Las lesiones del VPH

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El VPH provoca tres tipos de lesiones

Aunque el contagio del virus de papiloma humano (VPH) en la mujer es más frecuente cuando tiene mayor actividad sexual, antes de los 25 años; en realidad el riesgo de adquirir cáncer cervicouterino por esta causa, sólo es posible determinarlo después de cumplidos los 30 años.

Es muy importante tomar en cuenta que aunque estadísticamente en México, el 43% de los hombres están contagiados de VPH y el 17% de las mujeres, en ellas puede ser mortal porque tiene posibilidad de derivar en un cáncer cervicouterino, mientras que en el hombre sólo queda como una infección de transmisión sexual, a pesar de que es él quien contagia a la mujer.

En la mujer al VPH se le determina en dos grandes categorías: en VPH de bajo riesgo, que ocupa el 85% de los casos de contagio, y al 15% restante conocido como VPH de alto riesgo, al cual se le considera así porque es un virus oncogénico o canceroso.

En esa misma proporción, en 85% de las mujeres que se infecten de VPH su sistema inmunológico cuenta con la capacidad de eliminar en el lapso de 12 meses la presencia de un VPH de bajo riesgo, por lo tanto al 15% restante que no logre suprimir al virus, clínicamente se entenderá que no sólo se trata de un VPH de alto riesgo, sino de un virus persistente.

Durante una conferencia del Dr. Aurelio Cruz Valdez, especialista en infectología y subdirector académico del Centro de Investigación en Salud Poblacional, dejó en claro que si bien a una mujer con VPH persistente no se le pude curar, las lesiones que ocasiona este tipo de virus sí son curables.

De hecho, el VPH provoca tres tipos de lesiones, las conocidas con la citología NIC-1 y NIC-2, las cuales respectivamente son capaces de provocar infecciones cutáneas (los conocidos popularmente como mezquinos) y las sexuales, ocasionadas por el VPH de bajo riesgo.

El tercer tipo de lesión, que es el más importante y la provoca el VPH de alto riesgo o persistente, carga una citología NIC-3, en el cual el virus cuenta con la capacidad de ingresar al DNA de la célula y empezar a replicarse rápidamente hasta crear una lesión recurrente en el cuello del útero de la mujer. Esta lesión que pudo ser provocada por un contagio de VPH antes de los 25 años de edad, persiste después de los 30 años y va a progresar como lo que se conoce como una neoplasia cancerígena.

“Como el virus aquí ingresa en el DNA de la célula, eso impide que el virus muera y que en cambio empiece a reproducirse rápidamente como una célula maligna tras otra, hasta ir conformando un tumor”, indica el Dr. Cruz, quien también es maestro en Ciencias con especialidad en epidemiología y doctorado en Salud Pública.

Si bien la vacuna contra el VPH previene el contagio del virus, las pruebas de Papanicolau (pap), y la conocida como captura de híbridos son importantes porque reconocen las lesiones provocadas por el VPH.

Si en una prueba de pap realizada antes de los 30 años de edad se detecta una lesión, es muy importante que después de ese momento se le dé seguimiento con una prueba de captura de híbridos.

El plan preventivo de la Secretaría de Salud comprende vacunar a niñas de entre 9 y 12 años contra el VPH, pero también realizar pruebas de pap y de captura de híbridos en las edades apuntadas.

“La importancia de la prueba de captura de híbridos reside en su efectividad para darle seguimiento a una lesión captada en el pap, puesto que si se trata de una lesión persistente, esta será identificada por la captura de híbridos, cuando sabemos que su peligrosidad es de 90% para provocar un cáncer cervicouterino cuando subsiste después de los 30 años de edad”.

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