Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 9 segundos
Una de las mayores fortalezas que podemos desarrollar a lo largo de nuestra vida, es la del instinto de conservación. Metafóricamente no se trata de entrenar para vencer al más fuerte como en las películas de acción, se trata precisamente de no colocarnos en una posición en la que nuestras experiencias nos han demostrado que somos más vulnerables y pueden hacernos más daño. Como los buenos luchadores hay que retirarnos a tiempo y con la frente en alto, para no llegar a desprestigiarnos perdiendo el respeto hacia nosotros y como consecuencia el de los demás.















