Reemplazo Renal: Trasplante y Diálisis

Los pacientes afectados por la enfermedad Renal Crónica Terminal (ERCT) tienen la posibilidad de ser tratados por dos terapias de reemplazo: trasplante y diálisis. Pero antes de exponer los argumentos a favor o en contra de estas dos alternativas, es de suma importancia recordar que no todos los pacientes con ERCT son candidatos al trasplante.

Reeplazo renalPara entender a profundidad las dos opciones de tratamiento, se ha llevado a cabo una búsqueda sistemática de la literatura médica con el propósito de comparar las alternativas en términos de calidad de vida, incidencia de complicaciones asociadas directamente al tratamiento y sobrevida de los pacientes.

Los pacientes con Enfermedad Renal Crónica Terminal están sujetos a limitaciones externas en sus actividades diurnas, dependiendo de la terapia de reemplazo renal utilizada, adicionalmente requieren de ayuda para realizar tareas físicas. Asimismo, es importante señalar que este padecimiento tiene un severo impacto en la interacción social y la situación emocional y psicológica del paciente.

La hemodiálisis requiere que el paciente asista con un acompañante a sesiones en el hospital o unidad médica especializada durante 3-4 horas (incluyendo recepción y terminación) de 1 a 3 veces por semana, dependiendo de la severidad de la disfunción renal. Este compromiso exige que el paciente y el acompañante adapten sus rutinas a los horarios establecidos por el hospital, por lo que las visitas hospitalarias determinan el ritmo de vida del paciente.

Además de desarrollar su vida en función de las visitas hospitalarias, las personas tratadas con hemodiálisis reportan un deterioro en la función física, rol físico, dolor corporal, vitalidad, funcionamiento social, rol emocional (depresión) y salud mental.

Por el contrario, el trasplante renal provee beneficios en términos de calidad de vida en comparación con el tratamiento mediante hemodiálisis. Los pacientes con injerto renal tienen más libertad en sus movimientos cotidianos, además de requerir un menor seguimiento médico. De acuerdo con The Seattle Children’s Hospital, el seguimiento después del primer año de trasplante es de una visita al mes.

COMPLICACIONES ASOCIADAS

La calidad de los tratamientos, el seguimiento y la presencia o ausencia de factores de riesgo son importantes factores en la sobrevida del paciente con ERC, independientemente de la terapia de reemplazo utilizada. Sin embargo, la evidencia clínica demuestra que, en comparación con el trasplante, los pacientes en hemodiálisis están expuestos a un número importante de riesgos que ponen en peligro la vida del paciente y su capacidad de responder al tratamiento.

Las personas en tratamiento de diálisis tienen un alto riesgo de contraer infecciones asociadas con la atención médica, debido a que el proceso de hemodiálisis requiere el uso frecuente y cirugías donde pueden contraer una infección. En Estados Unidos se estima que, desde 1993, la tasa de hospitalización de pacientes con hemodiálisis aumentó en un 47% por infección del torrente sanguíneo y 87% por infecciones del acceso vascular.

En 2012, se reportó la existencia del programa de trasplante renal en el Hospital Regional de Veracruz durante el periodo 2006-2012. De 35 trasplantes realizados, 10.1% presentaron complicaciones de la herida quirúrgica, 5% urológicas (fuga urinaria y reflujo vesicoureteral), 1.2% trombosis arterial, 1.2% linfocele, y 1.2% requirieron de cirugía gastrointestinal de urgencia.

SUPERVIVENCIA

De manera general, la prognosis para pacientes con ERCT no es favorable. Sin embargo, hay que considerar que diversos factores influye sobre la calidad de respuesta al paciente como la edad avanzada, la presencia de diabetes, la terapia de reemplazo renal y, en el caso de trasplante, la duración de diálisis pre-trasplante.

En los Estados Unidos se estima que la supervivencia de los pacientes en diálisis y trasplante es de 50% y 82%, respectivamente, a 3 años de iniciada la terapia correspondiente. Sin embargo, se debe mencionar que diversos factores afectan estos resultados; en específico, se observa un sesgo implícito a favor del trasplante, dado que el paciente en lista de espera tiene que cumplir con requisitos médicos para ser candidato al mismo.

Referencias

  • Política Nacional de Fomento a la Salud Renal, Postura y propuesta de asociación ALE, I.A.P. Dr. Santiago Lastiri Quirós y Lic. Carlos. A Castro Sánchez.
Imagen cortesía de depositphotos


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