De antibióticos y resistencias

La industria no está invirtiendo en la realización de nuevos antibióticos, son pocos los que se están generando en el mercado.
[/media-credit] La industria no está invirtiendo en la realización de nuevos antibióticos, son pocos los que se están generando en el mercado.
Prácticamente no ha habido creación de antibióticos en los últimos 10 años: “…la industria no está invirtiendo en la realización de nuevos antibióticos, son pocos los que se están generando en el mercado. Los que quizá se han desarrollado más son el grupo de cefalosporinas, el grupo de quinolonas y algunos nuevos”, nos explica el Dr. Francisco Galán, Investigador Principal del Centro de Investigación Farmacológica y Biotecnológica Médica Sur.

La situación va más allá, pues frente a la gran capacidad de las bacterias de mutar y generar resistencia a los medicamentos, una investigadora argentina asegura: “…la sensación de haber perdido la batalla o de que las ganancias a futuro no son tan importantes, han disminuido el interés de los laboratorios farmacéuticos por buscar nuevos compuestos”[1]*.

Y si ése es el panorama ¿hay algo que podamos hacer o estaremos a merced de microorganismos como Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae o los Staphylococcus, todas ellas, aunque bacterias de distinto tipo, tienen en común que desarrollan una gran resistencia a los antibióticos.

El regreso de los oldies

Para el Dr. Galán, pediatra infectólogo, hay varios elementos que nos permiten ser optimistas:

Los relativamente “nuevos” antibióticos cubren precisamente a estas bacterias que tienen mucho más mecanismos de resistencia. Un ejemplo conocido es el medicamento Cedax, una cefalosporina de tercera generación de muy amplio espectro. Se cuenta también con otro grupo de antibióticos, las quinolonas, que se utilizan para el manejo de las infecciones respiratorias; e incluso cefalosporinas de 4ª generación, entre otros más.

Pero no sólo lo nuevo funciona: “…se han realizado algunos estudios y se ha visto que medicamentos ya viejitos, que ya no están en el mercado, ahora resulta que las bacterias son sensibles a estos antibióticos…”, comenta el Dr. Galán. De cualquier forma hay varias cosas que podemos hacer para favorecer una mayor efectividad de estas sustancias.

Primero, sólo tomar antibiótico cuando sea estrictamente necesario. Recordemos que estos agentes antimicrobianos actúan exclusivamente contra las bacterias. Pocas veces tomamos en cuenta que en el caso de las infecciones respiratorias entre 75 y 80% de ellas son producidas por virus.

Y cómo saber ante qué tipo de infección estamos. Si tomamos medicamentos para controlar los síntomas de algún cuadro respiratorio, a las 48 horas debe haber una mejoría. Si los síntomas persisten, indica el Infectólogo, se podría estar ante una infección bacteriana: “Ahí es el momento de indicar un antibiótico, no antes”.

Para concluir el Dr. Galán nos da un último consejo: “no utilicen indiscriminadamente los antibioticos… si los van a utilizar por favor háganlo conforme los prescribió el médico, en la dosis adecuada, durante los intervalos de tiempo señalados y no suspenderlo porque uno quiere o porque ya se terminaron los síntomas, que es como generalmente sucede y por eso se genera resistencia…”

Referencias en internet: http://www.tuotromedico.com/temas/antibioticos.htm, http://www.quimicaviva.qb.fcen.uba.ar/v5n2/sanchez.pdf

 


[1] Dra. Carmen Sánchez Rivas, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina, en el documento Antibióticos, ayer, hoy y mañana…? Universidad de Buenos Aires. (2006)

 

Imagen cortesía de mirusiek
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