar tanto la fatiga física como la fatiga mental. Existen estudios que demuestran que quienes toman té verde tres veces por día tienen un incremento de 4% en su gasto de energía diario y sin aumentar su ritmo cardíaco.
El té verde también presenta acción diurética y astringente (antidiarréica). Pero hay que tener cuidado porque en algunos casos puede provocar algunas molestias digestivas.
Como propiedad característica, en el té verde podemos encontrar una gran cantidad de fluoruro el cual puede ayudar a endurecer huesos y dientes, y por lo tanto, a reducir la caída de estos.
Pero las creencias populares dicen que el té verde no solo tiene beneficios al tomarlo, sino también al aplicarlo sobre la piel. Se cree que sus propiedades pueden ayudar a proteger contra los radicales libres y los daños por el sol.
De igual manera, se puede preparar una infusión y aplicarla también en forma de compresas sobre la frente, para aliviar el dolor de cabeza.
Por estos beneficios y otros más, el té verde se ha hecho muy popular en nuestra sociedad y cada vez aumenta su consumo. Pero como en todo, los excesos son malos y no se puede olvidar que contiene cafeína y puede producir insomnio o malestares digestivos.
Las investigaciones científicas sobre las propiedades medicinales de las plantas son cada vez mayores y sus resultados siempre son sorprendentes. Pero la tecnología no se queda atrás y se sigue desarrollando creando nuevas formas para lograr nuestro bienestar. La tendencia ese encontrar la combinación entre naturaleza y tecnología para tener lo mejor de los dos mundos.
Desde un aspecto psicológico, la compulsión significa presentar deseos irresistibles hacia algo, es decir, sucumbir a ciertos deseos casi de manera involuntaria, cayendo en excesos y con una fuerte incapacidad para medir las consecuencias. En el padecimiento que implica comprar compulsivamente, como en todos los actos que se realizan de esta manera, la persona tiene un sin número de explicaciones racionales que entorpecen la detección y, por ende, el poder intervenir en ello. Frente a esta actitud, existen justificaciones, inclusive, dadas por por diferentes compañías a través de sus campañas publicitarias en medios, como lo podemos ver en muchas de las frases publicitarias, tomando como ejemplo la famosa campaña que menciono al inicio, en donde la cantidad y la marca de lo que compro es aquello que me hace ser, “es lo que me define”, haciéndome sentir que pertenezco a un sector o grupo exclusivo.
El hecho de comprar compulsivamente ha sido más comúnmente denominado como “adicción a las compras”, “oniomanía” y en inglés ser “shopoholic”. Los síntomas más comunes de esta afección están relacionados a que la persona deja de hacer cosas importantes, por estar mucho tiempo en los centros comerciales, tiendas, bazares, etc. Es común que sienta una particular necesidad de salir de compras cuando algo vaya mal en su vida o cuando se presenta alguna situación adversa, con la seguridad o esperanza de que al salir de compras, de manera casi instantánea o “mágica”, todo estará mejor. Asimismo, la persona compra cosas que cree que necesita cuando en realidad no es así.
El comprador compulsivo, al obtener el articulo deseado, siente y expresa un exacerbado placer que se extingue rápidamente, buscando entonces otro artículo que le apacigüe nuevamente y de manera momentánea. Y por último, en la mayoría de las ocasiones, a la persona que compra de manera compulsiva le cuesta trabajo medir las consecuencias de sus gastos; es decir, tiende a gastar dinero que no tiene, viéndose envuelta en deudas crediticias o situaciones de “estrés post compra”, lo que implica que nunca le alcanza el dinero o ha gastado de más. Un comprador compulsivo consume en demasía en cualquier época del año, pero es muy común que en temporada de “ofertas”, los síntomas tengan otra justificación. Algunos compradores compulsivos pueden esconderse también en el pretexto de ser coleccionistas de tal o cual artículo.
