Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 59 segundos

Un día, sin saber por qué, nos damos cuenta que la persona que está a nuestro lado se ha vuelto un desconocido para nosotros. No sentimos el mismo cosquilleo en el estómago cuando llega a la casa; y nos damos cuenta que nos da lo mismo si está o no con nosotras.
Dejamos de compartir los mismos intereses y, a veces, tal pareciera que hablamos dos idiomas diferentes. Es difícil darnos cuenta que lo que un día nos mantenía juntos dejó de existir, más aún cuando ya se hicieron ciertos compromisos respecto a casarse, formar una familia o, simplemente, el hecho de planear una vida juntos.











