¿Sirve aventar una piedra cuando nos arrojan una bomba nuclear?

Una de las mayores fortalezas que podemos desarrollar a lo largo de nuestra vida, es la del instinto de conservación. Metafóricamente no se trata de entrenar para vencer al más fuerte como en las películas de acción, se trata precisamente de no colocarnos en una posición en la que nuestras experiencias nos han demostrado que somos más vulnerables y pueden hacernos más daño. Como los buenos luchadores hay que retirarnos a tiempo y con la frente en alto, para no llegar a desprestigiarnos perdiendo el respeto hacia nosotros y como consecuencia el de los demás.

 En muchas ocasiones hemos escuchado que hay que luchar por nuestros sueños, esforzarse y estoy de acuerdo pero ¿luchar? La lucha implica a un adversario y a no ser que se trate de ti mismo no lo entiendo, pero ¿porque contra ti? mejor alíate contigo ¿no crees?

A lo largo de la vida vamos conociendo cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, si bien es cierto que una actitud positiva es sin duda esforzarnos para superar nuestras debilidades, desde mi punto de vista ¿tendremos que sentir el peso de superar todas, sino no vamos a estar bien? Yo creo que continuamente vamos descubriendo más debilidades porque vamos conociendo cosas nuevas ¿qué desgastante sería mantenernos en una lucha constante?

Ahora bien la realidad es que uno de los conceptos que escuchamos cuando somos pequeños es que “no vamos a estar bien hasta que enfrentemos todas, nuestras debilidades. La pregunta sería ¿Todo es importante para superar? ¿Tendremos que darle el carácter de urgente a todo? ¿O solamente a lo trascendental? Esto lo menciono porque he visto padres que obligan a hacer cosas a sus hijos a pesar de que estén aterrados y en muchas ocasiones no son cosas importantes y lo peor es que crecen con la idea de que a pesar de la adversidad “tienen que enfrentar situaciones agobiantes”.

Desde mi punto de vista los padres también deberíamos enseñarles a nuestros hijos, que hay cosas que no valen la pena para superar y que no por ese motivo van a ser infelices.

De repente he escuchado frases como: “Intente aventarme de un paracaídas y no pude me dio miedo, no voy a estar bien hasta que lo haga “, estas expresiones tiene mucho que ver con lo que nos enseñan y con el tiempo se traducen en: “Tengo que vencer a esta persona me cueste lo que me cueste, no importa que sea más fuerte y poderosa, aunque me noquee, ya le ganare”. De inicio ¿Vale la pena para tu calidad de vida aventarte de un paracaídas? Y por otro lado ¿Vale la pena desgastarte y vencer a alguien que te hace daño? ¿El retirarte a tiempo te hace cobarde o una persona que se protege?

Creo con honestidad que debemos enseñar a nuestros hijos que la vida es funcional, que hay cosas que vamos a vencer y otras que no, que esto no implica lucha, que el valor no tiene que ver con enfrentar todo, solo hay que superarse continuamente a sí mismos, que tienen que esforzarse por superar las debilidades que tengan sentido en sus vidas únicamente, lo demás no importa.

Aunque no lo creas la mayoría de las personas hemos estado en una posición de desventaja, incluso aquellas que consideras más fuertes, solo que seleccionan que van a enfrentar para vencer ¿Cómo piensas que han obtenido esa fuerza? Recuerda la persona más importante a la que tienes que cuidar es a ti misma. Agudiza tus sentidos, escúchate, ponte toda la atención que mereces y cuando tu voz interna te diga que debes retirarte o no involucrarte en alguna situación “no lo hagas”, mucho menos si antepones un interés económico o tú necesidad de estar acompañado, porque al final de todas formas vas a salir noqueado, “protégete el defensor más grande y poderoso que tienes eres tú mismo“.

Imagen cortesía de HASLOO


Claudia Cruz

Escrito por

La mujer que escribe desde el corazòn

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