Cuando se experimenta alguno de estos síntomas de manera aislada y cuando no entorpece nuestra vida, se considera algo normal. No obstante, hablamos de una situación de compulsión cuando la necesidad de comprar es incontrolable y se presenta un sentimiento de “satisfacción total” al adquirir el objeto versus la culpa por esta misma situación. Es compulsión cuando los síntomas antes mencionados se presentan de manera repetida o habitual, o bien cuando alguno de estos, al ser incontrolables, están entorpeciendo la vida de la persona.
A manera de analogía, el beber de manera compulsiva es algo socialmente aceptado e, inclusive, fomentado por los medios publicitarios y lo mismo ocurre con la persona que realiza compras de manera compulsa. Se relaciona, por ejemplo, “al que toma” con “el que es divertido” y el poder adquirir muchos artículos está bien visto también y pocas veces nos cuestionamos si en el fondo, al actuar así, la persona esconde un problema más serio. Con esto no es mi intención culpar a los medios, las campañas o la sociedad de consumo en el cual vivimos; sin embargo considero muy importante reconocer esto como un factor que nos puede confundir a la hora de querer identificar si tenemos o no un problema mas serio de lo que parece.
Aunque la compulsión a la hora de comprar afecta sobre todo a mujeres jóvenes, nadie está exento de tener este tipo de actitudes, mismas que sin excepción ocultan un sin número de situaciones de dolor o abandono inconcientes que no son percibidos por las personas que las padecen. Estas situaciones de conflicto desconocidas se manifiestan en actos repetitivos e incontrolables, que de manera invariable causan sufrimiento a las personas que lo padecen y en aquellas que las aman.
Cuando se presentan este tipo de actitudes, es importante aceptar que existe un problema que, seguramente, te está causando otros más como deudas, preocupaciones, estrés e, incluso, mentiras. Como consejo, trata de controlar tus gastos usando menos las tarjetas de crédito y más efectivo para que lleves un control de cuánto estás gastando. El aceptar que tenemos un problema de adicción o actitudes compulsivas, es el primer paso para dar inicio a la verdadera cura, es decir, profundizar en lo que yace debajo de esta actitud de comprar compulsivamente. No basta con “dejar de hacerlo”, es importante atacar el problema de raíz en conjunto con algún profesional de la salud, con la finalidad de que los síntomas disminuyan y puedas disfrutar de tu vida plenamente.
*Miembro de la SOCIEDAD PSICOANALÍTICA DE MÉXICO (SPM)
Ser mamá de adolescentes es una tarea que se puede complicar si no conoces cómo se siente tu hijo respecto a sí mismo y cómo vive sus días en su entorno social.
Puede haber casos en que los jóvenes son afectados por los mismos compañeros de clase, donde recibieron algún tipo de critica sobre su imagen y esto ocasiona que no se sientan cómodos con su cuerpo. Incluso puede suceder que ya no quieran asistir a la escuela por lo mucho que les puede afectar esta situación.
Este tipo de experiencias crean profundas “heridas” que afectan en gran escala la autoestima de niños y adolescentes.
Como padres tenemos un papel trascendental, y debemos fomentar una mente en crecimiento a través de aplaudir el esfuerzo. Recordando que la clave del éxito radica en poner énfasis en el esfuerzo y no aplaudiendo las habilidades innatas, pues esto sólo los lleva a un estancamiento mental. Realizar actividades con ellos ayuda a abrir la comunicación. Por ejemplo aquí te damos algunas ideas:
• Resalta algún aspecto de su físico. Podrías hablar de lo que él genera en ti cuando está a tu lado. Por ejemplo, puedes decirle: “Fíjate que cuando me abrazas me haces sentir tan querida, que me transportas a otro planeta”. En ese momento lo harás sentir importante y valioso porque le hiciste notar que es capaz de generar algo en ti.
• Procura tener unos 15 minutos al día haciendo alguna actividad que él elija, esto te ayudará a crear un vínculo. Puedes jugar cartas o preguntarle qué le gustaría hacer, esto favorecerá en su comunicación y permitirá que se pueda abrir a contarte más sobre sus inquietudes.
