Introspección y reflexión

La mayoría de las personas en algún punto de nuestra vida cuando nuestras circunstancias son adversas nos sometemos a una introspección, es como si recibiéramos el resultado de un examen general de conocimientos y obtuviéramos un calificación de reprobado en todas las asignaturas de las que a estas alturas por lo menos “deberíamos” saber lo básico, como si hubiéramos pasado por la escuela de la vida sin estudiar, ni aprender nada, no podemos en ese momento ver en nuestro camino aciertos, solo vemos la calificación de nuestra evaluación y nos duele. Es inevitable hacernos la pregunta ¿Qué he hecho con mi vida? 

Pensamiento profundo
Introspección y reflexión

Quisiéramos responsabilizar de nuestra desdicha a los demás, pero ya no podemos engañarnos de esa manera, generalmente nos tocamos la cabeza con las dos manos con profunda tristeza bajando la mirada, recorremos nuestros pasos y reconocemos que nos faltó coraje y decisión, por fin nos damos cuenta que repetimos la fórmula que no funcionó durante la mayor parte de nuestra vida por miedo, lloramos como niños, nos atormentamos por no reaccionar con la madurez de un adulto en momentos cruciales en los que hubiéramos cambiado nuestro rumbo para bien, nos llenamos de culpa e impotencia.

¿Esto sirve de algo? ¿Esta tortura funcionará como un borrador y anulará nuestra historia, cambiándola por otra? 

La realidad es que cada decisión ha sido tomada de acuerdo a nuestro nivel de conciencia pensando que hacemos lo correcto, algunas veces fallando y otras acertando, pero sin duda la suma de nuestros momentos es el resultado de lo que somos y la persona que tenemos frente al espejo es lo único que realmente tenemos ”Nuestro ser”. 

La pregunta en este punto es: 

¿Qué voy a hacer conmigo, si soy lo único que tengo? ¿Me rechazo o me rescato? 

De nuestra respuesta depende renacer como el ave fénix de nuestras cenizas apoderándonos con los recursos que hemos generado en nuestra vida y con las fuerzas que nos quedan, o hundirnos en el abismo sabiendo que nadie nos va a salvar, porque solo nosotros podemos hacerlo.

Lo que decidas vivir a partir hoy depende de ti, pero sobre todo y lo más importante: “Como vas a vivir lo que te resta de vida” ¿Qué vas a elegir? 

Claudia Cruz “La Mujer Que Escribe Desde El Corazón“. 

 “Gracias realidad”.

Cuando escribí esta reflexión me di cuenta que independientemente de las circunstancias que vivamos, solo hay dos maneras de cambiar nuestro rumbo:

  1. Podemos con conciencia aprender las lecciones que nos da la vida y hacer que nuestras experiencias valgan la pena corrigiendo lo que tengamos que corregir y fortaleciéndonos con nuestros aciertos
  2. Ó bien llega un momento en el que por no tomar decisiones a tiempo y rectificar las consecuencias nos rebasan y la vida nos pone en un nuevo rumbo queramos o no, en otras palabras la vida nos demuestra que mientras estamos pensando que podemos seguir posponiéndolo todo, de pronto estamos colocados frente a una batalla desarmados y buscando desesperadamente con que defendernos, curiosamente es cuando nos percatamos de las armas que hemos generado y de las que nunca nos habíamos percatado, es cuando nos damos cuenta que somos más fuertes de lo que creíamos. 

¿Será necesario legar a este punto para reaccionar? Uf que pregunta tan dura, pero solo se me ocurre una respuesta: Si. 

Con mi experiencia humildemente he llegado a algunas conclusiones, después de grandes y dolorosas lecciones:

  1. Cuándo estoy más convencido(a) que todos los astros se van a alinear, para hacer lo que me da la gana, la vida me demuestra que estoy en un error, que no estoy solo(a) en este mundo, y que ni las personas van a actuar de acuerdo a mis deseos e intereses, ni las cosas me van a caer del cielo y por arte de magia se van a derribar todos los obstáculos, para hacer mi santa voluntad. En esos momentos es cuando me doy cuenta después de un golpe de la realidad, que la vida está llena de misterios y de sorpresas inesperadas, aunque a veces por nuestra soberbia creamos que tenemos las estrategias perfectas, en otras palabras: “Somos los sábelo todo“. Si no fuera por estos golpes de realidad, seguramente seríamos más vanidoso, altaneros e insoportables.
  2. En la vida un requisito indispensable para tomar decisiones es sentirnos libres, de no ser así nos ponemos en guardia a la defensiva y cuando esto ocurre es muy probable que  caigamos en excesos, en otras palabras nos sobreprotegernos escudándonos sin darnos cuenta con el miedo y la inseguridad, por lo que tarde o temprano un simple viento termina derrumbándonos.

    ¿Protegernos es importante? Por supuesto que es importante, incluso necesario y parte de nuestro amor propio tomar las debidas precauciones, para protegernos y cuidarnos en todos los aspectos de nuestra vida.

    Pero como en todo, cuando nos excedemos en estas precauciones ¿No te parece que nos colocamos en un punto más vulnerable y nos llenamos de miedo, y de inseguridad?

    Sin duda con el exceso de precauciones le quitamos un ingrediente fundamental a nuestra vida: “La espontaneidad”.

    Creo humildemente que la espontaneidad, es de donde derivan las emociones y expresiones más auténticas de los seres humanos.

    Después de todo ¿No te parece maravilloso que la vida no se pueda planear, ni calcular en su totalidad?

    Si nos excedemos en tomar precauciones por cada paso que damos, es probable que al final no tengamos espacio, para disfrutar del camino.
  3. El sentir incomodidad en nuestra vida es un aviso de nuestro cuerpo, mente y espíritu de que tenemos que cambiar nuestro rumbo.

    Hoy  estoy consciente que tenía que pasar por un momento crítico de gran incomodidad, para cambiarme de posición en la vida.

    Muchas veces sentí que esté momento era insoportable, pero hoy agradezco que comprendí, que es más insoportable condenarme a sufrir de incomodidad de por vida.

    Hoy sé que esté nuevo inicio no es desde un punto ciego, porque conozco más lo que no debo hacer, y que camino ya no quiero volver a recorrer.

Indudablemente siempre encontraremos ramificaciones en nuestro interior de aprendizaje y reflexión, en ese sentido somos afortunados, porque la vida nos seguirá sorprendiendo, tanto es así que cuando creemos que ya somos expertos en algo, surge una variante que nos demuestra que nuestro conocimiento se quedó corto y que tenemos que reconocer humildemente que somos aprendices, más que maestros, y eso es maravilloso ¿No lo crees?

Claudia Cruz “La Mujer Que Escribe Desde El Corazón”.

Imagen cortesía de lightsource


Claudia Cruz

Escrito por

La mujer que escribe desde el corazòn

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