Martha Cristina

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Bienestar y equilibrio

Martha Cristiana es una mujer a la que, como muchas, la maternidad la sorprendió siendo aún una adolescente, sin la experiencia suficiente para enfrentar el reto de conducir la vida de otro ser, cuando ni siquiera tenía claro el camino que tomaría su propia existencia. Pero a diferencia de otras, tuvo el valor suficiente para asumir sus responsabilidades y aprender a darle valor a lo que realmente tiene importancia, como construir su propio estilo de vida, en el que ha logrado el equilibrio entre su rol de madre, de esposa y su propio desarrollo profesional.

-¿Cómo has logrado la plenitud que busca toda mujer?

-Haciendo lo que más me gusta. Dedicándole a mi carrera el tiempo que requiero y brindándole a mi familia el espacio que merece. No ha sido tan difícil porque mis hijos aprendieron a crecer así. A los 17 años me los llevaba a los ensayos y siempre entendieron que mi vida es así porque si no trabajo no me siento plena y me puedo convertir en una mujer frustrada. Yo necesito mi dosis de despeje para ir al gimnasio o al desayuno con las amigas, pero también requiero de la presión del trabajo y al mismo tiempo la libertad para crear; sino, no soy feliz.

Pero el proceso para convertirse en una madre exitosa no fue nada fácil para ella.
“La maternidad es algo que aprendí a disfrutar con los años porque yo me visualicé como una actriz famosa, pero nunca como madre de cuatro hijos. Sin embargo, desde chavita tuve que tomar decisiones muy fuertes.

“Me casé muy chica la primera vez y aunque el final fue positivo, fue un proceso doloroso tener que enfrentarme a todos, especialmente a la familia. Eso acabó por destruir la relación, pero nos dio muchas lecciones y si volviera a nacer, lo volvería a hacer, me volvería a casar como lo hice con el padre de mis dos hijos mayores”.

Fue entonces que a fuerza de voluntad tuvo que aprender a ser madre.

“Tuve que aprenderlo sola porque me divorcié a los 23 años. Me quedé sola con dos hijos y eso te ayuda a madurar. Digamos que es un proceso que yo alcancé mucho más rápido que cualquier mujer porque a los 30 años ya tenía bien claro lo que quería. Yo no podía dejar a mis hijos al cuidado de mi mamá, como es común, porque ella trabaja. Además, mi madre no es de las que resuelven la vida porque fue educada con mucho rigor y de igual forma se comporta conmigo, así que tuve que asumir las consecuencias de mis actos; pero fue increíble educar a mis hijos sin tener esa negociación con los abuelos”.

Un apoyo en la maternidad

A falta del apoyo de su madre, Martha Cristiana recurrió a una psicoanalista para aprender a enfrentar cada etapa de su vida.

“La verdad, el psicoanálisis fue mi única guía en la maternidad. A través de ella intenté no seguir patrones porque quería formar hijos responsables, independientes, buenos seres humanos y conscientes de la problemática que se vive hoy en día y creo que lo he logrado bastante bien. Ahora ellos tienen muy claro lo que quieren en la vida”.

-¿Cómo has logrado el equilibrio entre la maternidad y tu profesión?

“Para mí ha sido divertido porque lo que siempre intento es tener un día productivo en el que procuro poner mayor atención a lo que se requiere en ese momento.

“En la tarde dedico un rato a cada uno de mis hijos y cuando llega mi esposo, trato de que compartamos mucho como familia. La carrera de actriz requiere en ocasiones que estés ocho meses metida en un foro de televisión y eso te produce mucha angustia, pero afortunadamente llegar con cierta estructura en mi vida me ha permitido ganarme el respeto en mi trabajo. He demostrado que como profesional soy una mujer muy disciplinada, pero que tiene necesidades, como la de asistir al festival de madres de mis hijos o correr a su lado cuando alguno está enfermo”.

-¿Cómo enfrentaste los cambios en tu cuerpo con la maternidad?

“El cuerpo no cambia, lo que cambia es la voluntad. Claro que sufres ciertas transformaciones, pero lo que perdemos es la voluntad porque entramos en un proceso depresivo, ya sea porque no tienes una buena relación de pareja o simplemente porque la maternidad no es lo que esperabas. Yo nunca le he hecho culto al cuerpo, pero lo tengo igual que a los 17 años porque no se ha visto afectada mi voluntad. Muchos piensan que vivo instalada en la vanidad, pero si vieran lo poco que me preocupa, se darían cuenta de que es muy fácil. Yo pienso que la vida, la estabilidad y el balance que uno pueda lograr, es lo que te produce el bienestar. Para mí el éxito es la paz y el equilibrio, y claro que tienes que trabajar por él porque no puedes dormirte en tus laureles, pero los procesos más largos son los que nos dan esa estabilidad”.

Imagen cortesía de Jessica Pacheco Ramírez | Plenilunia


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