• Si te enseña un dibujo o su tarea, demuestra interés haciéndole preguntas como ¿Por qué decidió usar esos colores?, ¿Qué quiso representar?, es decir pon énfasis en su esfuerzo. Y no decirle ¡eres un súper pintor!, pues esto puede causar la pérdida de la confianza y motivación cuando el trabajo no representa un esfuerzo.
• Si aparece vestido de cierta manera es mejor seas especifico diciéndole: “Me doy cuenta que la manera de combinar ese color de blusa con esos jeans se te ven increíbles”, muy diferente a decirle: “¡Te vistes padrísimo!”, ya que en la primera expresión estás resaltando su capacidad de combinarse y su ingenio, y en la segunda no resaltas ninguna habilidad ni provocas su creatividad.
Así, hay infinidad de oportunidades en las que puedes recordarle lo valioso que es y sobre todo construir un vínculo emocional que te permita conocer y acercarte a su mundo. Aunque parezcan cosas muy sencillas, tienen un impacto muy positivo en su seguridad y percepción de sí mismos. Es muy importante considerar la comunicación verbal como la no verbal.
Recordemos que en la manera en la que nosotros no expresemos críticas sobre el físico de las demás personas, ellos recibirán menos impacto sobre esta forma de autoevaluarse. Esto no es tarea fácil cuando solemos describir a las personas empezando a resaltar su físico y sus defectos, sin darnos cuenta.
La relación que existe entre los padres de familia con sus hijos de los 8 a los 13 años de edad, es un factor determinante en cómo va vivir el niño su adolescencia.
Información proporcionada por Fundación Dove® para la Autoestima.
Con seguridad existen muchas personas que piensan que tener bichos en el aparato digestivo es cosa del pasado o que es un padecimiento característico de ciertos grupos de la sociedad. ¡Gran error!, ya que hoy en día la parasitosis intestinal constituye un serio problema de salud pública a nivel mundial y nuestro país no es la excepción.
De acuerdo con los especialistas en el tema, los parásitos intestinales pueden afectar a cualquier persona, es decir, éstos no respetan edad, sexo ni condición social.
En la República Mexicana este padecimiento es una de las principales causas de consulta, ya que datos emitidos por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubican a este padecimiento dentro de las cinco primeras causas de consulta en las Unidades Médico Familiares (UMF), en donde en un solo día se atienden hasta 200 pacientes, de los cuales el 80% pueden presentar síntomas de parasitosis.
En México, con 27 mil 954 fallecimientos en 2009, la Enfermedad Vascular Cerebral (EVC) es la tercera causa de mortalidad en el país, sólo después de la diabetes mellitus y las enfermedades isquémicas del corazón, y la primera de discapacidad sobre todo en edad productiva, ocasionando que el paciente quede dependiente de alguien para cubrir sus necesidades básicas.
Sin embargo, la mayoría de los casos se podrían evitar al ser consecuencia de ateroesclerosis, originada por presión arterial y colesterol alto, diabetes, tabaquismo, falta de ejercicio y dislipidemia, aseguró Juan Manuel Callejas, médico adscrito a Consulta externa del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”, de la Secretaría de Salud.
Sólo en el INNN, de entre los 240 y 360 pacientes con infarto cerebral que se atienden cada año, hasta 80% se pudo prevenir con sólo tener un buen control del padecimiento que lo originó, es decir de la hipertensión arterial, hipercolesterolemia, ateroesclerosis o diabetes.
En el servicio de urgencias de este centro hospitalario, el infarto cerebral es la primera causa de atención y el tercero en consulta externa.
En entrevista, el especialista en EVC del INNN explicó que una persona puede detectar un infarto cerebral si tiene alteración repentina en alguna o varias de sus funciones, como la fuerza, sensibilidad, movilidad en la mitad del cuerpo, problemas para emitir lenguaje, de vista o mareos.
