Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 44 segundos
“Ahora que eres una treintona que vuelve a visitar la soltería para darse cuenta de que ya casi nada, ni nadie, es como te acordabas, tienes de dos: o te pones la mano en la frente y te tiras en tu diván de diva diciendo que eres la última de tu especie que no tiene pareja y que por lo tanto morirás sola y desamparada, comida por los lobos, o te la tomas con calma y aprovechas esta situación para divertirte.»
























