Tiempo de lectura aprox: 58 segundos

Hacía ya algún tiempito, que Alfonso y yo ya no éramos los mismos de siempre, nos faltaba tiempo para convivir como pareja, constantemente estábamos en compañía de algún amigo o familiar, no platicábamos como antes e, incluso, ni siquiera teníamos los mismos detalles entre nosotros. De a poco fui cayendo en la cuenta de cómo los seres humanos nos dejamos atrapar por esa gran telaraña llamada “VIDA COTIDIANA” y no alcanzamos a acomodar las cosas en su preciso lugar ni a distinguirlas en su justa dimensión.