Otros signos de alarma son la aparición repentina de entumecimiento, debilidad o parálisis de la cara, el brazo o la pierna, en uno o ambos lados del cuerpo, visión borrosa o reducción de la visión en uno o ambos ojos, pérdida del equilibrio o caídas sin explicaciones, dolor de cabeza de gran intensidad y sin causa conocida.
La posibilidad de infarto no sólo se reduce con controlar la presión arterial, diabetes o colesterol; también se recurre al tratamiento quirúrgico para destapar las arterias cuando tienen tapones de colesterol.
Asimismo, cuando ocurre en infarto cerebral, se utiliza la trombolisis, es decir, destapar las arterias en las primeras horas del infarto para disminuir o evitar consecuencias permanentes o incluso la muerte.
“El problema es que el paciente llega 10 horas o días después, lo que hace que se pierda la oportunidad, aumentando el riesgo de que quede discapacitado y fallezca”, comentó el especialista, por ello en un evento vascular cerebral cada minuto cuenta y cuanto más tiempo dure la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, mayor es el daño.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”, puede ocurrir cuando una arteria se obstruye produciendo interrupción o pérdida repentina del flujo sanguíneo cerebral o bien, ser el resultado de la ruptura de un vaso, dando lugar a un derrame.
Los tres tipos principales de EVC son: trombótico, embólico y hemorrágico. El primero se presenta cuando el flujo de sangre de una arteria cerebral se bloquea debido a un coágulo. La ateroesclerosis, que es la acumulación de depósitos grasos en las paredes de las arterias, causa un estrechamiento de los vasos sanguíneos y con frecuencia es responsable de la formación de dichos coágulos.
En el embólico el coágulo se origina en alguna parte alejada del cerebro, por ejemplo en el corazón. Una porción del coágulo (un émbolo) se desprende y es arrastrado por la corriente sanguínea al cerebro, el coágulo llega a un punto que no puede continuar y tapa el vaso sanguíneo, cortando el abastecimiento de sangre. Este bloque súbito se llama embolia.
El hemorrágico es igual a un derrame cerebral y es causado por la ruptura y sangrado de un vaso sanguíneo en el cerebro.
La EVC se puede prevenir con sólo modificar el estilo de vida, evitar o limitar alimentos ricos en colesterol, no fumar, ni beber alcohol en exceso, hacer ejercicio regularmente, mantener el peso dentro de los límites recomendados y tratar de resolver las situaciones crónicas de estrés.
Las alteraciones en la motilidad gastrointestinal son un factor que se encuentra presente en la enfermedad por reflujo gastroesofágico, gastritis y dispepsia, enfermedades que se presentan comúnmente en nuestra población. Debido a ello, las nuevas investigaciones han hecho posible comprender la evolución que presenta cada uno de estos padecimientos, y de esta forma contar con tratamientos cada vez más específicos, tal es el caso de los procinéticos, como la Itoprida, fármaco que llega al mercado mexicano para apoyar a los pacientes en su tratamiento contra problemas de motilidad gastrointestinal, con un perfil de seguridad superior a los disponibles actualmente.
El aparato digestivo cumple numerosas funciones, pero su misión última es la incorporación de agua, electrólitos y nutrientes al organismo. El agua y los electrólitos se absorben fácilmente, pero la mayoría de los nutrientes necesitan ser previamente procesados para que puedan ser absorbidos; este proceso requiere la acción de determinadas secreciones del tubo digestivo y de los movimientos que posibilitan su mezcla, triturado y el transporte mediante patrones de contracción y relajación de los músculos de la pared del tubo digestivo.
La anticoncepción es un tema que debería interesarnos a hombres y mujeres por igual. Vivianne Hiriart, psicóloga y especialista en sexualidad, en su nuevo libro “Anticonceptivos: Lo que hay que saber”, busca proporcionar información acerca de los métodos anticonceptivos existentes en el mercado, y de los que aún se encuentran en investigación.
