Amigovios, sin compromiso alguno

A principios del siglo XX, un hombre y una mujer no se besaban hasta que estaban en altar. Hoy, una mujer puede tener novios, esposos, amantes y amigovios sin mayor problema. Este último grupo es una de las tantas nuevas maneras de relacionarse que surgieron en la década de los 60 que, con el tiempo, cobraron fuerza y vida.

Una mujer con dos hombres
Sexual a prelude three together
Un amigovio, un free o un amigo con derechos no tiene compromiso de ningún tipo. En esta relación los dos participantes sienten mutua atracción, confianza, camaradería, simpatía y deseo. Nada de enamoramientos (sino quieres acabar como gerber), nada de obsesiones, horarios, planes, regalos…No son pareja.

Son free.”Este tipo de relación” dice Grissel Concha Anaya, psicóloga familiar, especialista en autoestima, “puede ser funcional entre los adolescentes, porque necesitan muchas experiencias para luego saber qué tipo de relación les gustaría tener, pero si una persona ya mayor sigue este patrón lo más probable es que tenga miedo al compromiso, a la intimidad emocional o tenga fracturada la autoestima” señala.

Todavía me acuerdo de mi cumpleaños número 23. Toda la noche me la pasé besándome respectivamente con E. y con M. Si uno estaba en el jardín, me ponía a juguetear con él. Si otro estaba en el garaje, bailaba con él acarameladamente. No me importaba si uno me veía besándome con el otro. Ninguno de los dos era mi novio, no tenían porque reclamarme. No había compromiso de ninguna clase” cuenta Pilar E. (una burócrata de 45 años, casada, con dos hijos adolescentes).  “Gracias a un apoyo psicológico en el que estuve unos años supe que si sólo sabía tener amigos con derechos, era porque en el fondo estaba muerta de miedo y que me daba pavor el compromiso. Como no tenía autoestima pensaba que no era digna de que alguien se enamorara de mí, por eso mejor andaba con muchos al mismo tiempo. Pensar en casarme me daba terror, pero tener relaciones sin ningún compromiso me hacía sentir cada vez más vacía”.

Entre los free hay gente que lo único que quiere es sexo casual” dice la  sexóloga y psicoterapeuta del Instituto Mexicano de Sexología, Josefina Flores  González. “En este grupo se encuentran entre otros, jóvenes universitarias de cierta clase social que no quieren saber nada de compromisos ni de relaciones afectivas ni profundas y personas divorciadas que, por el momento, no están interesadas en volver a tener una relación estable“.

Lo ideal en toda relación” asegura Concha Anayaes que desde el principio se plantee que quieren los integrantes. Si es un free entonces ambos saben que sólo habrá sexo y cierto acercamiento emocional y/o afectivo, pero nada más.

Cada uno de los miembros podrá tener otras relaciones. Entre ellos no habrá celos, ni enojos, ni cortejos, ni romances, ni sentimientos. El problema surge cuando uno de los dos se enamora. Esto rompe las reglas que ambos habían pactado en un principio y empieza el sufrimiento para el que se enamoró porque probablemente el otro no esté lo suficientemente interesado para ir más allá. Influye mucho la edad y el momento de vida en que los amigovios estén pasando o que tan preparados estén para el dolor emocional, sino lo están, en cuanto uno se acerque más de lo permitido el otro huirá despavorido. El dolor nos avisa cuando algo no anda bien, si estamos huyendo del dolor, nunca aprenderemos a relacionarnos” señala la psicóloga.

Quien decide tener un free, debe hacerlo con plena conciencia de que prácticamente es un juego. En el juego, hay riesgos. Los más peligrosos: las enfermedades de transmisión sexual y el abandono. Además si queremos vivir este tipo de relación es importante ser honestos con nosotros mismos para ver que tan preparado estamos emocionalmente para saber que esa persona que tanto nos gusta, con quien compartimos la cama y tenemos cosas en común, sólo es un amigo, no nuestra pareja. Y tener la fortaleza suficiente para que este hecho no afecte nuestra autoestima”.

Hay una edad o una situación determinada que nos lleva a tener relaciones de este tipo, pero es de sabios saber en que momento es hora de buscar otro camino.

¿Has tenido amigovios? ¿cuál ha sido tu experiencia? ¿qué has aprendido al respecto?

Imagen cortesía de anpet2000


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Escrito por

Humanista y facilitadora en Desarrollo Humano

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