Podrías pensar que las enfermedades del corazón están relacionadas únicamente a actividades físicas –falta de ejercicio-, a una dieta pobre, fumar y exceso de alcohol, aunque éstos hábitos sí incrementan el riesgo de hipertensión, infartos cerebrales y cardíacos, tus pensamientos, actitudes y emociones están igualmente relacionadas. No únicamente pueden acelerar el proceso de un infarto, también pueden obstaculizar tu recuperación con pensamientos o actitudes negativas. Aún cuando las enfermedades del corazón requieren monitoreo constante, existen cosas que podemos hacer para reducir el riesgo de problemas cardiovasculares y vivir una vida plena y activa aún después de sufrir un infarto: Platica con tu médico, no hay dos personas iguales, el tratamiento debe ser personalizado.
Trata de lidiar con un problema a la vez, por ejemplo bajar de peso y hacer ejercicio, empieza con uno.
No ignores síntomas de depresión; tristeza, falta de interés, falta de energía, desórdenes de alimentación y sueño, si persisten por más de 2 semanas continuas, platícalo con tu cardiólogo.
Identifica la fuente de estrés en tu vida, trata de reducirlo o manejarlo, esto no sólo ayuda a reducir el riesgo de un infarto, también ayuda a agilizar la recuperación de uno, esto aunado a un programa de ejercicio y cambios en tu estilo de vida.
Tener una enfermedad del corazón, muchas veces presenta retos muy difíciles, un psicólogo puede ayudar a organizar un programa de metas y estrategias para alcanzarlas.
Haz una lista de apoyo, familiares, amigos o compañeros de trabajo, una red social es crucial en la recuperación de un infarto.
Fuente: Asociación Americana de Psicología Sara Weiss, Ph.D, y Nancy Molitor, Ph.D.
La frustración es una respuesta emocional común a la oposición; es decir, surge cuando se le priva a uno de lo que esperaba.
Hoy en día existen diversas teorías que hablan sobre cómo educar a los hijos, unas más flexibles que otras, lo que provoca que los padres tiendan a confundirse entre tanta y tan variada información. En algunas ocasiones podemos ver a padres muy autoritarios y otras a padres demasiado flexibles que evitan que, por ningún motivo, su hijo pudiera sentirse frustrado. Esto es debido a la creencia de que con el paso del tiempo su hijo se convertirá en un niño débil, sumiso e inseguro; de esta manera, se convierten en padres muy permisibles, temerosos de poner límites y contradecir las peticiones de sus hijos. La palabra frustración es temida y, en algunas ocasiones, hasta satanizada.
Al nacer, el niño entra en contacto con diversos estímulos que no conoce, algunos de ellos placenteros y otros no tanto como el hambre y el frío. Posteriormente, empieza a darse cuenta de que cuando comienza a sentir alguno de estos estímulos adversos, desaparecen en poco segundos como por arte de magia. En esta etapa el niño no reconoce a su madre como la persona que satisface sus necesidades; por lo que se crea una idea de omnipotencia en el niño donde solamente él es capaz de eliminar estos estímulos adversos. Semanas después la madre no acude inmediatamente al llamado de su hijo, tarda unos pocos minutos en preparar el biberón o en desplazarse hasta donde él esta; es así que el niño comienza a sentir una pequeña frustración; debido a que no es satisfecha su necesidad de manera inmediata. Esto, contrario a que pudiera parecer perjudicial, ayuda al niño a entrar en contacto con la realidad, le da oportunidad de imaginar cómo es el proceso anterior a la satisfacción de su necesidad y busca alternativas para tolerar su frustración y tranquilizarse, como meterse el dedo a la boca hasta que sea resuelta su demanda.
Es importante señalar que el tiempo que tardará la madre en acudir al llamado de su hijo será de pocos minutos y una manera de disminuir la angustia del niño es que la madre le vaya diciendo a éste lo que esta haciendo antes de satisfacer su necesidad; por ejemplo, diciéndole cómo prepara el biberón o el pañal para cambiarlo, hablarle y mencionarle que ya está por atenderlo, etc.
Conforme el niño va creciendo, hace frente a diversos retos, de acuerdo a las diferentes etapas de su desarrollo, mismas que, en algunas ocasiones, pueden resultar muy frustrantes, debido a sus pocas habilidades o destrezas. Una etapa característica es la que abarca de 1 a los 3 años de edad, llamada la edad de transición. Se trata de una etapa de cambios donde es muy común que el niño se sienta frustrado al buscar su independencia y ver que, sin embargo, necesita la seguridad de sus padres. Un ejemplo de ello es cuando empieza a caminar; se aleja y, de pronto, necesita regresar para tener la seguridad de que su mamá sigue ahí. Otro motivo de frustración es cuando el niño empieza a emitir algunas palabras y las demás personas no pueden entenderlo, lo que genera berrinches. En estos casos es importante prestarles toda la atención para tratar de entenderlos, demostrando que es importante para nosotros lo que quiere decirnos.
Muchas veces los padres se angustian al pensar que su hijo se pude frustrar ante la incapacidad de poder realizar alguna actividad, y acuden de inmediato a resolverla sin darle la oportunidad de que sea él mismo quién experimente, investigue y piense en la solución. Al no permitirle al niño experimentarlo con su propios medios, se le da el mensaje equivocado, haciéndole sentir incompetente y que no es suficientemente bueno para realizar cualquier tarea.
Es importante que sepa que sus padres están ahí para ayudarlo en el momento en que él los necesite pero que no sean ellos quienes le resuelvan cualquier dificultad que pudiera tener.
En todas las edades se atraviesan momentos de frustración; sin embargo, de lo que se trata es de enseñarles a nuestros hijos cómo tolerarla y buscar alternativas para resolver los conflictos. Esto será más fácil lograrlo si los padres:
Son amorosos con su hijo: Los hijos de padres afectivos, a la larga, son más independientes y seguros que los hijos de padres que no prestan atención a sus necesidades de afecto. Le transmiten confianza a su hijo respecto a que él puede realizar las cosas, permitiéndole que se esfuerce por lograrlo y permaneciendo atentos por si necesita su ayuda.
Reconocen los sentimientos de su hijo. Es muy común que los padres, ante alguna actitud de su hijo, se puedan sentir angustiados y nieguen los sentimientos de éste con frases como: “No estás enojado”, “No pasó nada” “no debes de estar triste”, creando en su hijo un sentimiento de frustración y confusión, al no saber reconocer lo que está sintiendo en ese momento. Frente a ello, es importante reconocer lo que esta pasando y tratar de verbalizar lo que el niño está sintiendo, como, por ejemplo, decirle “Yo sé que te sientes frustrado y enojado por tal motivo… pero ¿qué te parece si hacemos tal cosa? Y lo principal es ayudarle a darse cuenta de que en casa tiene la libertad de expresar sus sentimientos.
Comprende los intereses y tiempos de los hijos. Si su hijo no quiere realizar un juego o ver un cuento de la manera en que los padres quieren, es importante darle la opción de que les muestre cómo quiere realizarlo, tal vez encuentren otras maneras de entretenimiento. Si el niño quisiera realizar una actividad como pintar en las paredes, podemos ofrecerle otra alternativa como pintar en una cartulina grande o con un gis en el suelo; de esta manera, no frustramos su iniciativa y creatividad. Asimismo, cuando el niño está jugando y el adulto interrumpe abruptamente su juego para que realice otra actividad, es importante observar, respetar y dar tiempo. Si vemos que el niño está muy interesado en una actividad sería bueno concederle el tiempo necesario, decirle que le permitirán estar tanto tiempo más jugando y después tendrá que hacer otra cosa. Así, poco a poco, va a saber que le avisamos de ello y aprenderá a hacer los ajustes para anticipar y colaborar.
Y, sobre todo: Estar siempre dispuestos a escuchar y tratar de entender lo que los hijos quieren decirles a sus padres.
*Miembro de la SOCIEDAD PSICOANALÍTICA DE MÉXICO (SPM)